Filosofía y teología del Mas Allá: Intercesión de los santos

La causalidad de los santos[1]
El artículo siguiente está dedicado a las peticiones a los santos. Santo Tomás sostiene en el mismo que: «Según Dionisio: «el orden establecido por Dios es que las cosas todas vuelvan a Él por sus medios últimos» (La jerarquía eclesiástica, c. 5, p. 1, 4). Así, pues, como los santos del cielo son los más cercanos a Dios, el orden de la ley divina requiere que nosotros, que peregrinamos hacia Dios unidos al cuerpo, volvamos a Él mediante los santos; lo que sucede al comunicársenos su divina bondad mediante ellos».
Los santos, los bienaventurados que están en el cielo, son un medio por el que Dios nos transmite bienes, porque ellos se los han pedido para nosotros, y regresamos a Él para continuar obtener más por medio de ellos. De manera que: «como nuestra vuelta a Dios ha de estar en consonancia con el proceso de bondades que nos ha dispensado, así como mediante los ruegos de los santos nos llegan los beneficios divinos, así también debemos volver a Dios para recibir nuevamente sus beneficios mediante los santos. Por eso los elegimos intercesores nuestros ante Dios, y como mediadores, cuando les suplicamos que rueguen por nosotros»[2].





