Las monjas robadas en Zaragoza: dejemos a la justicia ejercer su misión
Sobre el caso de las monjas robadas en el monasterio cisterciense de Santa Lucía de Zaragoza no he opinado. Hoy me parece oportuno, cuando la lluvia de todos los colores las han puesto a “parir” aunque sean religiosas de vida contemplativa.
El gran pecado de estas monjas es haber contado a quien sea, por el medio que sea, que disponían de esa cantidad de dinero en su convento. Esto está en manos de la investigación policial a quien se debe respetar su trabajo.
Un asunto esencial es que allí vive la monja pintora más famosa del mundo, Sor Isabel Guerra, capaz de pintar personajes detectándoles su carácter, con virtudes y defectos. Quien no conozca una exposición de estos cuadros pintados por unas manos tan sublimes, es un ignorante en el mundo del arte.










