Menos “monseñores” y más “dones”

MONSEÑORES: LO QUE FUERON Y EN LO QUE SE HAN QUEDADO

RODOLFO VARGAS RUBIO

De acuerdo con una nueva directiva del papa Francisco, el tratamiento de “Monseñor” será de ahora en adelante restringido a los miembros del clero secular diocesano mayores de sesenta y cinco años y sólo será concedido aparejado al título de “capellán de Su Santidad”, último resto de las dignidades eclesiásticas que conformaban la antigua corte pontificia (hoy casa pontificia). La medida no tiene efectos retroactivos, por lo que quienes poseían el tratamiento precedentemente, lo conservan. Tampoco afectará a las nuevas incorporaciones de la Secretaría de Estado y de la Curia Romana (donde la jerarquía de mando está minuciosamente determinada), pues se refiere más bien a los nombramientos que el Papa hace a petición de los obispos. De ahí que se haya querido informar a éstos desde las nunciaturas apostólicas de todo el mundo sobre la reciente decisión de Francisco. Es necesario subrayar el hecho de que no se está hablando sino de los títulos honoríficos que no comportan el carácter episcopal. Así, los metropolitanos, arzobispos y obispos continuarán recibiendo el tratamiento de Excelentísimos y Reverendísimos Monseñores”. A la espera de conocer el tenor del documento pertinente, vamos a ocuparnos del asunto desde el punto de vista histórico.

Quien haya visto la película de la inauguración del Concilio Vaticano II en 1963 no habrá dejado de observar la imponencia del cortejo papal: nada que ver con la actual procesión que precede al Vicario de Cristo en las sagradas ceremonias que preside y que son llamadas “capillas papales”. Entre las imágenes de hace cincuenta años y las de la actualidad ha habido dos reformas determinantes de este cambio en la presentación externa del Papado: la de la Casa Pontificia y la de la liturgia (en particular la liturgia papal), ambas llevadas a cabo por el venerable Pablo VI a finales de los años sesenta. El papa Montini no sólo suprimió los flabelos, las trompetas de plata, las mazas y la tiara (la silla gestatoria la recuperó hacia el final de sus días por no poder desplazarse debido a su grave artritis); no sólo simplificó el ajuar pontificio, eliminando la falda, el subcintorio, el fanón, las quirotecas y las mulas: también efectuó una enérgica poda en su corte, a la que quiso quitar toda connotación áulica secular. Cargos acumulados por los siglos desaparecieron, lo mismo que vetustos privilegios y títulos que el tiempo había convertido en singulares curiosidades (como por ejemplo, los de “maestri ostiari di Virga Rubea” y “scopatori segreti di Sua Santità”, de más que equívocas connotaciones en italiano).

Antes de estas reformas paulinas, la sacra persona del Romano Pontífice se hallaba rodeada en los actos públicos de un séquito heterogéneo y caleidoscópico, que tomaba el nombre de “capilla pontificia” si lo acompañaba en las grandes ceremonias religiosas (misas papales, canonizaciones, consistorios) y el de “familia pontificia” para las ceremonias civiles (audiencias, recepción de embajadores, viajes, etc.). Capilla y familia pontificias conformaban la corte papal o corte de Roma. Su origen hay que buscarlo en los colaboradores de los primeros obispos de Roma que habitaban el palacio que el senador Pudente había puesto a la disposición de san Pedro y que comprendía una serie de edificios y dependencias. Ya en el siglo I fueron creados los notarios (notarii), encargados originalmente de redactar las actas de los mártires y que acabaron ocupándose de la administración, de la cual llevaban estricta cuenta. Las persecuciones no interrumpieron el servicio papal: cuando aquéllas arreciaban el pontífice y los suyos pasaban a la clandestinidad y continuaban administrando la Iglesia y celebrando el culto. Este entorno papal se incrementó naturalmente cuando el llamado patriarchium se trasladó al palacio de Letrán a principios del siglo V y se fue diversificando a medida que la sede romana cobraba preponderancia.

Fue el papa san León IV quien en el año 440 destinó a algunos clérigos de su círculo a la custodia de los sepulcros de los santos Apóstoles Pedro y Pablo. Como estas tumbas se llamaban “cámaras” (cubicula), sus responsables fueron llamados “camareros” (cubicularii), título que pasó fácilmente al de los servidores personales del Papa. Desde esta época y durante todo el siglo VI los familiares del Romano Pontífice se multiplicaron, admitiéndose entre ellos también a jóvenes laicos llamados domicelli (algo así como “señoritos”, aunque sin la connotación peyorativa española). Sin embargo, san Gregorio I (590-604), fundador de un monasterio, no admitía en su entorno más que a clérigos y desterró de él a los domicelli. Además, cultor de la tradición de la antigua Roma a fuer de buen patricio, impuso a sus familiares como traje eclesiástico la toga romana, ornada de la púrpura imperial (concedida al obispo de Roma por Constantino) y cayendo hasta los tobillos. Esta indumentaria gregoriana, con algunas modificaciones, llegó hasta el siglo XX como vestidura de algunos digntarios de la corte pontificia: el mantellone, la mantelleta, la palandra y la zimarra.

Por la misma época de san Gregorio Magno el séquito papal estaba organizado de la siguiente manera: el primicerius, una especie de primer ministro, bajo cuyo mando se hallaban todos los demás cargos y que, durante la sede vacante, administraba la iglesia de Roma juntamente con el arcipreste y el arcediano; el secundicerius, auxiliar del primicerius; el arcarius o custodio del tesoro; el sacellarius, encargado del servicio litúrgico, de la distribución de limosnas a los pobres y del pago del sueldo a la milicia; el protoscrinarius, jefe de los secretarios de la cancillería papal; el primus defensor, que presidía a los procuradores de los pobres y de la Iglesia; el nomenclator o adminiculator, abogado de los huérfanos, las viudas, los oprimidos y los presos, así como dispensador de las gracias del Pontífice. Junto a estos siete ministros, aparecen también: el vicedominus o mayordomo (encargado de la administración doméstica), el cubicularius o camarero (cuyo origen ya hemos visto) y el vestiarius (custodio del guardarropa y ajuar del Papa). A partir de estos cargos se desarrollaron más tarde todos los empleos y dignidades de la corte pontificia hasta llegar a la complejidad con la que acabó el venerable Pablo VI en 1968. Una cosa se ha de tener en cuenta: no se trataba de meros funcionarios e el sentido moderno del término; colaboraban con el Papa, pero vivían bajo su responsabilidad (y, en muchos casos, bajo su techo) y eran alimentados, mantenidos y protegidos por Él, que continuaba de esta manera con la tradición de la familia antigua.

La estancia del Pontificado en Aviñón favoreció el desarrollo de la curia papal según criterios de administración y fiscalidad que hicieron de ella el primer centro moderno de poder. Además, del contacto con las costumbres de la corte francesa se tomó el tratamiento de monseigneur (dado al rey, a los príncipes y otros personajes principales), que se generalizaría más tarde –italianizado en monsignore– para dirigirse a los miembros eclesiásticos de la familia pontificia. El Renacimiento y la difusión de la mentalidad del lujo produjo una gran inflación del personal de la corte pontificia. Así, en la época del sabio humanista Pío II, encontramos cargos como el de campanarius (tañedor de campanas), miniator (miniaturista), aromatarius (perfumista), portator canium (portador de perros), etc. Evidentemente, el despliegue de fasto y la consiguiente especialización y multiplicación de los cargos suponían un enorme gasto para el economato pontificio. De allí que el papa Urbano VIII decidiera establecer un emolumento dinerario que reemplazara una parte de las distribuciones en especie. Los papas sucesivos, siguiendo la misma línea, redujeron éstas hasta acabar con ellas y reemplazarlas por un emolumento fijo bajo Pío VII (el cual acabó, además con las gratificaciones suplementarias llamadas incerta).

Para hacerse una idea de la complejidad a la que llegó la corte pontificia, transformada por los siglos y depurada por los distintos papas, he aquí su conformación tal como era antes del Concilio:

I. La capilla pontificia

Estaba conformada por los eclesiásticos que participaban en las ceremonias pontificias con sus respectivos hábitos litúrgicos, según la dignidad. Como en toda iglesia catedral o colegiata, se tenía en la Corte Papal el servicio divino diariamente. Los oficios ordinarios tenían lugar en la Capilla Sixtina, en tanto que los más solemnes se verificaban en la Basílica de San Pedro, que es la capilla del Papa y no hay que confundir con su catedral como Obispo de Roma, que es la Basílica de San Juan de Letrán.

1) El Sacro Colegio cardenalicio: todos sus miembros como Senado del Papa.

2) El Colegio de Patriarcas, Arzobispos y Obispos Asistentes al Solio Pontificio: sus miembros eran prelados que tenían precedencia en las funciones papales, originada en la costumbre que, desde el siglo XI, tenía el Papa de honrar a algún obispo haciéndolo acercarse a su Trono durante los oficios.

3) El Vice-Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

4) Los Príncipes Asistentes al Solio: dos miembros de las familias Colonna y Orsini respectivamente, representantes de la Nobleza Romana, designados desde los tiempos de Julio II y que se turnaban anualmente junto al Trono papal durante los oficios.

5) El Auditor General de la Reverenda Cámara Apostólica.

6) El Tesorero General de la Reverenda Cámara Apostólica.

7) El Mayordomo de Su Santidad: especie de gran intendente del Palacio Apostólico, le incumbía también la regulación de las audiencias papales y la organización de las ceremonias pontificias.

8) El Ministro del Interior (inexistente desde la expoliación de los Estados Pontificios).

9) Los Secretarios de las Sagradas Congregaciones, el Secretario del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, el Decano de la Sacra Rota Romana y el Substituto de la Secretaría de Estado.

10) Arzobispos y Obispos no asistentes al Solio.

11) El Colegio de los Protonotarios Apostólicos: los antiguos notarii in Urbe, encargados de la redacción de las actas de los mártires y de los concilios y, más tarde, de los documentos de cancillería (desde Pío XI fueron divididos en: a) protonotarios de número participantes, b) protonotarios supernumerarios, c) protonotarios “ad instar” y d) protonotarios titulares).

12) El Comendador del Espíritu Santo: dirigía el Hospital del Espíritu Santo in Sassia (para los peregrinos de la nación sajona y que actualmente continúa existiendo en su original emplazamiento en la ribera derecha del Tíber).

13) El Regente de la Cancillería.

14) El Abad “nullius” de Montecassino y los demás abades “nullius".

15) Los Abades Generales de los Canónigos Regulares y de las órdenes monásticas (once en total).

16) Los Generales y Vicarios Generales de las órdenes mendicantes.

17) El Magistrado Romano.

18) El Gran Maestre del Santo Hospicio: introductor de soberanos y jefes de Estado en visita al Papa, su cargo recaía con carácter hereditario en los príncipes de la familia Ruspoli (vestía con calzas y medias de seda blancas, frac recamado y bicornio con plumas).

19) Los Prelados Auditores de la Sacra Rota: se encargan de conocer de las causas matrimoniales

20) El Maestro del Sacro Palacio: el teólogo oficial del Papa, perteneciente tradicionalmente a la Orden de Predicadores y a quien estaba confiada la censura de los libros publicados en Roma.

21) Los Prelados Clérigos de la Reverenda Cámara Apostólica (encargada de la administración de los bienes temporales de la Santa Sede).

22) Los Prelados Votantes de la Signatura Apostólica.

23) El Suplente del Maestro del Sacro Palacio (en ausencia de éste).

24) Los Camareros Secretos miembros del Colegio de los Maestros de las Ceremonias Pontificias.

25) Los Camareros Secretos Participantes de Su Santidad.

26) Los Camareros Secretos Supernumerarios y los Camareros de Honor de hábito violeta.

27) El Colegio de los Abogados del Sacro Consistorio: peroraban las causas que se trataban en consistorio.

28) Los Capellanes Secretos y los Capellanes Secretos de Honor.

29) Los Clérigos Secretos de Su Santidad.

30) Los Procuradores Generales de las Órdenes Mendicantes.

31) El Predicador Apostólico.

32) El Confesor de la Familia Pontificia.

33) El Colegio de los Procuradores de los Sacros Palacios Apostólicos: encargados de patrocinar las causas ante la Sacra Rota y de la defensa de los pobres.

34) Monseñor Sacrista de Su Santidad: el Vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano, su obispo.

35) Los Canónigos de las tres Basílicas Patriarcales que hacen de Ministros Sagrados en las misas de la Capilla Pontificia.

36) La Capilla Musical Pontificia: la antiquísima Schola Cantorum instituida por san Gregorio I para acompañar las ceremonias papales y reformada a través de la Historia (su Director Perpetuo más famoso fue Lorenzo Perosi).

37) Los Acólitos Ceroferarios: llevaban los candelabros en las procesiones.

38) Los Capellanes comunes Pontificios.

39) Los Clérigos de la Capilla Pontificia: a) participantes y b) supernumerarios.

40) Los Maestros Ostiarios de “Virga Rubea".

41) El Custodio de las Sacras Tiaras.

42) Los Maceros: llevaban los mazos de plata, símbolos de autoridad, en las ceremonias.

43) Los Cursores Apostólicos: ujieres que debían consignar a domicilio los documentos que llevaran el sello del Mayordomo, del cual dependían directamente.

II. La Familia Pontificia

Constaba de todas aquellas personas que ejercían algún cargo palatino al servicio de Su Santidad, las cuales podrían clasificarse en tres categorías: la de los Cardenales Palatinos y la Noble Antecámara Secreta, la del Estado Mayor de los cuerpos armados y la de los capellanes y dignatarios menores. Los clérigos formaban la Casa Eclesiástica del Papa; los miembros de los cuerpos armados, su Casa Militar, y los laicos, su Casa Civil.

A.- Los Cardenales Palatinos y la Noble Antecámara Secreta

1) Los Cardenales Palatinos: a) el Datario y b) el Secretario de Estado.

2) Los Prelados Palatinos: a) el Mayordomo de Su Santidad, b) el Maestro de Cámara, c) el Auditor de Su Santidad y d) el Maestro del Sacro Palacio.

3) El Gran Maestre del Santo Hospicio.

4) Los Camareros Secretos Participantes: a) el Limosnero Secreto, b) el Secretario de los Breves a los Príncipes, c) el Secretario de la Cifra, d) el Sub-Datario de Su Santidad, e) el Secretario de las Cartas Latinas, f) el Copero (que escanciaba el vino al Papa y le tenía la palmatoria en las funciones a las que asistía), g) el Secretario de Embajadas (que daba a los visitantes los regalos ofrecidos por Su Santidad), h) el Guardarropa o Vestiario (que cuidaba del vestuario papal) e i) Monseñor Sacrista.

5) Los Camareros Secretos de Capa y Espada Participantes (laicos): a) el Furrier Mayor de los Sacros Palacios Apostólicos (a quien se confiaba la preparación material de los desplazamientos pontificios), b) el Caballerizo Mayor de Su Santidad, encargado de cuidar de las caballerizas papales, c) el Superintendente General de las Postas (antiguo organizador de los viajes papales y quien abría y cerraba la puerta de la carroza pontificia), d) los Portadores de la Rosa de Oro (que llevaban a sus destinatarios la “Rosa de Oro”, peculiar y especial distinción con la que el Papa premiaba a algún príncipe cristiano por servicios insignes en favor de la fe, e) el Secretario para las Embajadas (que recogía los regalos aportados al papa por sus visitantes), f) el Exento de los Guardias Nobles de servicio, g) el Coronel de la Guardia Suiza y h) el Coronel de la Guardia Palatina.

6) Los Prelados Domésticos, clérigos beneméritos a quienes el Papa quería distinguir con este título puramente honorífico y que asistían a las capillas papales apostados al lado de la Epístola (derecha del altar).

7) El Regimiento de los Guardias Nobles Pontificios: a) el Capitán Comandante, b) el Capellán, c) el Portaestandarte Hereditario de la Santa Iglesia Romana (el antiguo Gonfaloniero de la Iglesia, que llevaba el gonfalón o estandarte papal y pertenecía a la familia de los marqueses Patrizi) y d) los Tenientes y los Exentos.

8) Los Camareros Secretos del Colegio de los Maestros de las Ceremonias Pontificias: encargados de dirigir las ceremonias en las capillas papales y en otras funciones que tuvieran lugar en las Basílicas Patriarcales romanas.

9) Los Camareros Secretos Supernumerarios de Su Santidad: a ellos correspondía el servicio, no remunerado, de antecámara bajo la dirección del Maestro de Cámara; para otras funciones, dependían del Mayordomo.

10) Los Camareros Secretos de Capa y Espada de Su Santidad: personajes laicos que debían pertenecer a la nobleza o tener una alta posición social, prestaban servicio ordinario de antecámara, especialmente durante la sede vacante: a) de número y b) supernumerarios.

11) Los Camareros de Honor de Hábito Violeta, a cuyo cargo estaba el servicio honorario de antecámara de la Sala del Trono.

12) Los Camareros de Honor Extra Vrbem: gozaban de los privilegios y títulos de los familiares del Papa, pero sólo fuera de Roma y sus deberes están especificados en el billete de nombramiento.

13) Los Camareros de Honor de Capa y Espada de Su Santidad, que prestaban servicio en la Sala del Trono y eran: a) de número (cuatro) y b) supernumerarios.

B. El Estado Mayor de los Cuerpos Armados

14) Estado Mayor de la Guardia Suiza (cuerpo creado en 1505 por Julio II para la inmediata custodia de la Sacra Persona del Sumo Pontífice): a) Capitán Comandante, b) Capellán, c) Teniente y d) Subtenientes,

15) Estado Mayor de la Guardia Palatina de Honor (instituida en 1850 por Pío IX -que unió en un solo cuerpo la Milicia Urbana y la Selección Cívica- para la custodia de la Persona del Sumo Pontífice y de sus apartamentos y para el lustre de las ceremonias en la Antecámara, los Pontificales y Capillas Papales): a) Coronel Comandante, b) Capellán y c) Oficiales.

16) Estado Mayor de la Gendarmería Pontificia (nombre adoptado en 1851 por los Vélites Pontificios, creados en 1850 para reemplazar a los Carabineros Pontificios, constituidos, a su vez, en 1816 por Pío VII para el servicio judicial y de policía): a) Coronel Comandante, b) Capellán, c) Teniente-Coronel Vice-Comandante, d) Mayor, e) Capitán, f) Teniente, g) Subteniente y h) Sanitario.

C. Capellanes y dignatarios menores

17) Los Capellanes Secretos: familiares íntimos del Papa, que prestaban servicio de particular confianza y asistían al Pontífice en las ceremonias sagradas y en la Misa de su capilla privada.

18) Los Capellanes Secretos de Honor: tienen puesto meramente honorífico en las capillas papales.

19) Los Capellanes de Honor Extra Vrbem: gozan de los título y privilegios de los Capellanes Pontificios sólo fuera de Roma.

20) El Colegio de los Capellanes Comunes Pontificios, que prestan servicio común o público, es decir en las funciones ordinarias y se dividen en: a) participantes y b) supernumerarios.

21) El Predicador Apostólico: encargado de las prédicas de Adviento y Cuaresma en la Capilla de la Condesa Matilde ante la Familia Pontificia (desde 1743 debía pertenecer a la Orden de los Frailes Capuchinos).

22) El Confesor de la Familia Pontificia (desde 1762 era un miembro de la Orden de los Servitas).

23) El Arquíatra de Su Santidad (el médico del Papa).

24) El Ayuda de Cámara (hombre de confianza y de “confidencias” al servicio inmediato y privado del Santo Padre).

25) El Trinchante Secreto (una especie de maestresala).

26) Los Bussolanti, cuyo nombre viene de la Sala del Tambor (Bussola), prestando servicio en la Sala de los Tapices y cada vez que salía el Papa de sus apartamentos, así como atendiendo a los visitantes en la Loggia Mantovani (donde eran retratados por Felici, el fotógrafo oficial pontificio): a) participantes y b) Supernumerarios.

27) El Decano de Sala: laico notable que supervisaba la Antecámara Pontificia.

Con su motu proprio Pontificalis domus de 28 de marzo de 1968, el venerable Pablo VI, como ya se mencionó, reformó drásticamente la antigua corte pontifica y, aunque mantuvo la clásica división de capilla y familia pontificia, redujo considerablemente los cargos, suprimiendo los más, refundiendo otros y cambiando otros de nombre. Por lo que toca a los cargos honoríficos acreedores del título de monseñor (protonotarios apostólicos de número participantes, protonotarios apostólicos supernumerarios, protonotarios apostólicos ad instar, protonotarios apostólicos titulares, camareros secretos participantes, prelados domésticos, camareros secretos supernumerarios, camareros de honor en hábito violeta, camareros de honor extra Vrbem, capellanes secretos, capellanes secretos de honor, capellanes de honor extra Vrbem, clérigos secretos, capellanes comunes pontificios participantes, capellanes comunes pontificios supernumerarios) quedaron reducidos a tres categorías: protonotarios apostólicos (de número y supernumerarios), prelados de honor y capellanes de Su Santidad.

El papa Francisco, quien como religioso y jesuita se siente ajeno a los honores y dignidades y que en sus quince años como arzobispo metropolitano de Buenos Aires no propuso a ninguno de sus clérigos para el título de monseñor, ha querido limitar la concesión del tratamiento, que, a decir verdad, ha servido no pocas veces para favorecer el carrerismo eclesiástico y el clientelismo episcopal y curial, amén que la profusión de “monseñores” acababa degradando la dignidad. De ahora en adelante, como adelantó en su circunscripción ya en septiembre pasado el patriarca de Venecia, los sacerdotes diocesanos que no hayan cumplido 65 años “tendrán que conformarse con el Don”

5 comentarios

  
Maria-Ar
Espléndido!
Gracias por su aportación histórica, nos hace falta!!

Bendiciones!
14/01/14 2:29 PM
  
Hermenegildo
No entiendo bien esta medida del Papa Francisco, pues no se aplica a la Curia Romana, que es donde de verdad anida el carrerismo eclesiástico.
15/01/14 7:32 AM
  
Joel
En la curia romana parece que poco a poco han empezado a recortar el número de eclesiásticos, mandando a algunos a sus diócesis, según refería hace unos días el periódico italiano "Il Messaggero"
15/01/14 1:29 PM
  
Gregory
Desconocia que hubiesen existido tantos titulos dentro de la Iglesia, no me escandalizo por ello pero si fueron suprimidos varios de ellos era porque no eran necesarios y porque en verdad el exceso de titulos confunde a no pocos, en especial aquellos que anhelan tener alguno o varios de ellos. Sin embargo no considero que la santidad personal de una persona depende de tener o no un titulo lo importante es la conciencia de que somos Hombres de Cristo y servidores.
16/01/14 12:29 AM
  
Eddie
De acuerdo 100% con Hermenegildo. Empiecen por la Curia Romana.
18/01/14 7:30 AM

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