InfoCatólica / Germinans germinabit / Categoría: Semper idem

11.02.10

El nuevo recetario

Vamos a tomarnos las cosas con algo de humor, porque si tuviéramos que tomárnoslas en serio, sería para llorar de rabia, de vergüenza y de impotencia al comprobar cómo nuestra amada Cataluña está a la cola del mundo católico por lo que se refiere a la sintonía con el papa Benedicto XVI. Concretamente nos vamos a referir a la Liturgia, tema en el que la situación es verdaderamente dramática. Y no hablamos sólo de la celebración según los ritos anteriores a la reforma postconciliar, cosa perfectamente legítima a estar a la letra y al espíritu del motu proprio Summorum Pontificum ; principalmente hay que tratar de la penosa manera en la que esa misma reforma se ha llevado a cabo y se aplica en las diócesis catalanas, principalmente en Barcelona.

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14.01.10

Hijos de la Iglesia, de nuestra tierra y de nuestro tiempo

Desde su aparición en el espacio virtual, Germinans Germinabit ha suscitado toda clase de reacciones. Nos elogian, nos atacan, se toman distancias… y todo eso está bien, no sólo por un sano ejercicio dialéctico, sino porque gracias a ello se mantiene y enriquece un debate necesario cual es el de la situación religiosa de Cataluña y particularmente la de Barcelona, asunto de primera importancia para nosotros que somos católicos y que consideramos que el futuro de nuestra sociedad catalana pasa precisamente por su reafirmación católica. Pero si aceptamos el disenso y las críticas, lo que no podemos admitir es que se nos infame y se nos calumnie, atribuyéndonos posturas que jamás hemos defendido o tergiversando las que realmente asumimos. Es, pues, oportuno, conveniente, “justo y necesario", que esclarezcamos qué somos y que no somos, la gente que estamos comprometidas en este proyecto.

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7.01.10

Los lemas episcopales

Revisando unos datos sobre la vida del Dr. D. Gregorio Modrego Casaus (para conmemorar los 110 años de su nacimiento en este 2010 y el 75º aniversario de su consagración episcopal en 2011), nos hemos encontrado con un dato muy interesante que da la medida de su gran talla humana: su lema episcopal. Normalmente, las divisas o lemas que figuran en los escudos son indicadores de un ideal, de un programa de vida, de una virtud exigible a quien lo ostenta en su blasón. El del que fuera arzobispo de Barcelona durante largos y decisivos años estaba tomado del Evangelio: “VT VNVM SINT” (Que sean uno), palabras que dirigió Nuestro Señor Jesucristo al Padre Celestial en su oración sacerdotal.

En la biografía exhaustiva que le dedican los eclesiásticos Francesc Muñoz Alarcón, Josep Maria Martí Bonet y Fidel Catalán Catalán se leen a propósito de este lema del escudo del Dr. Modrego estas interesantes y reveladoras palabras: “Conviene que tratemos aquí sobre el lema del doctor Modrego, ya que posiblemente nos dará el punto de partida para exponer otros aspectos y acontecimientos de su largo pontificado. El lema es la síntesis de un posible programa de posteriores actuaciones pastorales. En primer lugar hay que decir que hay quien afirma que el doctor Modrego cumplió a la perfección su lema hasta el final de su vida. Así, un sacerdote diocesano declara: «El entierro del doctor Modrego reflejó el significado de su escudo episcopal, “Ut unum sint” , porque a él asistieron sacerdotes de todas las tendencias, desde los más conservadores hasta los de mayor vanguardia… Fue impresionante”. Es muy cierto que el “Ut unum sint” dio muestra, al menos, de la preocupación por la unidad en el clero, la diócesis (los fieles), religiosos y religiosas. También incluiría la unidad de los cristianos y el deseo de que muchos entrasen dentro de la unidad de la Iglesia (misiones). Después de esta tan amplia definición nos encontramos perplejos ante la unidad del pontificado del doctor Modrego. Nos preguntamos si la cumplió de manera plena» . Más adelante, y después de presentar datos concretos, los autores concluyen: «Ciertamente a lo largo de su pontificado el doctor Modrego procuró cumplir el lema de su escudo».

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4.11.09

¡Ojalá vuelva el sacerdocio de antes!

“¿Torna el capellà d’abans?” (“¿Vuelve el sacerdote de antes?”). Con este título –que esconde mal el disgusto que causa a su autor esta posibilidad– comienza un artículo publicado en “El Pregó eclesial d’informació i opinió” (n. 373, del 1º de octubre de 2009), que es una glosa de otro aparecido en el sitio virtual italiano “Adista”. La reacción instintiva que nos provocó su lectura fue responder al interrogante: ¡ojalá! Porque la verdad es que si dependemos de la idea del sacerdocio católico que subyace a lo escrito por mossèn Totosaus estamos arreglados. Afortunadamente, hay signos esperanzadores de que el espíritu trabucaire que se puso en boga en los años salvajes del post-concilio (y que, todo hay que decirlo, ya se incubaba en época pre-conciliar) se va extinguiendo inexorablemente. Es una cuestión natural de edad. Lo mismo que en los años sesenta y setenta parte del clero que entonces conformaba la generación joven miraba con altanería y hasta desdén a los venerables sacerdotes y religiosos ancianos que conservaban sus sotanas y hábitos y su fidelidad inquebrantable a Roma y a la Tradición como si fueran carcamales que nada tenían ya que aportar, de modo semejante ahora es aquel mismo clero, envejecido y en declive el que ha quedado completamente desfasado. Pero con una gran diferencia: sus mayores defendían unos valores que, después de la experiencia de una hermenéutica de la ruptura dominante durante décadas, han demostrado ser más que nunca convenientes, necesarios y eficaces. Los revolucionarios de antaño, en cambio, han fracasado estrepitosamente en su intento de imponer un modelo de Iglesia (y de sacerdocio), diseñado en sus laboratorios, que nada tiene que ver con la evolución homogénea del catolicismo a lo largo de casi dos mil años de historia. Ahí están sus frutos: deserción sin precedentes de los efectivos del clero (tanto secular como regular) y descenso de las vocaciones sacerdotales y religiosas. Las cifras no mienten.

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15.10.09

Prelados pasivos ante el error

La amonestación de la que ha sido objeto Sor Teresa Forcades por parte de Su Eminencia el cardenal Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, a causa de sus posturas públicas favorables al aborto y al uso de la píldora abortiva, pone el dedo en la llaga del problema de fondo que subyace a esta lamentable cuestión: la pasividad de la autoridad episcopal. Problema grave, gravísimo, porque se trata de una verdadera y propia dejación de la misión que tiene todo obispo de enseñar: munus et potestas docendi, oficio y consiguiente poder, otorgado por Jesucristo a sus Apóstoles y a sus sucesores. Nos preguntamos si habría habido necesidad de la intervención de Roma si la televisiva hermana benedictina hubiera sido convenientemente interpelada por quienes tenían la autoridad y la obligación de hacerlo, es decir, el correspondiente Ordinario diocesano Mons. Agustín Cortés, obispo de Sant Feliu, así como también Su Eminencia el cardenal Martínez Sistach, en cuya jurisdicción, como metropolitano, no sólo se halla el monasterio de Sant Benet, al que pertenece la monja contestataria, sino también es en la que se han difundido sus opiniones. El palio arzobispal no sólo es de adorno y para lucimiento y la más que discutida y redicha “Conferencia Episcopal Tarraconense” para hablar de raíces e identidades nacionales…

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