5.06.16

24.05.16

"Amoris Laetitia"

Tengo que hacerles una confesión: mi mujer no me lee. Mi hijo mayor sospecho que, más que leer lo que escribo, espía de vez en cuando mi blog para comprobar con cierto temor las burradas políticamente incorrectas que puedo llegar a poner negro sobre blanco: más que nada por si me vuelven a despedir del trabajo por ultracatólico y nos volvemos a ver en el paro. Mi hija mayor - a sus dieciséis años - ha vaticinado que cuando estalle la revolución seré el primero en caer fusilado por las cosas que digo y escribo: por no ser del montón y no saber estarme calladito como todo el mundo. “No quieras ser un general: sé un simple peón”, me dice… Pero ella sabe que no sé ser de otra manera. Y la pequeña de la casa todavía es inocente y no se entera, aunque algo debe de sospechar ya después de tantas mudanzas, cambios de colegio, etc.

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3.05.16

¿Tiene sentido consagrarse al Sagrado Corazón en estos tiempos?

El próximo 15 de octubre, la Fundación Educatio Servanda va a consagrar todas sus obras - y la propia Fundación -  al Sagrado Corazón de Jesús en un acto que se celebrará en el Cerro de los Ángeles (Getafe), coincidiendo con la celebración del décimo aniversario de su constitución. Pero, ¿qué sentido tiene consagrarse al Sagrado Corazón? ¿Para qué sirve? ¿No es una ñoñería trasnochada y carca eso de la devoción al  “Sagrado Corazón”?

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1.05.16

Ser Cristiano Hoy (IV)

 

Vía Unitiva

La unión íntima del alma con Dios. Tras el proceso de purificación y conversión, tras el proceso ascético de la Vía Purgativa; y después de dejarnos alumbrar por la Palabra de Dios, por el Verbo que es Dios mismo; el punto culminante del camino de perfección del místico es lo que llamamos Vía Unitiva.

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

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29.04.16

Ser Cristiano Hoy (III)

 

Vía Iluminativa

Consolación, desolación, encuentro con Cristo… Todos estos conceptos que acabamos de explicar tienen que ver con la oración. Pero, ¿Qué tengo que hacer para rezar? ¿Cómo se reza? ¿Qué es la oración para un cristiano?

La oración es diálogo, es relación con el Otro, con Alguien que está dentro de mí y me trasciende. Orar es conversar con Cristo, que es una Persona. ¿Y cómo puede ser eso? Pues porque Jesús vive, Dios vive y está cerca de nosotros. Nuestro Dios no es un juez lejano y distante que no se preocupe por nosotros: es un Padre bueno que nos quiere y nos protege y se preocupa por nosotros. Dios nos quiere. Y está esperando a que le dejemos un hueco en nuestra vida para mimarnos, orientarnos, aconsejarnos. Él es la Luz que puede iluminar nuestra vida para enseñarnos el camino que conduce a la plenitud, que es Él mismo. El Señor es la Luz que ilumina las tinieblas:

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde nadie parecía.

La luz que arde en el corazón me guía en el camino hacia el encuentro con Dios: “nadie viene al Padre, sino por mí”, dice Cristo.

La mística es una experiencia de encuentro con el Señor a través de la oración, de los signos de los tiempos y de los sacramentos.

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