Demasiados interrogantes no podrán sofocar el ideal
El estado comatoso, tantas veces comentado de la Provincia Eclesiástica de Barcelona y de la Tarraconense en general, no obedece a una sola persona, a un planteamiento pastoral más o menos desacertado ni siquiera a la desafección de los primeros implicados en su renovación espiritual. Responde más bien a tres actos de una misma obra: una mediocridad episcopal galopante hasta la extenuación de nuestros días; una infidelidad engreída, disimulada o embellecida, según sean las etapas, pero con un mismo objetivo: hacer aquí “lo nuestro” aunque sea al precio de pisar lo que Dios ha sembrado y hecho crecer con paciencia infinita. Y todo ello para llegar al tercer acto en el que se representa la moraleja: hacer creer al espectador que los actores contratados desconocen la causa por la cual haciendo tan bien las cosas, todo sale tan mal.

¿Personal con problemas debajo del ombligo?
La segunda parte de las memorias del ex-presidente de la Generalitat Jordi Pujol, analiza el periodo comprendido entre los años 1980 y 1993, unos años en que los católicos disfrutamos del pontificado de Juan Pablo II “El Grande". Entre los muchos viajes que realizó en aquellos años, todos recordamos su presencia entre nosotros en la capital catalana el año 1982.
Nuestro querido Oriol Domingo 
Quizá sorprenda el título que he elegido para este artículo pero ningún otro puede expresar el objetivo de nuestra acción que esta meta: liberarnos del peso que supone para nuestra Iglesia el hecho que personalidades como el Cardenal Martínez Sistach y el P. Lluís Magriñá, provincial de los jesuitas, permanezcan en los cargos que ostentan por mucho más tiempo. Hay que recordar, a este efecto, que el P. Magriñá es vocal del Instituto Borja de Bioética, institución que cuenta como Presidente y Vicepresidente a los jesuitas P. Francesc Abel Fabre y P. Artur Juncosa y cuya gestión administrativa está a cargo de la Compañía de Jesús representada en la persona del P. Ricard Alegre Mora, aunque en las últimas horas se hayan afanado en cancelar su nombre de la página web junto al del escolapio Ramón Mª Nogués. Permanecen aún, quizá por testaruda decisión propia, el Hno. Pascual Piles, provincial de los Hospitalarios de San Juan de Dios y el Hno. Miguel Martín de la misma congregación.




