Regalo del Papa para el cardenal Rouco
Suena un teléfono en Castelgandolfo. Lo descuelga el secretario personal de Benedicto XVI. Le comunican que llaman desde Madrid. Es el mismo cardenal don Antonio María Rouco. Le pasan la llamada, tras los saludos de rigor, el secretario enlaza al cardenal madrileño con el mismísimo Papa de Roma.
Son dos buenos amigos. Se conocen bien. El Papa pregunta el motivo de la llamada.
El cardenal responde: ¡Santidad!. Deseo comunicarle que en Madrid tenemos todo preparado para la JMJ. Estoy contando los días con los dedos de las manos.










