22.08.26

"A cualquier trapo llaman camisa".

Es un dicho popular, quizá ya un poco carca, de La Alcarria, provincia de Guadalajara (España). Sentencia que, cuando éramos críos, nos hacía mucha gracia. No es que entendiésemos de qué iba: simplemente, soltabamos la risa.

El tal dicho viene a cuento como título del post, porque me ha venido a la cabeza su sentido original: se usa para denigrar una valoracion excesiva de alguna cosa muy por encima de su verdadero valor o uso. Pues eso.

Me han llegado una serie de frases de dos personas de alto rango en la Jerarquía en la Iglesia, empezando por el Papa León, hablando ambas prácticamente de lo mismo. Tema que, además del estupor que me produce su imposición a machamartillo -ilógica desde todo punto de vista, o casi-, no acabo de pillar qué tiene que ver con esa misma Iglesia en la que ejercen, ni qué aporta a los fieles. Y voy al tema sin tardanza.

El Papa León llama a “una verdadera conversión ecológica", que comienza por renovar el corazón. “¡Manda rosas a Sandra…!", que diría aquel.También se podrían decir otras frases por el mismo estilo, claro…

Y también en las alturas, pero en la misma línea, se ha pronunciado una Jefa de no sé qué Dlcasterio, Sor Brambilla o así, la cual ha presentado la “ecología integral” como uno de los criterios para discernir el desarrollo humano. Como es lógico y parece que obligado bajo graves penas, en línea total y absoluta con su Superior Jerárquico, que no es otro que el mismísimo Santo Padre, como habrán adivinado, dada la perspicacia que les caracteriza.a todos ustedes.

Ya hace unos años, el anterior arzobispo de Madrid, antecesor y aupador de Cobo -que se lo agradeció casi eternamente según cuentan las malas lenguas-, ya consintió que el correspondiente alto funcionario de la Curia diocesana, con motivo del Tiempo de Cuaresma, ya abogará mismamente por la dichosa “conversión ecológica", a instancias de la alta moda vaticana, “pret a porter". Confirmada, a día de hoy por León. 

Así vamos, y así estamos y estaremos por un tiempo que NO va a ser precisamente prudencial sino “fuertem penitencial", si el Cielo no lo remedia… Que podría, natural y sobrenaturalmente hablando y obrando. Otra cosa es que lo haga; pues, como reza la Palabra de Dios: Mis caminos no son vuestros caminos; mis sendas no son vuestras sendas. Para desgracia nuestra, lógicamente, ya que nos empeñamos en ir por fuera o, incluso, en dirección contraria, que así somos y nos manejamos.

Esas afirmaciones recogidas más arriba -un par de nuestras entre miles que se podrían aportar-, ¿qué reflejan, qué pretenden, a donde conducen?

En primer lugar, reflejan algo tremendamente serio y verdaderamente nefasto: que el lenguaje oficial y oficialista en/desde la Jerarquía Católica, he perdido sus raíces, porque las ha abandonado: abierta y voluntariamente.

Hasta el mismo nombre de Jesucristo- ha desaparecido. Por tanto, se ha optado por un lenguaje “horizontal y naturalista” que rechaza, de ese modo, toda trascendencia. Porque recurrir y remitirse a un lenguaje de ONG es buscar no traspasar ese horizonte de ONG.

Cómo es obvio de toda obviedad buscar exactamente eso es renunciar a su Vocación -ser la Presencia de Cristo en medio del mundo hasta el fin de los tiempos-, y a su Misión clara y específica: la Salvación de todas las almas que quieran dejarse salvar por la Fe en Jesucristo: “mi vivir es Cristo", dirá de sí mismo san Pablo, en respuesta personal a aquello del Señor Jesús: “el que crea se salvará, el que no crea se condenará".

Se deja de “predicar a Cristo, y Éste crucificado” -seguimos con san Pablo-, para que nuestra alma, nuestra conciencia y nuestro corazón no se eleve del polvo del camino. Encarnamos el mismo modus vivendi del cerdo, que no puede levantar la vista del suelo; y si por un casual se le ocurriera tamaño desatino, las orejas le caen sobre los ojos…

Se nos quiere de este modo -¡en la Iglesia!- para que vivamos igual: “Vuelve la cerda lavada a revolcarse en el cieno".

La predicación Primigenia y Fundante de toda predicación EN la Iglesia Católica es: “e ha cumplido el tiempo; está cerca el Reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio". Lo recogen san Mateo y san Marcos casi de modo idéntico, casi calcado.

Por cierto, y por puntualizar: estás mismas palabras -Revelación por la directa-, nos las recuerda religiosamente la Iglesia, o nos las recordaba, cada Cuaresma. Con toda Verdad e igual Necesidad. Porque es lo suyo. Porque es lo de Cristo.

¿Estas Palabras del Señor Jesús tienen algo que ver con la “conversión ecológica” y la “ecología integral”?Quiza tanto como un atún -que están de temporada-, y una morera que, a estas alturas del año, ya están pasadicas las pobres: ni quedan. Pues igual.

Pero, ¿a qué viene este lenguaje absolutamente horizontal y desnaturalizado, huérfano de todo espíritu trascendente y sobrenatural, ajeno a la Iglesia y a lo Eclesial 

Pues no tiene otra explicación seria que el intento de implantar una “iglesita” a ese nivel: horizontal y desnaturalizada, ayuna de trascendencia y de todo atisbo de sobrenaturalidad, en la que NO aparece, ni puede aparecer Cristo por ningún sitio: lo han echado de su misma Casa. De la que cobran nóminas y prebendas.

Por la misma, la familia pasa de ser, en Católico, “los primeros educadores en la Fe", a ser “primera escuela de humanidad": León XIV lo acaba de reformular. Y -¡abróchense el cinturón!-,“frente al avance de la IA". Vamos: ¡Pleno al 15 de la Espiritualidad más acendrada, exquita y plenamente mística…, por si alguno se había perdido!

Me da que el pleno de “perdidicos” pasa por Roma, prácticamente sin excepción ni excusas. A los hechos y dichos me remito. Un último apunte: ‘llevad a san Agustín al mundo’: o sea: “la conversión ecológica": ¿Quién puede imaginarse otra cosa diferente pensando en san Agustín?¾

Como es perfectamente verificable, todo en perfecta correspondencia con las Palabras de Cristo que recogía al principio del post: ¡Se ha cumplido el Tiempo; está cerca el Reino de Dios; Convertíos, y Creed en el Evangelio!. “Igualico, igualico". Calcado tal cuál.

¿De qué sirve que luego, o en otra ocasión, hable a los jovenes de no tener miedo a la Vocación -que tampoco usa esta expresión, naturalmente-? ¡Quién va a querer ser cura para llevar almas a la “conversión ecológica” , siendo además discernidos por “la ecología integral?".

Son precisamente estas cosas -y otras mucho peores: los escándalos a la orden del día, muy en especial-, las que han vaciado Instituciones; y ya no consiguen revertir esa dinámica, que se acentúa en la inmensa mayoría de Seminarios y Casas religiosas.

Este vaciamiento Espiritual y Doctrinal -esta desasistencia programada y puesta en marcha, este desprecio al Señor y a las almas-, fruto de una Fe ya inexistente -hablo en general-, de una Doctrina arrumbada, de una Pastoral corruptora y de un Gobierno a la contra de la misma Institución, la Iglesia, a la que debería defender, son las causas de la Descristianización de sociedades enteras, empezando por la Eclesial; cuyas primeras víctimas están en la Jerarquía: los Obispos y los Sacerdotes desde hace 40 años, con la excepción de los que se han anclado, “contra viento y marea", para no acabar colgando la sotana, en el mundillo lavanda, en la inmunda pederastia o apacentando gallinas y pastoreando conejillos de indias…

Eso sí: con su punto de libación a la Pachamama, recogiendo cada día algún plastico, escuchando los gritos de la tierra y convirtiéndonos ecológicamente cada día un poco más. Que es lo obligado a día de hoy para olvidarte y olvidarnos de Dios, o pretender que Él es malo de la película, porque esta tierra no es el paraíso soñado por los que flipan en colores, dado lo que se meten…

En este tipo de lenguaje, ¿dónde está lo Católico? Simplemente , ha desaparecido por alevosa sustitución. Y en este tipo de conciencias que usan este tipo de lenguaje como signo de identidad y de autoafirmación, ¿dónde está el alma Católica; o la “nariz católica", como se expresaba un sacerdote Católico y Santo: español cien por cien?

Los que se atreven a ésto, orgullosos de su prosopopeya rimbombante y falsa, tendrán que dar cuenta a Dios, muy estrecha por cierto -pueden acudir a ilustrarse al AT-, como falsos profetas, que profetizan sin mandato de Dios, para corromper a su Pueblo, sus hijos…

Porque es imposible que en Roma, nadie en este negociado pueda alegar “ignorancia invencible"; como nadie en la fssp puede alegar y esconderse bajo un “estado de necesidad” asilado en una mente muy calenturienta.

La “ignorancia invencible” sólo excusará de culpa grave si se pudiese demostrar: algo del todo punto indemostrable. Porque únicamente la pérdida de entendimiento -o sea: ser tontitos de suyo-, lo podría conseguir: caso imposible. Y los “tontitos sobrevenidos y cobrando", en modo alguno dan la talla y, por tanto, no lo consiguen.

Cómo afirma un misionera africano en France Catholique: “No son los programas pastorales sino la Liturgia reverente lo que atrae a los jóvenes". Y quien dice “Liturgia reverente” dice “Doctrina cierta", “Catequesis auténtica", “Sacramentos legítimos y legítimamente celebrados y recibidos", “Fe auténtica “, “Vida ejemplar de los Pastores"… Todo así. Y NO hay otra forma, ni la puede haber.

Amén.

19.08.26

Enmienda a la totalidad (por Schneider)

Y ya lo siento. O no. Pero es lo que hay.

Como reza el dicho popular, de inmemorial sabiduría -las clava todas-: “El mejor escribano echa un borrón”. Que no sé cómo se dirá en el idioma de Monseñor. Bueno: ni siquiera sé si se dirá; claro que es lo de menos. 

Voy a intentar explicarme, explicarle y explicarles. Aunque no le va a llegar seguramente. Pero a unos cuantos lectores sí; y estos también me importan, y mucho más, sean del signo que sean. Y no me refiero al zodíaco.

De entrada, y parece que es el argumentario superior al que se agarra para salir al paso de la tan desgraciada como reiterada y trágica rotura de la Iglesia, Inconsútil en sí misma -es Una; y sólo puede ser y haber Una, pues únicamente hay Un Único Fundador y Señor; Un sólo Espíritu Santo, Santificador y Esposo; Una sóla Virgen María, su Modelo más próximo y presente; Una Única Misión: la Evangelización y la Salvacion de las almas; etc.-, en este asunto de los lefebrianos, cimáticos, NO hay ni puede haber el más mínimo “dilema”.

Por tanto, el que pretende encontrarlo y manifestarlo -llámense lefebrianos, tontos  útiles/inútiles, luteranos, buenistas, anglicanos…, o Schneider-, se equivocan todos. Si consciente o inconscientemente, sólo Dios penetra las conciencias.

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11.08.26

El silencio de los muertos.

Desde que han consumado su segundo chiringuito -cismático, por supuesto-, los lefebrianos han caído en un silencio sepulcral: el que señorea sobre los cementerios, o el que acompaña a los muertos, dentro o fuera de su tumba.

Ni una sola palabra, después de su campaña de propaganda contra la Iglesia Católica antes del evento: que se desgañitaron; y de sus foticos de pompa y reverencia tras su desnortado espectáculo: por infiel. Por cismático. Por anticatólico. Por destructor.

Nada. Han enmudecido. ¡Ojalá sea por ese punto de vergúenza que acompaña las fechorías de las personas normales! Ojalá.

O quizá -Dios no lo quiera-, por la satisfacción del “deber cumplido”. Injustamente cumplido, claro. Quién sabe… Quizá ni ellos mismos lo sepan. Pero que se han quedado más callados que un muerto parece evidente.

En el otro extremo del arco, la Iglesia Católica sigue su Camino. Mal que bien. A trancas y barrancas. Con una de cal y otra de arena. En estos momentos, como puede: que no es poco… Sigue su Camino porque: aunque malherida, está viva.

Los lefebrianos por su parte, mudos. NO les da ni para un video, o unas palabricas, o unas foticos, aunque sean retocadas: todo con IA, que mejora la falta de inspiración. Será por dinero…, que lo tienen. Sin dinero no se puede hacer el mal: cuanto más dinerito más mal se puede financiar, y se financia: si lo sabrán los enemigos de la Iglesia.

El bien es muchísimo más barato, aunque dinero siempre hace falta, y mucho más reconfortante: se duerme hasta mejor. Pues ahí están éstos, durmiendo la mona de la post fiesta, que debió ser gorda. Naturalmente, les agradecemos que se hayan callado, porque la murga fue extensa e intensa. Han alcanzado su ansiada y honorífica meta, y ahora descansan con su plácida recompensa.

Pero, siendo veraces, ¿qué han conseguido?

Nada, más allá de lo que ya tenían: regodearse y refocilarse en la situación en la que estaban instalados desde décadas atrás, revolcándose en su propio cieno, y conformándose en/a su imagen y semejanza, con la que están tan contentos; nada nuevo y nada mejor, por tanto: todo con peor salida en todo caso, anclados en su pasado, confirmándose y confirmándonos en su NO retorno. Gran logro.

Bueno, también se han mercado una nueva Excomunión, con ampliación muy bien sobrevenida, lógicamente. Eso sí : el demonio, con todos éstos, está de fiesta una vez más.

Y todo este tinglado, toda esta tragedia contra Dios y contra su Iglesia, ¿para qué? Así es el mal: tan desastroso desgraciadamente como inútil.

¿Está, acaso, mejor la Santa Madre Iglesia ahora, tras este desgarro? ¿Están más seguros los lefebrianos por más católicos? ¿Se ha fortalecido su Fe y su Esperanza, cargándose su Caridad? ¿Son más Iglesia? ¿Pueden presentarse como más católicos estando fuera: excomulgados? Como reza el dicho: “¡ni el que asó la manteca”, oigan!

La soberbia es muy mala consejera. De hecho, y como por un milagro es imposible salir, según enseñaba una Monja mártir, abadesa, a sus novicias. Porque, si te descuidas, llegas -no hay mayor tentación ni menos creíble en sí misma- a lo de seréis como dioses; que ya hay que tener tragaderas para engullir lo que, en buena lógica, es intragable de suyo: es que no hay forma de pasarlo… Ni con wisky.

Pues ahí están, descansando de sus heroicidades, tomándose unas muy bien ganadas vacaciones; a las que han llegado extenuados pero felices: una vez más le han doblado el brazo al Papa, a la Iglesia y a los 4/5 Jerarcas que aún son Católicos. Y quieren seguir siéndolo, gracias a Dios: quieren Salvarse. Que no es poco: es el TODO.

Además del seréis como dioses, y para colocarse una buena tuerca y contratuerca que les refuerce en su cerril y obtusa posición, se han creído que son los herederos únicos y legítimos -y NO hay otros con más puntos que ellos-, sehan apropiado de aquello tan necesario para la Iglesia Santa y para sus hijos: Todo lo que atares en la tierra quedará atado en los Cielos; y todo lo que desatares en la tierra quedará desatado en los Cielos. 

Palabras de Cristo dirigidas, que yo sepa, a Pedro, el primer Papa; y en él, a todos sus Sucesores. Y a nadie más. A ellos, tampoco: aunque se crean lo más de lo más, y por encima del propio Papa, que les sobra. A las pruebas me remito.

Y ahí los tenéis, tan gallitos ellos, consagrando obispos -cismáticos-, y ordenando sacerdotes -cismáticos también, para no ser menos-, incluidas todas sus ovejitas, tan mansitas y tan buenecitas.

Incluso en muy posible que piensen, en su insensatez tan podrida ya, que están haciendo una estupenda y genuina obra, agradable a Dios. Vamos, que se lo ha dicho: “Ahora nos pide Dios…". Certificado: el jefe dixit.

Pobrecillos. Pretenden salir de un ridículo, y caen en otro mayor. Sin remedio. “La soberbia”, dicho por un Sacerdote Santo, que supo de primera mano lo que es sufrir persecución EN la Iglesia, “todo lo tergiversa, todo lo desdibuja, todo lo trastoca…”; todo lo enreda, todo lo deforma, todo lo emborrona. todo lo malogra… 

Y estos chicos son la foto finish -lo de “icono” me parece que no procede- de lo que acabo de escribir. Ellos sabrán. Los demás estamos con los ojos como platos.

Se han ensoberbecido, y se han autoengañado con los oropeles: con las puntillitas, los guantes, los anillos encima y demás… O sea: “han cogido el rábano por las hojas”, y han despreciado lo sustancial: el alimento bueno. Que ya hay que tener buena sesera para ese viaje.

Porque, acudiendo a los Santos Padres -los reverenciados desde milenios atrás, los pilares de la Iglesia también por su Santidad de Vida-, que presumo que les tendrán afecto y reconocimiento, además de reconocerles su Gran Autoridad; pues los Santos Padres acuñaron aquello tan radical, tal teológico y tan Eclesial de: Ubi Petrus, ibi Ecclesia, ibi Deus!

Han tachado lo de “ubi Petrus”, que es la clave de todo el texto, y se han quedado sin “Ecclesia” y, en consecuencia, hasta sin “Deus”. Vamos, absolutamente sin nada. 

Pero, como dice la sabiduría popular: “sarna con gusto no pica”.

5.08.26

Empezar la casa por el tejado.

O pretender edificarla “sobre arena”, como nos educa y enseña el Señor Jesús con su Parábola, que viene a ser lo mismo: es imposible, en el primer caso; acaba en un desastre “natural” y/o “ecológico” -seguramente un regalito de la pachamama, que se las trae-, buscado a propósito, en el segundo: porque era y es perfectamente previsible. O, simple y directamente, acabar de demolerla.

En ambos casos, lo que prima es la nula “inteligencia” de sus impulsores o ejecutores, y de todos los que contribuyen, directa o indirectamente al desgraciado, caro e inútil negociado. Pero, así somos… cuando así nos empeñamos.

Naturalmente, en los dos casos tampoco podemos echarle la culpa a nadie ajeno a uno mismo. Cuando uno se empeña, se despeña inexorablemente. La Lógica, una de las dimensiones de nuestra capacidad de intelección, nos lo advierte. Por ésto y en ésto, sólo se engaña el que lo prefiere a la verdad de las cosas: a la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese. 

Un ejemplo: si uno es un varón, se mira al espejo al salir de la ducha, y pretende que es una chica… Pues, ¡ni operado, oyes…! Y habría que ayudarle, llevándole de urgencias al médico si se deja: que esa es otra…

Todo este preámbulo viene a cuento de un artículo que echa las campanas al vuelo por lo que titula ‘las 8 novedades o reformas que está implantando el Papa León a la chita callando, como es él’. Más o menos; no he pretendido ser especialmente preciso y quisquilloso. Es la idea central.

Es su opinión, desde luego, NO la mía. Porque todas esas 8, sigo en mi opinión, es precisamente lo que he titulado y catalogado como “empezar la casa por el tejado”. Y me explico. Bueno, me esfuerzo en explicarme, aunque hay gente durilla-durilla que ni por esas. Ahí voy. 

Todas esas reformas, catalogado también de este modo por el autor, son reformas “estructurales” o de mero adorno: nada que ver con lo mollar que ha llevado a la brutal y arrolladora Descristianización, desde la Jerarquía hasta casi el último rincón de países y “mundos” Católicos, totalmente o casi… Estamos otra vez en mi órbita de opinión.

‘Que si despide al G-9′; que sólo fueron 9 en la inauguración, añado yo. ‘Que si ahora cuenta periódicamente con todos los Cardenales’. ‘Que va a contar con los Nuncios nuevamente’. ‘Que si la Sinodalidad sí, por supuesto’…; y, a propósito de la dichosa sinodalidad -algo que NO pertenece ni de lejos a la Esencia de la Iglesia, pues NO aparece en sus Notas Fundacionales-, como si se sintiese “obligado", señala el autor: ‘nada de pretender contradecir o desautorizar a su Predecesor’ -¡el corporativismo al poder!-, que montó todo ésto y más: ¡Unidad! ¡Comunión! ¡Sinodalidad!…, para hacer justamente lo contrario. Ni parece que vaya a tocar nada referente al Vetus, vuelvo a añadir yo…

Bien que todo eso haya desgraciado aún mucho más a la Iglesia que se encontró Francisco -no digamos la que se ha encontrado León, mucho peor que la que halló su Antecesor-: a éste lo eligieron -y aceptó- exactamente para ésto. Casi todos estaban en el ajo.

De ahí las escasísimas voces que se alzaron públicamente contra esos desafueros en plan despóticos, naturalmente -más propios del mundo civil, masónico, marxista, mundano sin Dios, o militar-, y que fueron convenientemente “neutralizados” por el staff Eclesial, que estaba muy al tanto. Empezando y acabando todo en Francisco. Lógico.

Voy yo también a poner un ejemplo, que entiendo y pretendo pedagógico. Una institución de enseñanza, por ejemplo, con solera incluso de siglos, si ve que en los últimos decenios va para abajo -pierde alumnos, pierde profesores de prestigio, pierde ingresos-, y concluye que, consciente o inconscientemente se han alejado de los principios que la hicieron puntera, si no son unos suicidas, a más de soberbios de manual, o cierran y venden antes de que sea demasiado tarde -las pérdidas a partir de cierto volumen son irreversibles-; o, si les queda una pizca de sensatez, se dicen a sí mismos: “vamos a volver a nuestros orígenes, al ideario de nuestros fundadores, que son los que nos hicieron ser lo que fuimos”. Y vuelta a empezar. Con sabiduría y prudencia, o al revés. Y muy esperanzados en el futuro: han dado con la tecla.

Ésto es lo que haría cualquier persona o institución “normal”. Algo que cada vez es  más difícil de encontrar aquí: lo “normal” ha desaparecido de la Iglesia, en todos sus horizontes, desde hace muchos años ya: como 60, o así.

Aquí, en la Iglesia, antes Catolica, no se rectifica ni equivocándose; porque, como todo lo lleva y lo soporta el tan socorrido -como falso- “soplo", aciertan siempre: el “espíritu” NO se equivoca. Y pasa lo que está pasando: hasta las herejías y los despropósitos se catalogan ya como logros irreversibles. Es decir: NO tienen vuelta de hoja. ¡Y pobre del que diga algo en contra: será machacado convenientemente!

Ahí están -ejemplares, por acusadores- los episodios del Obispo Livieres, q.e.p.d., y del Cardenal de Australia, también difunto: expulsados a patadas los dos, y perseguidos hasta su muerte; que fue pronta. Ambos podrían explicarnos muchas cosas. Y, de un modo u otro, vaya si lo han hecho.

¿Qué es lo mollar, lo esencial en la Santa Madre Iglesia? Es muy sencillo de rastrear y dar con ello. Y no sólo para los eruditos: basta con tener aún algún sentido de Dios y de lo Eclesial.

Nos vamos al Antiguo Testamento, un pozo de Sabiduría, pues Dios está presente en toda la vida del Pueblo Escogido: era su Pueblo, su Familia, su Hijo. De hecho, no hay página de la historia judía -y no únicamente desde su salida de Egipto con mano robusta-, en la que no esté actuando Él, de Palabra o de Obra; normalmente a través de sus enviados, los Profetas, pero con Palabras inequívocas.

El Pueblo Judío, reducido ya únicamente al reino de Judá y Benjamín, cuando sus reyes se lanzan en pos de dioses estraños, ajenos a su historia, y se arrastran por la idolatría más ignominiosa y se han prostituido -llegan, incluso, a entregar a sus hijos/hijas al fuego, como lo hacían sus vecinos en honor y sumisión a Moloc y a los Baales-, despreciando el Templo y los Sacrificios, pues ofrecen incienso a los dioses, hechura de sus manos, restituyen estelas y cipos… 

Por eso,son machacados, inmisericordes, por sus vecinos, tanto por Israel como por los Asirios, los filisteos, los moabitas, los amorreos y demás que, “autorizados” y usados por Dios como su brazo justiciero, materialmente los saquean, los arrasan y los esclavizan. Cuando no: los matan; y, al decir del AT, “sajan el vientre de las madres encinta”. La cosa estaba fea e iba muy en serio, ya que los judíos, como antes los israelitas, se lo habían currado a fondo.

Eso sí: cada vez que sus reyes vuelven al buen camino, claman a Dios reconociendo sus pecados, Él los escucha y les dice que los perdona nuevamente, ¿qué es lo primero que hacen?

Antes que cualquier otra cosa o decisión, llaman a los Sacerdotes legítimos, y del rey hasta el último judío, les piden que se purifiquen, que purifiquen luego el Templo y el Altar, y que vuelvan a ofrecer los Sacrificios agradables a Dios, previstos y ordenados en la Ley de Moisés: la que Dios les había entregado como seña de pertenencia a Dios: esa era su Identidad.

A partir de ahí, y con la promesa explícita de ser fieles como buenos hijos, vuelven a ser ellos mismos; y, como primera provisión, machacan a su vez a los que los habían vapuleado de lo lindo: recuperan lo perdido y vuelven a la cima, de donde no deberían haberse apeado jamás. Por cierto: con gran asombro y miedo bien fundado de sus vecinos: “Dios lucha con ellos”, exclaman y recogen en sus crónicas.

Este modo de proceder se repite reiteradamente, y está recogida en sus Anales; y en los de sus vecinos, que, en cuestión de guerras, no eran tontos. “Negro sobre blanco”, o al revés, que ahora no recuerdo bien cómo es el dicho. Pero lo entendéis todos perfectamente.

¿No podríamos, ya que deberíamos, aprender nada de todo ésto? ¿Acaso no podríamos sacar las preceptivas enseñanzas , y “escarmentar en cabeza ajena”? Vamos a intentarlo.

Entrando al “hoy” de la Iglesia Católica, y yéndonos al Principio, ¿dónde estan nuestras Raíces, nuestras Esencias, nuestro ADN, nuestra Identidad? O sea: nuestra Salvación del Autosuicidio, aunque incomprensiblemente buscado y programado a conciencia, en el que estamos embarcados: nos hemos vuelto a “los dioses” y a “las máximas” de este mundo. SIN Dios, claro.

Son pocas, pero tan determinantes como los mismos Mandamientos de la Ley de Dios: pocos -sólo son 10-, pero tan sigficativos que: El que me ama, cumplirá mis Mandamientos. Pues igual.

*En primer lugar, me iría al mandato expreso de Cristo: Haced ésto en Memoria mía. Es decir: “Haced exactamente como Yo he hecho, lo que Yo he hecho. Y NO se os ocurra ir ni más allá, ni quedaros cortos: NO os despistéis ni os engañéis”. Disculpad el tono coloquial, que considero tan educativo como correcto.

*Para ayudarnos a no perder de vista lo que esencial de su Mandato, nos dice expresamente de qué va lo de “en Memoria mía”. Lo primero y más esencial: la Santa Misa : no en vano nos lo manda en la Última Cena, en aquella Primera Misa que celebra Él. Sin olvidar, lógica y necesariamente, la Consagración y la Comunión, siempre que se esté en Gracia de Dios. El que comulga con conciencia de Pecado Grave, como nos dice expresamente san Pablo: Come y bebe su propia Condenación. 

*Para acceder, por tanto, convenientemente preparados -con hambre y sed de Dios mismo, y de nuestra vida en Él; en Gracia de Dios-, nos manda el Señor: Perdonad los pecados: a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Para los Sacerdotes: el mandato es exactamente éste, y NO tenemos derecho a cercenarlo a conveniencia de parte.

El pilar más fundamental -por necesario- para vivir por Él, con Él y en Él no es otro que la Confesión constante, frecuente, humilde y hecha con el corazón contrito y humillado, que el Señor NO desprecia. Porque, en resumen, la Vida Sobrenatural, la Vida de hijos de Dios es Vida Sacramental. Y no puede ser de oytra manera, pues sin los Sacramentos no hay Vida de la Gracia: habríamos roto con el Señor.

*Además, para mantener viva la Conciencia de Pecado, y alimentar nuestra Fe de modo que sea viva y eficaz: Predicad el Evangelio. Seguimos con san Pablo, fuente segura y eficaz: Fides ex auditu! Porque, sigue el Apóstol: ¿Cómo van a creer ni nadie les predica?

Por tanto, escribe a Timoteo:  Tú, permanece firme en lo que has aprendido y creído, ya que sabes de quiénes lo aprendiste, y porque desde niño conoces la Sagrada Excritura, que puede darte la Sabiduría que conduce a la Salvaciòn por medio de la Fe en Cristo Jesús (…). En la Presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, (…), te advierto seriamente: predica la Palabra, insiste con ocasión y sin ella, reprende, reprocha y exhorta siempre con paciencia y doctrina.

De este modo, queda desautorizado cualquier Jerarca, al nivel que sea, para predicar otra cosa; es decir: NO puede salirse de ahi, del Evangelio: sería “salirse” de Cristo, pretendiendo predicar “otro evangelio”, como nos previene san Pablo en otro lugar.

Por una razón poderosísima: todo hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo tiene el derecho, recibido de Dios, de escuchar, en la Iglesia Católica a la que de Gracia pertenece de escuchar la Palabra de Dios: no la de los mercenarios. Ni la de los charlatanes, que también los hay: y abundan. Incluso hay herejes y todo…

De ahí que, cuando se les obliga a oír y recibir, como Palabra de Dios, palabras profanas y mundanas, el que lo hace de ese modo corrompe su Vocación y su Misión: esté investido del cargo eclesial que sea. Desde la misma Cúpula al último ambón de la última iglesita más apartada.

*Todo, para fomentar e integrar en nuestra vida personal aquél mandato-consejo de Jesucristo en su Evangelio: su Gran Consejo: Venid a Mí. Pues: sólo Cristo Salva. Y NO hay Salvación posible fuera de Él.

Un “ir a Él” en un camino de Confianza, de lucha contra el Pecado, de VIda de Gracia y de Vida de Oración: de hablar con Dios, como se define tan sucinta como exactamente. Una Oración convertida, tantas veces, en Oración de Petición: la necesitamos como el respirar.

Con todo esto por delante, los fieles tienen todo el derecho -reconvertido en tantos casos en “obligación en Conciencia”-, de alejarse de los sitios donde escuchan mundanidades, y buscarse el “pan bueno” de la Palabra de Dios, allí donde se les ofrece, con Celo, Piedad y Seguridad.

Aprovecho para decir a mis hermanos Sacerdotes: hemos de tener la valentía, que es Fidelidad a Cristo -de la buena y auténtica-, de dejar todo lo que nos aparte de esa esta Tarea que estamos desgranando; nuestra verdadera Tarea Sacerdotal, que se concreta en “hacer unica y exclusivamente lo mismo que Él”. Todo lo que nos impida ésto, hemos de posponerlo. O dejarlo, simple y radicalmente. No hay otra forma.

No vaya a ser que “nos contagiemos”, inevitablemente, del mal ejemplo de “los mercenarios": los malos pastores. Sólo tenemos un Modelo: el Buen Pastor. Y si no tenemos tiempo ni para comer, pues ya lo haremos más tarde. Y si no tenemos tiempo para “reuniones", pues ya iremos cuando lo tengamos. Y si tenemos que pasarnos toda la noche en oración, pues lo hacemos…

Ésta es nuestra vida, y NO podemos ni queremos tener otra: la de Cristo, pisando donde Él ha pisado, siguiendo sus Huellas. Llenándonos el alma y el corazón de los mismos Sentimienos de Cristo Jesús. Si no, corremos el riesgo, cierto, de acabar de Dj, de Influencers, o de lavandas…

Por poner un poner y señalar: están tan entretenidos en el Vaticano y, al parecer, tan contentos también, en “hacer una sociedad ideal” -ahi está su neodiálogo con el confucionismo, que ni siquiera es “religión": un puntal en ese logro-, que no tienen ni tiempo -me da que ni ganas, visto lo visto-, para dedicarse a su propia Casa, y a sus legítimos hijos: los que Dios les ha dado para que los conduzcan hasta Él. ¡Donde esté una ‘buena’ “sociedad ideal", que espere o que calle cualquier Cielo… Y, como primera provisión, el mismo Jesucristo. Amén. Tal cual, oyes.

También están de fiesta -con aperitivo antes de la comida, lógico-, recibiendo y dialogando con Patty Smith: una “Santa” en Vida, por supuesto. Y hay que arroparla, que los fachas le cascan mucho…

Por supuesto: nada de intentar decir la palabra más suave pero necesaria a un tipo como Martin, como Marx, como el de Austria, como a los obispos que “celebran” con fervor bendiciones y liturgias pro lgtbijklmnñopq…

O a los que callan ante un político democristiano que se ha mercado un “hijo” subrogado: con un par. Sólo un obispo ha recordado lo católico. Uno entre unos cuantos.en Alemania, donde ha tenido lugar el evento.

O en Inglaterra, con un supuesto Primer Ministro, que va, porque está, como “catolico a lo Biden”: fórmula que ha conseguido hasta exportarse… ¿Algún Obispo en Inglaterra y tierras limítrofes ha dicho algo? 

Por supuesto: “la doctrina no se toca”. Fijo. Pero ni se defiende, ni se acude a ella, ni se enseña, ni nada de nada: todo un trampantojo de museo, más carca y más antediluviano que un dinosaurio: un T-Rex, por decir algo.

Pero, por supuesto: NO hay ruptura…

28.07.26

De "matamoros" a "corta flores". Luego: nada...

Es “el Ridículo descerebrado al poder", por lo civil y por lo Eclesial. Y me explico, como es habitual por estos pagos. Un muy buen amigo, gran erudito y con sorna que le desborda, me ha mandado una doble foto de una hornacina que, de tiempo inmemorial, acogía en la catedral de Santiago una estatua del Apóstol titular, en su forma más tradicional: blandiendo su espada, jinete en su caballo blanco, y cargando contra los moros, invasores a sangre, fuego y tasas de la Península Ibérica, una vez llegados al final del Mediterráneo por el norte de África: católico todo él al cien x cien, regado con la sangre de tantísimos martires: lo habían arrasado literalmente. Esa imagen ecuestre respondía a una tradición repetida en diversos lugares: en momentos difíciles para las tropas hispanas, se había aparecido el Apóstol y había enfrentado a los invasores; los cristianos, animados y fortalecidos con ese socorro del Cielo, le dieron la vuelta a la tortilla. Y les dieron para el pelo. Y acabaron echándolos de España. Pues este “detallito” se representaba tal cual, en la catedral de su titular. De ahí el dicho popular de “Santiago matamoros": literal, y nada irreverente para nadie. Ni siquiera para el propio Santo: seguro que le hacía gracia… Pasan los siglos, y los Jerarcas supuestamente “católicos", encumbrados de hecho a esas alturas en la Iglesia Católica de la que cobran, se contagiaron de un virus letal en un sinquerer-queriendo; dañino tanto para ellos personalmente, como para la Institución a la que dicen representar y servir: en muchos casos, nada más falso. Pero en nómina, por supuesto, que “a nadie le amarga un dulce". Y tampoco es cuestión de llorar en demasía en este valle… El virus del BUENISMO: ayuno de Realidad, falto de Sensatez, y desnudo de ese “soplo” en el que se refugian desde hace décadas: o sea, con las vergüenzas al aire. Más desnortados, imposible. Ese “buenísimo” -corrupción intelectual y moral, admitida como “buena": lógico-, que además no tiene nada de Católico, pero envenenado también de mera “(des)memoria histórica” -otro enemigo puesto en marcha por los enemigos de la Iglesia; religiosamente adoptado por Ella: si fuese una gata no caería en esas ratoneras-, pretende que lo que ha sucedido, NO haya pasado; lo que se ha recibido por tradición, deje de estar presente; y lo que ha alimentado la Fe de los hijos de Dios en su Iglesia en medio del mundo durante siglos, desaparezca. Todo tal cual se lo cuento. A las pruebas me remito. Volvemos a la catedral de Santiago y a su (antes) venerado Apóstol, hoy devenido en “corta flores". Mañana, Dios dirá: que todos éstos son muy “deístas” según pontifican y profetizan a go-go: ¡Yo soy Dios! ¡Todo lo que digo está muy bien bendecido por el"soplo". Bueno: hasta los lefebrianos están subidos a esta “parra” tan socorrida, y tan conveniente para todo este personal… En la foto de la izquierda -no sé ponerlas aquí, en el blog: lo siento-, estaba, como digo, al natural. Aunque en el trascurso del tiempo, haya “perdido” la espada; y no es descartable que algún descerebrado, que los hay, se la haya llevado a casa, o la haya tirado a la basura, claro; está con la mano en alto -vacia, ya digo-, lista para descargar. La escultura era la primigenia, historia viva y vivida. Verdadera Memoria y Recuerdo imperecedero. Hasta hace unos años. En la foto de la derecha, en la misma ornacina, pero tapando a la morisma, han puesto todo un friso de flores -de plástico, faltaría más: “imaginación barata al poder"-, que tapa hasta los turbantes del personal. Con lo cual, el Caballero y Apóstol Santiago se queda ya sin espada, y sin moros. Y con esos sencillos pero eficaces detalles pasa, de “Santiago matamoros", denominación castellana que ennoblece toda una Reconquista de siete siglos, al “corta flores"; aportación de mi querido y socarrón amigo. Pero me da que la cosa no acaba ahí. Me cuenta otro amiguete que, donde antes estaba la estatua ecuestre de Santiago, ya no está. Estaríamos así ante la ausencia total del Apóstol “matamoros", devenido en “corta flores” y ahora “desaparecido". Con lo que, caso de que sea cierta tal afirmación, y no un mero vacío para restaurarla, y que la vayan a poner nuevamente -me malicio que “no caerá esa breva"-, estaríamos delante de un perverso silenciamiento, acusador siempre por evidencia notable, al que se han lanzado en esta Iglesia, cada vez hecha por gente más pecadora y descreída que nunca: desmantelar cualquier raíz que pueda ser tenida en cuenta de la Presencia de Dios en el mundo, en el seno de su Iglesia, en favor de sus hijos. El día menos pensado derriban la Basílica del Pilar, y todas las demás que se precien. Al tiempo. Ganas no creo que les falten, sinceramente. Ahí está el Valle, traigo nado y “vendido” por los Jerarcas de hoy. Mientras tanto y para estar entretenidos y entretenernos, abolieron aunque sin decirlo así, y persiguieron sin decir que perseguían, la Santa Misa de siempre, empezando por el latín, siguiendo con las rúbricas, y acabando con unas traducción infames que por claro o que hacen pupa: por eso se traducen de este modo, saliéndose del latín: la lengua que, por “muerta", no cambia. Con el idioma de los Documentos vaticanos para todo el mundo, pasa lo mismo. Por eso, un mismo “documento” dice una cosa en francés, otra en español, aunque parecida, y así sucesivamente. Hay que crear cuanta más confusión institucional, “mejor". Y “manos a la obra", que pagan bien. Un ejemplo entre miles: cuando san Pablo, en alguna de sus Cartas, saluda o se despide de sus gentes, no duda en escribir: “Os saludan los Santos de aquí"; “saludad a los de allí", ha quedado todo en “amigos": ¡los Primeros Cristianos eran una panda de amiguetes, y punto! Y todos tan contentos. Eso sí: reinstalada Babel en la Iglesia “Una” y “Católica": por Decreto Dañino y Descerebrado. Quitaron o “trasladaron” -que es el quitar u ocultar vergonzante con el que se tapan sus ignominias-, Solemnidades de Precepto y fausto gozoso; o se quita de un plumazo el Precepto, a voluntad del Ordinario. Extraordinario reconvertido. Abolieron el Santoral, y sacaron otro liofilizado, y más delgado que un papel de celo. ¡Si hasta hay Solemnidades del Señor o de la Virgen que se han quedado en meras “fiestas” o “memorias". O sea: en nada. Es decir y para no perdernos lo esencial de las cosa: cuando, supuestamente, se proclama ‘urbi et orbe’ -en apariencia, con total sinceridad y gozo-, en y desde el CV II la “llamada universal a la Santidad” para todos en la Iglesia, del mayor al menor, se nos quitan de delante las miles de referencias que teníamos, de personas reales de todo estilo, simplemente con el Santoral al uso. Ya se ve que lo de la (des)memoria histórica y celestial, o la inventó la Iglesia Católica, o le faltó tiempo para abrazarla. Pero ahí está, con nombres y apellidos. Para taparse con lo de la buscada y lograda (des)memoria, tan desmemoria que hemos llegado al más profundo desconocimiento -ahi están los “católicos” a favor del aborto, por ejemplo y sin él más mínimo disimulo-, se montan un Sínodo titulado: “Hacer memoria". Están de “coña marinera". Y se nos ríen en nuestra cara desvergonzadamente. Y, también por “ordeno y mando” metemos con cuña y calzador la nota, ignominiosa por postiza y desnaturalizadora, de “sinodal": un invento humano por encima de las Notas Divinas de Fundación. Pues eso. Se aligeró hasta tal punto que casi no había Santos, ni en el Cielo: lo vaciaron, como un nuevo “Seno de Abraham". Así que ni Fiestas, ni Solemnidades… Todo descafeinado, para que no suba la tensión: genuinamente Espiritual, en este caso. Así, vacío y vaciado el Cielo, se justifica o se enseña, impune e injustamente -o sea: herméticamente-, el vaciamiento del Infierno: “to’os pa’l Cielo -que igual ni lo hay, vete tú a saber-, que hay que llenal’lo": “to’s Santos". En la práctica y con grandes proclamas y estudios de peritos -los nuevos “sabios y entendidos” tan vituperados por el Señor Jesús-, se abolieron de un plumazo en la Iglesia, contra las ovejas a todos los niveles, los Medios de Formación, doctrinal y espiritual. Desde hacer desaparecer los Catecismos hace ya casi 40/50 años, todos ellos de probadisima eficacia catequética, hasta llevar al Bautismo, al Matrimonio, a la Confirmación y al Sacerdocio, etc., a personas NO idóneas para ello: de entrada, sin la capacidad para entender y, en consecuencia, asumir lo que se les confiaba: se las deja no sólo en la ignorancia, sino también en Pecado Grave; inoperativos para la recepción de esos Sacramentos; en el mejor de los casos, con un ligerísimo “barniz” -teorico: para salvar el expediente, auténtico paripé-, que no vale ni mientras dura la ceremonia. Vengan Sacrilegios, mientras se puedan seguir escribiendo en los libros parroquiales o curiales, el vaciamiento de la Vida Cristiana, que es, esencialmente, Vida Sacramental. Por supuesto: ¡prohibido predicar! Unas palabrillas -en muchos casos infumables, porque ni siquiera son católicas-, y a otra cosa, que se aburren: con razón en el 80% de los casos. Nada de triduos, septenarios, novenarios, quinarios -con su predicación y su Santa Misa-; o reducidos a cuatro tonterías que matan la afición hasta a los más entregados y devotos. El Magisterio auténtico, no sólo ha desaparecido en muchos casos, sino atacado directamente en tantísimos otros, con publicidad y alevosía: desde las cimas más altas de la Jerarquía. Que nunca entra al trapo cuando alguno suelta incluso herejías. No problem! Eso sí: el escándalo es escandaloso total: permitidme la reduplicación. Más Babel en acto: todo por la Unidad y la Comunión, que no se les cae de la boca: todo más falso que Judas. A los Ordinarios, se les ha destituido también y en la práctica, de su función real. Tan así, que muchos de ellos ya no saben ni la que es: al menos, es lo que demuestran día sí y día también. Para seguir sembrando de la mejor cizaña, en estos niveles jerárquicos, y subiendo, el “corporativismo institucional” es vergonzante, además de alevoso y desmoralizador: para ellos y para sus ovejas, pasando por su Presbiterio, que también. Lo último en este orden de cosas, de momento, ha sido un pliego de unos 26 Sacerdotes de su Diócesis, que le han escrito al cardenal Marx -premonitorio apellido, en verdad-, para decirle, educada y eclesialmente: “Excelencia: ¿por qué nos empuja insistentemente a lo contrario de lo que nos está pidiendo reiteradamente el Santo Padre?". ¿Lo pillamos? Porque no puede ser más ilustrativo de la realidad de la Iglesia por mor y a nivel de sus Jerarcas. El desastre monumental, puesto en escena y bien a la vista del desmadre y de la tragedia que asola la Iglesia; que ha Descristianizado -como era de esperar y se esperaba, porque era lo previsto por todos estos “cabezas de cuero y mitra"-, países enteros. Por supuesto, y justo es reconocerlo: con un grupo de Sacerdotes así hay un ramalazo, y un motivo real, de Esperanza. Han desaparecido cuadros, esculturas, bajorrelieves, retablos…, lo mismo que las ermitas y santuarios se han desnudado de imágenes votivas: los ex votos; que no eran sino la Fe manifestada y plasmada, durante siglos incluso, del pueblo fiel, de la Acción de Dios y de la Virgen María en favor de sus hijos. “¡Hasta ahí podíamos llegar!", gritan desaforados los Jerarcas. “¡Todo a la basura: es casi idolatría…!". El signo más visible y sangrante en esta linea, desde el año 1962, ha sido el trato de la Jerarquía, con el consorcio de todos los compis de mitra y sueldo, a las innegables y múltiples Apariciones de Garabandal: miles, en tres años: caso único y verdaderamente asombroso, capaz de tantos frutos espirituales-, en toda la Historia Eclesial. Con miles y miles de testigos directos de su Presencia, de sus Gracias y de sus Beneficios: y no hablo sólo de las Videntes. Tengo amigos que presenciaron y testificaron al respecto. Pues: “ni consta, ni queremos que conste". Amén. Mientras, la Santísima Virgen del Carmen de Garabandal tenga la osadía de aparecerse sin permiso del Ordinario, que pasó automáticamente a ser “extraordinario” -y murió por cierto en un tragico accidente poco después-, “aquí NO se aprueba nada". Que, por cierto, es en lo único en lo que han pretendido plantarse, y lo han hecho. Y claro, la Virgen del Carmen de Garabandal, que no va a discutir con un/unos Ordinarios tan “extraordinarios", agarrándose a aquello tan español de que: “donde una puerta se cierra, otra se abre", y dado que para Ella no hay distancias, se marchó a Medjugorje: Garabandal sería lo que es hoy aquello. A mucha Honra de la Santísima Virgen. Donde también, y como no podía ser de otra manera, le está costando trabajo hacerse valer: la Jerarquía recalcitrante nunca aprende: es superior a sus fuerzas, tan apagadas por el peso del cargo y carga. Ya escribí no hace muchas semanas un post en el que explicaba que sólo un Jerarca necesita tres o cuatro tropiezos en la misma piedra para aprender: si fuesen gatos aprenderían a la primera. Pero da toda la impresión de que la Virgen va en serio. Y lo va a conseguir. Lo veremos, incluso: seguro. El último y más funesto de los desaguisados, por decirlo suavemente, es el pacto secreto con China; que, por alguna información recibida, es un auténtico despropósito. Primero, para los fieles católicos en aquel país. Y, en segundo lugar, para la honra y la credibilidad de la Iglesia y del Papado; con Francisco como causa original, y de cúspide absoluta. Claro que no hizo otra cosa que repetir el mismo contubernio que firmó la Iglesia allá por tiempos del Concilio, con permiso y/o mandato del Santo Padre, con el marxismo ruso y en expansión y poder mundial: el marxismo rojelios que imperaba en el mundo. Firma, que puso las bases de la Ost politik Vaticana, que tan amargos y nefastos “frutos” cosechó…, para bien del marxismo y para mal de la Iglesia, Católica por toda seña. Naturalmente: aquello de que “la verdad os hará libres", tampoco les consta: “en aquellos tiempos no había grabadoras". Luego de extrañan de que estén cerrando casas, conventos, diócesis y demás, al grito de “tonto el último". Y sin querer aprender ni de su misma experiencia. Desgraciada en conjunto. ¿Como es posible que se haya instalado todo ésto, que no he pretendido exaustivo? Quizá no sabremos nunca todas las causas, aunque de algunas -de bastantes-, nos hemos hecho eco y voceros. Pero, aún siendo ésto grave, mucho más grave -gravisimo y demencial- es la inercia que se ha instalado, el abandono institucional, la corrupción de los Jerarcas, la inanidad de planes, documentos, nombramientos, disposiciones, etc., que es empeñarse en la dirección equivocada, hasta el derrumbe final. Ya que el empeño, en esa deriva, es absolutamente innegable. Porque seguimos con lo mismo, aunque con palabras más “normales": migrantes, calentamiento, agendas, sinodalidad, pacto secreto, nombramientos que se manifiestan nefastos en cuanto abren la boca los nombrados, excelentes discursos de cara a la galería… Y ni el más tímido intento de arreglar la propia Casa, que es la de Dios, que es la Iglesia, y dejar ya de machacar a las ovejas, sus hijos teóricamente… De los que se han aborrecido. Ni la más suave o discretísima palabra para fortalecer la Fe, la Esperanza y la Caridad de TODOS en la Iglesia, anunciando que se van a coser los múltiples rotos, desgarrones, descosidos y demás destrozos del tejido más esencial de la Iglesia, en orden a la Fidelidad al Señor y la Salvación de las almas. Sólo así se reconstruirá aquel añorado Prestigio que señoreó por todo el mundo la Santa Iglesia Católica con el Pontificado de san Juan Pablo II. Una Iglesia que se encontró por los suelos, tras él Concilio y tras él pontificado de Pablo VI. Hoy, aquello tiempos no sólo han vuelto, sino que el pitorreo está llegando a unas cimas desconocidas. Basta mirar los pelotaris multicolores de la plaza de la Catedral de Gran Canaria para palparlo: entra por los ojos. Por no volver a hacer referencia a los lefebrianos: que tampoco son los únicos Cismáticos de estos últimos tiempos. El virus se expande, con su dinámica propia: que el Mal la tiene.