15.05.19

¿Y ahora qué hacemos? Seamos santos

“Quien crea y se bautice se salvará; quien no crea se condenará.” Marcos 16, 15.

Vivimos una gran apostasía. No creéis. Y la consecuencia será la condenación eterna. Dios no miente. Allá vosotros. Dios quiere que todos se salven y para eso vino Cristo al mundo: para dar su vida en la cruz, para sacrificarse a sí mismo, y así darnos la vida eterna. Pero la salvación pasa por cumplir sus mandamientos, pasa por la santidad.

No hay salvación fuera de la Iglesia. Cristo es el único Salvador. No hay otro. Cristo es el único Dios verdadero. Podéis creer la verdad o podéis rechazarla. Cristo es el camino, la verdad y la vida. No hay otro camino de salvación. No hay otra verdad: no hay relativismo que valga; no hay distintas opiniones que valgan todas lo mismo; no hay distintas religiones, todas ellas verdaderas. No hay otro Señor de la vida, sino Jesucristo.

Pero la mentalidad moderna, liberal e individualista, no entiende nada. Pensaréis que soy un intolerante, un fanático… No os cabe en la cabeza que alguien diga que la Verdad es Cristo y que no hay otra. Pero es la verdad… Podéis aceptarla o rechazarla…

Nuestro mundo apóstata ya no entiende lo que es ser católico. Un católico no va por la vida juzgando ni condenando a nadie. No vamos echándole en cara a la gente sus pecados ni señalando a las personas con el dedo: bastante tenemos con pedir perdón por nuestros propios pecados… Pero no podemos ocultar la verdad porque la verdad no es nuestra verdad: es la Verdad de Dios. Es Dios mismo. Y sólo a Cristo Jesús le toca juzgar, salvar o condenar. No nos toca a nosotros el juicio. A nosotros nos toca ser testigos de la Verdad, vivir con coherencia y amar a todos. Pero no hay mayor amor que intentar que todos se salven y tratar de llevar a todas la almas a Cristo…

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3.05.19

25.04.19

19.04.19

¿Estáis dispuestos a sufrir por Cristo?

En 1712, San Luis María Grignion de Montfort escribe su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, obra fundamental en los tiempos que corren y que todos los fieles católicos deberían conocer y leer. En ese Tratado podemos leer cosas como estas:

María y los últimos tiempos

La salvación del mundo comenzó por medio de María y por medio de Ella debe alcanzar su plenitud.

Ella es el medio seguro y el camino directo e inmaculado para ir a Jesucristo y hallarle perfectamente. Por Ella deben, pues, hallar a Jesucristo las personas santas que deben resplandecer en santidad. Quien halla a María, halla la vida (ver Prov 8,35), es decir, a Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6).

María debe resplandecer, más que nunca, en los últimos tiempos en misericordia, poder y gracia: en misericordia, para recoger y acoger amorosamente a los pobres pecadores y a los extraviados que se convertirán y volverán a la Iglesia católica; en poder contra los enemigos de Dios, los idólatras, cismáticos, mahometanos, judíos e impíos endurecidos, que se rebelarán terriblemente para seducir y hacer caer, con promesas y amenazas, a cuantos se les opongan; en gracia, finalmente, para animar y sostener a los valientes soldados y fieles servidores de Jesucristo, que combatirán por los intereses del Señor.

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14.04.19

¡Basta ya, Señor!

“¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, pues yo no soy mejor que mis padres!”

¡Cuantas veces me siento igual que Elías! No puedo más. Estoy cansado. Muy cansado. Me echaré a esperar que el Señor me quite la vida. Tengo el corazón roto, destrozado. No quiero vivir más.

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