Misa de Primeras Comuniones: sobriedad, liturgia y sentido común (II)

en su sitio

El sentido pastoral, y el sentido común inclusive, pide sobriedad a las familias y sensatez para evitar gastos desmesurados y lujos innecesarios con las primeras comuniones:

“La preparación para la Primera Comunión, a pesar de los inconvenientes que provienen de los excesos en la fiesta familiar y social con este motivo, debe orientarse hacia una verdadera integración de los niños y de sus padres en la vida de la comunidad cristiana, evitando los inconvenientes que, no pocas veces, se organizan en la desmesura que rodea la fiesta familiar y social de las primeras comuniones” (CEE, La iniciación cristiana. Reflexión y orientaciones, n. 58).

¿No hará falta también ser mucho más moderado, más sobrio, con espíritu litúrgico y pastoral, en la celebración litúrgica de las Misas de primera comunión? ¿O no se fomenta más bien el despropósito cuando pastoralmente se ha presentado todo como una gran fiesta infantil, liturgia incluida?

La misma liturgia es, nada más y nada menos, que la celebración de la Santa Misa con mayor solemnidad si cabe, pero siendo la misma Misa en modo y forma que se celebra habitualmente el domingo en la parroquia. No es una Misa distinta, ni tiene ritos particulares, o usos especiales, sino que los niños van a participar e integrarse comulgando en la misma Misa a la que asistirán cada domingo.

Ya lo señalaban los Obispos sin concretar más: “toda celebración de la Primera Comunión, que ritualmente no se distingue de cualquier otra celebración eucarística” (CEE, La iniciación cristiana. Reflexión y orientaciones, n. 104).

Poco aporta –o mucho, según lo queramos valorar- el Directorio para las Misas con niños. Este Directorio distingue entre “Misas con adultos en las que participan también niños” y “Misas con niños en que participan solamente algunos adultos” (celebradas “durante la semana”, “con los niños solos”, n. 20).

Las primeras Comuniones estarían en el primer caso: participan también niños, pero la inmensa mayoría son adultos, como cualquier Misa parroquial normal de cada domingo, que a todos incluye y que tanto bien pueden hacer a los niños, acostumbrándose a vivirla junto con todos los demás hijos de la Iglesia:

“El espíritu cristiano de las familias se desarrolla poderosamente si los niños participan en estas misas en compañía de sus padres y de otros miembros de la familia” (Directorio, n. 16).

En atención a estos niños, se recomienda que “habrá que tener de alguna manera en cuenta su presencia, por ejemplo, dirigiéndose a ellos de manera especial en las moniciones (por ejemplo: al principio o al final de la misa) y en alguna parte de la homilía” (Directorio, n. 17): dirigiéndose a ellos con lenguaje sencillo, sí; pero no son los niños los que deben hacer estas moniciones, sino que se habla a los niños en los moniciones (sea un monitor, sea sobre todo el sacerdote).

La homilía especialmente ha de ser cuidada si asisten muchos niños en número notable: “La homilía se dirigirá a ellos de tal manera que también los adultos puedan sacar fruto” (Directorio, n. 19).

Son estos los rasgos que deberán estar presentes y cuidarse en las Misas de Primeras Comuniones, sin necesidad de confiarles ministerios directos y activos (moniciones, lecturas, etc.) que otros deben realizar para que los niños vivan la Misa con paz y serenidad.

Sin duda, es otra concepción, otra forma de ver, valorar y realizar la Misa de las Primeras Comuniones. Los niños estarán tranquilos, no nerviosos por tener que hacer algo o leer algo, ser vistos por todos por estar delante subidos al presbiterio, sino en los primeros bancos de la nave, viendo bien el altar y estando más concentrados. La liturgia será más cuidada sin parecer una fiesta infantil, secularizada, y se parecerá más a lo que los niños vivirán cada domingo, asistiendo a la Misa dominical con sus padres.

Para ello, los/las catequistas deberán ir asumiendo una nueva mentalidad (la mens) de qué es la liturgia y qué hacemos con esta Misa solemne para que los niños participen comulgando por vez primera, siendo los primeros en cuidar la liturgia así e inculcarla a niños y padres.

2 comentarios

  
maru
Qué oportuno y adecuado este post, P. Javier. Por lo menos, lo pasaré a dos sacerdotes.
27/04/21 3:43 PM
  
Vladimir
Me duele ver cómo, en muchas Celebraciones de estas, van algunas niñas (que van a recibir a Jesús por primera vez), con vestidos sin mangas (dígase, hombros pelados). Ya pretenden unir, desde entonces, dos realidades irreconciliables, como son: la modestia y pudor con que hay que acercarse al Señor, con ese afán de llamar la atención mostrando todo lo que se pueda. A esa edad, estas niñas todavía no son plenamente conscientes de esto, pero eso llegará con el tiempo. Lamentablemente, los catequistas y celebrantes no se percatan de esto, y si lo hacen, no lo ven como un problema.
28/04/21 3:35 PM

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