¿Argumenta Santo Tomás contra la existencia de Dios?
Comento brevemente un vídeo de Youtube en el cual se exponen las objeciones que Santo Tomás de Aquino coloca contra la existencia de Dios en el mismo artículo de la Suma Teológica en el cual demuestra que Dios existe.
Obviamente, ése es el método de Santo Tomás en toda la Suma.
Pregunta, por ejemplo, “Si Dios existe". Y sigue: “Parecería que no…” y ahí pone las objeciones o argumentos por la negativa.
Luego sigue “Contra esto…” y ahí pone un argumento por la afirmativa, generalmente de autoridad: Escritura, Padres, filósofos, etc.
Luego viene el “cuerpo” del artículo, donde da su propia respuesta a la pregunta: “Respondo que hay que decir que…”
Y finalmente, responde a las objeciones o argumentos por la negativa que puso al comienzo: “A lo primero, hay que decir que…a lo segundo, hay que decir que…", etc.
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Ahí habría que distinguir el mal de culpa o moral, que es el que sólo es permitido por Dios, del mal físico o de naturaleza, que es sí es querido y causado por Dios, aunque indirectamente o "per accidens".
En cuanto a la respuesta a la primera objeción de ese a. 3, ahí Cayetano tiene algo interesante: distingue dos maneras de entender el principio de la exclusión de lo opuesto: formalmente (en el sujeto) y efectivamente (en en el efecto o lo causado). Dios es el bien infinito: por eso excluye formalmente todo mal (en Él). Pero que sea el Bien infinito no implica que lo causado por Él haya de excluir todo mal, a no ser que lo causado por Él sea el Bien infinito, lo cual es contradictorio.
"Acerca de la solución del primer argumento, advierte que la respuesta del texto consiste en la negación de la consecuencia. Sin embargo, dado que no se asigna la causa en general, sino en la materia particular de la que se habla, por tanto, hablando en general, sabe en primer lugar que el que uno de los opuestos excluya al otro se puede entender de dos maneras: a saber, formalmente y efectivamente. Formalmente, en verdad, uno de los opuestos no excluye al otro sino de su propio sujeto receptor, como es evidente. Y así en el asunto propuesto, dado que el bien divino es infinito, excluye formalmente todo mal de Dios: pero no de la criatura, porque no se recibe en la criatura, sino solo en Dios mismo. Efectivamente, en cambio, uno de los opuestos excluye al otro en la medida en que produce algo semejante a sí mismo: así como la fuerza solar excluye el frío del aire en la medida en que asimila el aire a sí mismo en el ser cálido. Y según esta oposición procede el argumento de que, si uno de los opuestos es infinito, el otro no solo queda excluido de él formalmente, sino también efectivamente en cualquier cosa en que se hallare: y esto debido a su infinitud, a la cual nada puede resistir, a no ser que el otro opuesto fuera también infinito. Sabe en segundo lugar que Escoto (en I Sent., dist. 2, q. 1, ad 1), al examinar esta condicional, la considera verdadera no solo formalmente, sino efectivamente, en los opuestos que actúan por naturaleza; pero no en los agentes que actúan voluntariamente. Y resuelve el argumento respecto al asunto propuesto porque el bien infinito actúa voluntariamente. Pero en el texto simplemente se niega la consecuencia, y se asigna la razón: a saber, que de la infinita bondad del agente se sigue que existan algunos males, de los cuales resulta un bien" (In S. Th., I, q. 2, a. 3, n. IX).
Luego sigue la corrección de lo que dice Escoto. Y remata confirmando la infinita Bondad de Dios, en cuanto que hay males en el universo porque no pueden participar sino finita o limitadamente de la infinita Bondad divina:
"Y por esta razón, Dios glorioso, que es el bien infinito, aun si actuara por naturaleza, no quitaría todo mal del universo. Puesto que solo es participado finitamente por cualquiera; y de su bondad procedería la totalidad de los bienes que constituyen los diversos grados en el universo, de cuyas naturalezas es necesario que surja el mal (así como de la naturaleza del lobo surge la muerte de la oveja, y de la naturaleza de los elementos la corrupción de los compuestos, etc.). Y por tanto, elevando la razón asignada en el texto, con razón se niega la consecuencia: porque de la infinita bondad de Dios surge que existan males (debido, no obstante, al bien del universo); y no surge que no existan males. Y así pertenece a la infinita bondad de Dios que el mal esté en sus efectos, pero no en sí mismo" (ibid., n. X).
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Cierto, no quise entrar en la distinción entre mal moral y mal físico para no complicar en exceso el vídeo. La respuesta completa sería que la premisa falsa del argumento dice así: "Si Dios puede evitar el mal y no lo hace, entonces lo quiere directamente".
Dios quiere indirectamente el mal físico, porque quiere directamente ciertos bienes que no son posibles sin esos males. Por ejemplo, quiere la alimentación de los leones, que implica la muerte de las gacelas.
Y Dios no es malo por el hecho de querer indirectamente el mal físico, porque lo directamente querido por Dios en esos casos es un bien, al cual va naturalmente unido algún mal, y el mismo orden natural, como viene a decir Cayetano ahí, es algo bueno.
Saludos cordiales.
Como dice Garrigou-Lagrange, luego santo Tomás responde más directamente a esa objeción en la q. 22, a. 2, ad 2 y en la q. 48, a. 2, ad 3, ambas de esta primera parte de la Summa.
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Exactamente, gracias y saludos cordiales.
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