Vida espiritual del cristiano (Notas de espiritualidad litúrgica - XI)

fuenteLa vida interior de la almas, siguiendo la dirección del Espíritu Santo, es muy rica y variada y, desde luego, con muchos caminos y moradas.

     Cualquier espiritualidad, cualquier sistema espiritual o método, que se presente como absoluto, está engañando ya que todos son relativos y referentes a un fin: unirse al Señor. Incluso a cada alma el Señor la va llevando por caminos nuevos. Lejos está Dios de fabricar santos en serie, todos iguales, todos con la misma jerga, todos con las mismas devociones y prácticas de piedad cronometradas. El Espíritu Santo es un divino Artista para las almas, no un mediocre pintor que repita siempre lo mismo.

     Es santa Teresa de Jesús quien trata de la variedad de caminos y senderos interiores para llegar al Rey:

“No habéis de entender estas moradas una en pos de otra como cosa en hilada, sino poned los ojos en el centro, que es la pieza o palacio a donde está el rey, y considerad como un palmito, que para llegar a lo que es de comer tiene muchas coberturas, que todo lo sabroso cercan. Así, acá, en rededor de esta pieza están muchas y encima lo mismo; porque las cosas del alma siempre se han de considerar con plenitud y anchura y grandeza, pues no le levantan nada, que capaz es de mucho más que podremos considerar, y a todas partes de ella se comunica este sol que está en este palacio” (1M 2,8).

      Los caminos de Dios para el alma son muchos, múltiples, variados, hermosos. Ya escribió en Camino: “Es cosa que importa mucho entender que no a todos lleva Dios por un camino, y por ventura el que le pareciere va por muy más bajo, está más alto a los ojos del Señor. Así que no porque en esta casa todas traten de oración, han de ser todas contemplativas. Es imposible. Y será gran desconsolación para la que no lo es, no entender esta verdad, que esto es cosa que lo da Dios” (C 17,2); más adelante afirmó: “no van todos por un camino” (C 24,2). Ya en el Libro de la Vida escribió: “así como hay muchas moradas en el cielo, hay muchos caminos” (V 13,13) y más adelante: “por muchos caminos y vías lleva Dios a las almas” (V 22,2).

     Pensemos en el inicio de las Moradas, el planteamiento básico: hay muchas moradas, no todo es un trayecto rectilíneo. Recordemos cómo explicaba ella que “tiene como he dicho muchas moradas, unas en lo alto, otras embajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal” (1M 1,3). Por eso, más adelante, taxativa, lúcida, afirmará: “Ni hay para qué querer luego que todos vayan por nuestro camino” (3M 2,13).

     La espiritualidad que brota de la liturgia ha de ser troncal, un eje vertebrador, que luego se enriquece con otras espiritualidades, devociones, ejercicios piadosos y culto interior, personalísimo. La liturgia ni hay que despreciarla o abandonarla o colocarla en segundo lugar ni tampoco absolutizarla en las almas sin admitir más.

     “La Iglesia en su liturgia no pretende monopolizar la actividad espiritual de los fieles, ni siquiera de los ministros de su culto público: antes bien, la nutre, la educa, la orienta, le infunde mayor vitalidad y la impulsa poderosamente hacia Dios” (Brasó, G., Liturgia y espiritualidad, Barcelona 1956, 257).

    Siendo así las cosas hay que reconocer y agradecer que la liturgia nos comunique la misma vida divina, vida sobrenatural, elevándonos a Dios y suscitando el deseo de contemplación sosegada y amorosa.

   De la liturgia vivida y celebrada nace el impulso personal de mayor oración de deseo de Dios, de degustar lo vivido sacramentalmente. La liturgia potencia el deseo de Dios y de la santidad.

   Por tanto, la liturgia no limita el alma, no la deja satisfecha y tranquila sólo por haber vivido la celebración litúrgica o sacramental. La lleva espiritualmente a desear más:

    “La finalidad soteriológica y el valor educativo de la liturgia suponen, pues, en el individuo una actividad religiosa espontánea que, si bien debe ser fomentada, alimentada y dirigida por la liturgia, tiene un carácter individual y privado y constituye la base y la medida de las relaciones personales con Dios. La liturgia infunde en las almas la vida cristiana y les procura el alimento sustancial…” (Brasó, p. 257s).

    La espiritualidad litúrgica, tan rica, integra los actos personales de piedad y devoción así como otros métodos o espiritualidades (por ejemplo, carmelitana, teresiana, ignaciana, etc.) que son complementos sustanciosos, caminos derivados.

     La vida de piedad no se limita a asistir o participar en el culto público de la Iglesia, y nada más. Eso sería poco, insuficiente. Le quedaría mucho aún para llegar a la perfección de la vida cristiana, comenzando por vivir espiritualmente la misma liturgia.

   Pero a ello será bueno sumar algo más, y es la actividad privada, la vida interior de cada uno con los distintos sistemas de espiritualidad “que pretenden llevarnos como de la mano hasta las cumbres de la perfección cristiana y de la vida mística por los caminos y según los métodos que les son propios” (Brasó, p 258).

     Con esa complementariedad entre espiritualidad litúrgica y las demás espiritualidades eclesiales, el alma avanzará segura por los caminos de lo interior.

 

2 comentarios

  
Lucía Victoria
Así, tal como lo ilustra santa Teresa, me da últimamente a mi por visualizar ese refrán de "todos los caminos llevan a Roma"...

Está claro que quien esculpe esa obra única e irrepetible es, cuando le dejamos, el Espíritu Santo. Y que se sirve hasta de los detalles aparentemente más insignificantes para trazar el camino espiritual por el que quiere llevarnos a cada uno de nosotros... Pero, mecachis, qué difícil es dar hoy con un buen director de almas, más allá de los que atienden congregaciones religiosas o espiritualidades concretas! Sobre todo, para los que somos más necios y necesitamos letreros luminosos, megafonía y bengalas de posición, digo...
03/11/20 5:51 PM
  
Teresa
Así acá, enrededor de esta pieza están muchas, y encima lo mismo......
¿qué significa ... y encima lo mismo... ?
Gracias!

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JAVIER:

Que hay moradas, piezas, estancias, no sólo alrededor, sino encima y abajo también de la morada principal.
25/01/21 1:01 PM

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