19.10.17

Corazón espinado

Con un Corazón tan grande, no es raro que cuando tu amigo enferme te preocupes y te disgustes. No es raro que cuando a una hija la operen, estés al tanto de si va bien o mal. No es extraño que si se muere un niño, acompañes el dolor de sus padres.

Tampoco es raro que si alguien te ofende, te insulta o te injuria, sientas un dolor profundo en el corazón.

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29.09.17

¿Ha tenido usted una experiencia de encuentro personal con Jesús? (II)

Continuemos con la cuestión del “encuentro personal con Jesús” que comenzábamos hace unos días.

Empecemos con un breve cuento

José tenía problemas matrimoniales. Estaba pensando en separarse de su mujer y cambiar de vida. Pero no lo tenía claro. Y un compañero de trabajo le recomendó que fuera a hablar con un tal Ángel, un padre que tenía mucha experiencia ayudando en situaciones como la que estaba sufriendo José.

A José le dieron una dirección y se plantó en una cafetería donde Ángel solía parar habitualmente. El problema era que no conocía al tal Ángel. Ni sabía cuál era su aspecto, ni cómo era su cara; ni tenía la más remota idea de las opiniones que tenía aquel señor sobre el matrimonio, ni nada de nada…

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24.09.17

España

 

Nací en Asturias, por la gracia de Dios. Mi lengua materna es el asturiano (o, como lo denominan los listos y los finos, el “bable”). En mi aldea, los únicos que hablaban español cuando yo era pequeño, allá por los años 70 del siglo pasado, eran el cura y el maestro. Los del pueblo “hablábamos mal” o “no sabíamos hablar” o, simplemente, éramos aldeanos y hablábamos como tales. Los asturianos nos avergonzábamos de nuestra propia lengua y algunos todavía se avergonzarán hoy. Allá ellos. Yo me siento tremendamente orgulloso de ser asturiano y de hablar asturiano siempre que tengo ocasión; o sea, cuando estoy con asturianos y sé que me van a entender. No se me ocurre hablar asturiano con murcianos o con castellanos, porque sería una ridícula falta de educación y de sentido común.

Eso es lo que falta en esto de las lenguas: sentido común. Porque el sentido común se pierde cuando las ideologías se entrometen y empiezan a utilizar las cuestiones lingüísticas como arma política para dividir a las personas y establecer “hechos diferenciales” que consisten, básicamente, en exaltar las bondades de tu historia, tu cultura y tu lengua para despreciar al vecino y ahondar en lo que nos separa. “Nosotros bebemos sidra y jugamos a los bolos. En cambio, a los vecinos (esos bárbaros) les gusta el vino y juegan a la petanca…¡Qué distintos somos! ¡Dios nos libre de Castilla!”. Así razonan los fanáticos nacionalistas, sean asturianos, vascos, catalanes o uzbecos. Separar, dividir, insultar, manipular la historia… Como si amar tu tierra y tu lengua fuera incompatible con el amor al resto de las lenguas y culturas de las tierras de España. Yo amo a Asturias y al asturiano, porque esa es mi tierra y esa es la lengua que aprendí a hablar en mi casa. Pero amo con la misma pasión a España y al español. Amo la Hispanidad, amo las Españas y amo la lengua de Cervantes. Mi forma de ser español es siendo asturiano.

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23.09.17

La Hora de España

Recupero este artículo, publicado originalmente en noviembre de 2015. Creo que la actualidad lo requiere. Lo que está pasando en España, se veía venir.

2239 Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política. 
Catecismo de la Iglesia Católica

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21.09.17

¿Han tenido ustedes un "encuentro personal" con Jesús?

Todavía recuerdo que, cuando era pequeño, me llevaron a la catequesis de primera comunión a “aprender el catecismo”: el credo, el Padre Nuestro, los mandamientos de la Ley de Dios, los de la Santa Madre Iglesia, los sacramentos… Aprendíamos a conocer la fe de la Iglesia. Y después de dos años, cuando ya sabíamos el Catecismo (nunca antes), hacíamos la primera comunión: ya estabas preparado para tener “un encuentro personal con Cristo”, realmente presente en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo Sacramento del Altar. Yo tuve mi primer “encuentro personal con Cristo” a los siete años. Y desde entonces, cada domingo, cada día que asisto a la Santa Misa tengo un “encuentro personal” con mi Señor. ¿Ustedes no?

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