11.05.21

Ladaria vs Gómez: omne regnum divisum contra se...

Los Obispos de EEUU, bastante más unidos de lo que pueda parecer, o de lo que se quiera mostrar, están -o estaban-, por decirle a Biden, y a los “católicos a lo idem” -algunos ya se lo han dicho motu proprio-, que lo de ir de católico y, a la vez y como bandera, ir de lo más como abortista, pues como que NO.

Que elija: o una cosa u otra. Porque en la Iglesia hay la libertad como no la hay en ningún otro sitio: la que Cristo nos ha ganado. Para que quede claro. Y que nadie nos la da ni nos la respeta como Él. 

De hecho, estaban preparando un documento conjunto -“La dignidad de los políticos católicos para recibir la Comunión”-, para hacer público su pronunciamiento ante lo que está haciendo este señor, recordando de paso la doctrina católica sobre el aborto, y subrayando la  plena incompatibilidad, para un católico, de ser partidario -menos aún promover- el tema del aborto.

Pero, y a la vez -honradamente, lealmente-, comunicaron al Vaticano su decisión. “¡Para qué quieres más, Blasa!”.

¡Cómo se han puesto! ¡Se han removido hasta sus cimientos! (si es que aún quedaba alguno en su sitio). Y claro, “han puesto el grito en el cielo” (caso de que aún cuenten por allí con el cielo; que empieza a parecer que no: ni eso, ni otras muchas cosas).

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29.04.21

Los "equidistantes" (por lo civil y por lo eclesiástico)

Se ha sentido obligado a salir al paso de las tortas que debe estar recibiendo; y defenderse: nada más humano; y no se lo reprocho, faltaría más. Me refiero a Pedro García Cuartango que se ha definido como “equidistante": o sea, lo que antes se señalaba como “ni chicha ni limoná”. Y claro, así le debe estar yendo.

Por supuesto, es una postura que abunda, en especial entre los que se tienen por “intelectuales", tanto fuera como dentro de la Iglesia. En esta, el proceso y la situación es la misma; solo que, en el mundillo eclesial y debido a los temas que están en juego -en concreto, las almas todas-, las consecuencias son infinitamente más graves. Como lo vemos y sufrimos cada día, a cada hora.

Claro que, para todos estos “equidistantes", tal postura les parece que tiene sus “ventajas"; a mi no me lo parece, la verdad: más bien, actúa en su contra. Y me explico.

La “equidistancia” es situarse en “el punto medio” entre lo que se ve o califica como “extremos": “¡nada de extremismos, por fa"!, se deben decir a sì mismos, “que es de mal gusto". Y se sitúan ahí. Aparte que, por otra parte, es la postura menos intelectual y más inmoral que existe; por lo que es muy fácil irse allí.

Claro que también la Iglesia Católica, al explicar la VIRTUD, habla del “punto medio"; pero “punto medio” entre dos extremos esencialmente MALOS: bien por defecto -no llegar al acto virtuoso: se qudan muy lejos-, bien por exceso: pasarse, pretendiendo que Dios es “tonto” (¡perdón, Señor!: lo digo para que se entienda por dónde va el tema): “Dios perdona siempre", etc.

Por ejemplo: la Esperanza, virtud teologal Infusa, se sitúa entre “el exceso de confianza", llamada PRESUNCIÓN, en la propia Salvación -"Dios es tan bueno…"; “no hay infierno", etc.-, y la “desconfianza” -llamada también DESESPERACIÓN- respecto a eso mismo: “El condenado por desconfiado”: todo un clásico.

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26.04.21

"Yo soy el Buen Pastor" (Jn 10, 11ss)

Ayer (25-IV-2021), IV Domingo de Pascua, con total propiedad la Iglesia Católica le pone “apellidos": es el “Domingo del Buen Pastor”, pues así nos lo dice expresamente el mismo Jesús -con tozuda insistencia, y con claros deseos de que lo sepamos y lo entendamos-, en el Evangelio de la Santa Misa: Yo soy el ‘Buen Pastor’

Pero Jesús no se "conforma” con decírnoslo; también nos da, con total sentido e intención, la definición o la exacta explicación de la expresión que utiliza: nos está enseñando una cuestión que, en la Iglesia, tanto a Pastores como a Ovejas -afecta a los dos estamentos-, nos conviene muy mucho tenerlo claro; por diversas razones, que intentaremos precisar, si nos da “tiempo".

¿Y qué definición nos da? La más “tremenda” y la más “real” que tiene a mano -sin paliativos, sin medias tintas: casi diría “a lo bruto”, si se me permite la expresión-; porque es la que define toda su Vida: El ‘Buen Pastor’ da su vida por sus ovejas.

Y para que no tuviésemos la menor duda, ni los Pastores ni las Ovejas de/en la Iglesia Católica, aún señalará expresamente: Este es el mandato que he recibido de mi Padre. Un “mandato” que asume, única y exclusivamente en favor nuestro -sus Ovejas-, hasta el fin. Todo con absoluta libertad y grandeza: por Amor. De hecho, como también nos lo ha revelado: Yo, para esto he venido.

En la Iglesia Católica, por el Sacramento del Orden hay Pastores; y por el Sacramento del Bautismo, todos somos Ovejas. Una imagen absolutamente evangélica, y querida por el Señor y los suyos.

Todos los miembros de la Jerarquía Católica, desde el Papa hasta el último Sacerdote ordenado hoy mismo, pasando logicamente por todos los Obispos, somos Pastores. Al participar del mismo Sacerdocio de Cristo, único Sacerdote real y único Sacerdocio verdadero, del que procede todo sacerdocio en el Cielo y en la tierra, participamos de la misma Misión: somos Pastores.

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22.04.21

"La fe y sus caminos" (por García Cuartango; en el ABC, claro)

No es mi intención decirle al ABC -mucho menos a Pedro GC- lo que tiene que escribir o no: ¡viva la libertad! Lo que pasa es que uno se hace “esclavo” de lo que ecribe y/o de lo que publica: yo también. Lo mismo que de lo que habla: es el “peaje” a pagar.

Pero, “el que habla lo que no debe, oye lo que no quiere”, señala con grandísimo tino y acierto la sabiduría popular. Y se arriesga a que le critiquen, y tenga que leer lo que quizá no le va a gustar. Y ahí voy.

Vuelve otro columnista fijo del diario ABC a salir al paso (20-IV-2021), nada más ni nada menos que a rebatir al Sr. Obispo, Martínez Camino, su impecable y fina Tercera de días pasados, a propósito de Hans Küng.

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19.04.21

"Communicatio in Sacris", o: ¡a por el desmadre total!

El Código de Derecho Canónico define la Communicatio in Sacris (lit.: “comunicación en las cosas sagradas"), o Comunión en los Sacramentos, “a la posibilidad de que cristianos de diferentes confesiones y denominaciones puedan participar conjuntamente de los Sacramentos, y de otros bienes sagrados, como templos y demás” (can. 844).

Y, como no puede ser por menos, a continuación establece las NORMAS que la hacen válida y la rigen:

El & 1, determina: “Los ministros católicos administran lícitamente los Sacramentos solo a los fieles católicos, los cuales, a su vez, solo los reciben lícitamente de los ministros católicos, salvo lo establecido en los & 2, 3 y 4, y el can. 861″.

& 2: “En caso de necesidad, o cuando lo aconseje una verdadera utilidad espiritual, y con tal de que se evite el peligro de error o de indiferencia, está permitido a los fieles [católicos] a quienes resulte física o moralmente imposible acudir a un ministro católico recibir los Sacramentos de la Penitencia, la Eucaristía y la Unción de Enfermos de aquellos ministros no-católicos en cuya iglesia son válidos esos Sacramentos”.

& 3: “Los ministros católicos administran lícitamente los Sacramentos de la Penitencia, la Eucaristía y la Unción de Enfermos a los miembros de iglesias orientales [por ejemplo, los ortodoxos] que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, si los piden espontáneamente y están bien dispuestos; y esta norma vale también respecto a los miembros de otras iglesias que, a juicio de la Sede Apostólica, se encuentran en igual condición que las citadas iglesias orientales por lo que se refiere a los Sacramentos”.

& 4: “Si hay peligro de muerte o, a juicio del obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos Sacramentos también a los demás cristianos que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, cuando estos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad, y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la Fe católica respecto a esos Sacramentos, y estén bien dispuestos”.

El can. 861 establece que, en caso de peligro de muerte, puede administrar el Bautismo cualquier persona con tal de que tenga la debida intención.

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