Pocos se acuerdan de los curas muertos
Cuando los curas dejamos este mundo terrenal somos enterrados como cualquier hijo de vecino. Tras esa realidad, poca gente se acuerda de nosotros, sobre todo si el deceso es el natural fin de la vida sacerdotal.
Si la muerte es producida por la violencia de alguien contra el cura, los papeles cambian. Se puede pasar al martirologio diocesano o nacional. Los casos suelen pasar por las páginas de algunos medios informativos, y con el proceso del tiempo, alguien puede iniciar el largo camino del martirio por la fe.










