InfoCatólica / Liturgia, fuente y culmen / Archivos para: Junio 2021

15.06.21

"Te rogamos, óyenos" ¡¡Vamos a cantarlo, que no cuesta tanto hacer las cosas bien!!

oración fielesSería, sin duda, un gran avance en el canto litúrgico y en el relieve orante de la liturgia si se cantase la Oración de los fieles.

Para ello, es necesario antes realizar algunas precisiones. Estamos mal acostumbrados en lo referente al canto litúrgico, a su gradualidad e importancia, y por ello a veces preocupa más un canto del ofertorio o de “acción de gracias” después de la comunión, cantos que son totalmente prescindibles y mejor sería que sonase sólo el órgano, y sin embargo otros elementos que favorecen la participación de todos, como las aclamaciones, las respuestas, o la misma Oración de los fieles no se cantan ni el coro refuerza ahí el canto de todos.

O, cuántas y cuántas veces, cantos “religiosos” (que no litúrgicos) que se introducen a la fuerza en la liturgia y la desfiguran: Cantos de “perdón” en el acto penitencial, Cantos que parecen un “Gloria” pero que ni remotamente es la letra del “Gloria”, cantos antes del Evangelio que no son el “Aleluya y su versículo”, sino una cancioncilla más (por ejemplo: “Aleluya cantará quien perdió la esperanza…”). ¿No habría que hacer limpieza ya de esos cantos?

Hay elementos en la liturgia que deben purificarse o erradicarse (como esos cantos antes citados) y otros elementos que deben potenciarse. Ya la Instrucción Musicam sacram –que sigue siendo un referente- señalaba lo siguiente:

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8.06.21

Las Primeras Comuniones: distinguir entre participar e intervenir haciendo cositas (IV)

niños en su sitio

La confusión teológica y pastoral entre participar e intervenir, entre participar en la Misa y desempeñar un ministerio encuentra en las Primeras Comuniones un ejemplo evidente. Los niños van a recibir un Sacramento, participar de la Eucaristía comulgando por vez primera, y ese es su modo de participación, diferente de desempeñar o realizar ministerios o servicios litúrgicos (cantando, leyendo moniciones o peticiones, etc.) que otros deberán realizar para que los niños vivan mejor, con tranquilidad y sin nervios, la Misa de su Primera Comunión.

Traigo aquí a colación un artículo, realmente sensato, digno de ser pensado por sacerdotes y por catequistas en su formación; hay que reconocer la verdad de las cosas, corregir lo que se está haciendo mal y adquirir un sentido de la liturgia más hondo, sagrado y espiritual:

“Este ‘ardiente deseo de la santa madre Iglesia’ de que ‘mediante una educación adecuada’ se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente, activa y fructuosa en las celebraciones litúrgicas ha sido y viene siendo frustrada por una confusión fatal: identificar la mayor o menor participación en la liturgia con el mayor o menor protagonismo en la ejecución de ritos o acciones simplemente ministeriales…

En el fondo, este confusión a la que aludimos puede ser también la simple consecuencia de haber limitado durante sAiglos la liturgia a las acciones sagradas llevadas a cabo por el sacerdote en virtud de su potestad, acompañado en todo caso de algún ministro que de cerca le pudiese ayudar en su ejecución, mientras de ella quedaba marginado el pueblo, reducido a mero asistente…

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1.06.21

Epifanía de la Iglesia (Tu Catedral - III)

Catedral de sevillaVer una catedral, observarla sobresalir de entre los edificios circundantes de la ciudad, firme, fuerte, al paso de los siglos, es toda una epifanía de la Iglesia misma.

Es la presencia de la Iglesia en el mundo y entre los hombres va conducirlos a Cristo y la vida sobrenatural. ¿Acaso puede tener la Iglesia otro fin distinto, acaso puede reducirse a objetivos humanos y político-sociales? La catedral, elocuente, en el marasmo de la ciudad, señala a Cristo y su vida. Es un nuevo Cenáculo donde el Espíritu Santo actúa eficaz y generosamente y, saliendo de la catedral, la Iglesia predica, catequiza, anuncia, viendo cómo surgen nuevas conversiones, aparecen vocaciones nuevas, vitalidad renovada. Cada catedral es un Cenáculo donde, orando junto con la Stma. Virgen María, el Espíritu Santo se derrama desde el cielo a las almas, a la Iglesia, a la cual da vida, carismas, vocaciones, impulso, gracias, santidad.

Es la Iglesia misma. La catedral, cualquier catedral, nos lleva a pensar en el Misterio mismo de la Iglesia, en su naturaleza, en su vocación, en su misión. Tal como la quiso Cristo mismo, su Esposo, su Cabeza, su Señor, que por Ella murió en la cruz para agraciarla y embellecerla (cf. Ef 5, 21ss).

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