InfoCatólica / Tomás de la Torre / Archivos para: Septiembre 2010, 02

2.09.10

Carmen Fernández, en el día de su jubilación

He encontrado la noticia en Ecclesia digital:

“El 3 de septiembre,mañana, cumple 65 años la periodista seglar Carmen Fernández Olivencia, directora de la Oficina de Información del arzobispado de Zaragoza desde 1983. Carmen Fernández es también la corresponsal de ECCLESIA y de ECCLESIA DIGITAL en Aragón. Al llegar a esta edad, Carmen Fernández se jubila.

Con anterioridad, Carmen Fernández trabajó durante once años en Brasil en servicios misioneros y periodísticos. En Sao Paulo se graduó en Periodismo. Trabajó en el Gabinete de Prensa del arzobispado de Sao Paulo, siendo arzobispo el cardenal Pablo Evaristo Arns.

El quehacer de Carmen Fernández Olivencia al frente de la Oficina de Información del arzobispado de Zaragoza coincidió con los seis años de monseñor Elías Yanes como presidente de la CEE, realizándose entonces un magnífico y ejemplar trabajo de comunicación y de colaboración entre instituciones.”

Carmen es una aragonesa de adopción. Sus orígenes son al sur de Madrid. Pero se adaptó muy bien al alma aragonesa. Ha ejercido muy bien su misión de directora de la oficina de prensa del arzobispado de Zaragona.

Tuve la oportunidad de tratarla en reuniones sobre medios de comunicación social en la capital de España. Era una y es una profunda conocedora del mundo de la comunicación social dentro de la Iglesia.

Una fecha pasé por su oficina en Zaragoza y el trato que dispensó a los que llegabamos desde Andalucía fue exquisito, facilitándonos una entrevista con el entonces obispo auxiliar monseñor Omella, y compartiendo luego con todos nosotros el almuerzo.

Felicidades, Carmen. Te mereces descansar, aunque conociendote seguramente tendrás alguna otra forma de colaborar con la Iglesia del Señor, como lo has hecho hasta ahora.

Te deseo una sana y fructífera jubilación. Nunca pierdas el buen humor que te ha acompañado siempre. El Señor te bendiga.

Tomás de la Torre Lendínez

Ha muerto un cura creador de medios de comunicación social

Esta mañana ha sido el entierro, en la Catedral de Jaén, de un sacerdote diocesano: Don Manuel Agudo Gimena, quien nació en la villa de Iznatoraf el 14 de octubre de 1930. Ingresó en el Seminario Diocesano de Jaén, donde realizó los estudios eclesiásticos, siendo ordenado sacerdote el 12 de junio de 1954.

Fue de los curas de los años cincuenta de los que otras veces hemos hablado en este blog. Don Manuel era un convencido de que la pastoral había que llevarla a través de los medios de comunicación social. Y lo realizó con creces y éxito.

Uno de sus destinos fue párroco de Jimena, donde creó la revista Cánava, titulo del santuario de la patrona del pueblo. En aquella sencilla revista se reflejaba la doctrina esencial del cristianismo buscando siempre la formación de los lectores, y la información de la vida parroquial y local. Hoy, una colección completa de aquella revista, se ha convertido en una fuente imprescindible para el estudio histórico local de entonces. También probó con el cine, creando un cine parroquial, donde se proyectaban las películas más clásicas del género religioso, social y educativo.

Cuando llegó a ser párroco de La Asunción, de la localidad de Jódar, en el año 1963, amplió su misión pastoral en los medios de comunicación creando una cabecera que se mantuvo en el tiempo hasta llegado el año 2000. Creó la revista Galduria, que es nombre del pueblo en tiempos del imperio romano. Esta publicación entró en el color, en la abundante fotografía, en el aumento de páginas, en una plantilla de colaboradores, algunos de ellos aún viven. Este órgano de comunicación social dio origen a una pequeña editorial, que publicó libros sencillos de piedad popular, de pensamiento cristiano y de síntesis de la doctrina católica.

El archivo y biblioteca de esta gran obra de don Manuel espero que haya quedado en manos capaces de conservarlo y pueda estar al servicio de los investigadores actuales y futuros, siempre amantes de la pequeña historia local, porque Galduria es imprescindible para entender la evolución religiosa, social y humana de la villa de Jódar en los últimos cuarenta años.

Un día, don Manuel fue premiado con una canonjía en la Catedral de Jaén, a donde se vino a vivir en la residencia sacerdotal, ahí ha fallecido, siendo velado en la Capilla Mayor.

Descanse en paz este hermano en el sacerdocio, maestro de otros que seguimos su ejemplo de evangelizar a través de los medios de comunicación social.

Tomás de la Torre Lendínez

Recuerdo agradecido a Tele Úbeda

A través del artículo, publicado en Ibiut número 169, firmado por don Ramón Molina Navarrete he conocido la defunción de un medio de comunicación social que fue pionero en la capital de las lomas: Tele Úbeda.

Durante más de dos décadas esta televisión local y comarcal ha sido el ojo por el que se han grabado las alegrías y las tristezas de una comunidad humana situada en los cerros de Úbeda.

Personalmente tuve una relación con este medio de comunicación que deseo dejar escrito para conocimiento de la posteridad y recuerdo de algunos de sus participantes, entre ellos bastantes vecinos de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Cuando era necesario
Andaba yo, empeñado como ahora, en mi afición a la capacidad de evangelización de los medios de comunicación social. Entonces tenía un cargo transitorio para ello. Desde aquel sitio, cada curso, en los últimos días de febrero, se programaba un cursillo de comunicadores cristianos, con una duración de la mañana de un sábado, y se centraba en animar a los cristianos que lo deseaban libremente a conocer un medio concreto por dentro y cómo se podía usar para la evangelización de la comunidad cristiana.

Aquel año, 1994, tuvimos la oportunidad de monografiar el mundo de la televisión local. Se trataba de conocer los estudios de una televisión, de acercarse al lenguaje televisivo y de grabar un programa con algunas de las personas al cursillo, que alcanzaron casi el centenar de personas.

El lugar elegido fue el salón de actos del colegio de La Milagrosa de Úbeda, donde fuimos acogidos amablemente por la comunidad de las Hijas de la Caridad. Los participantes eran de muchos puntos de la geografía de la provincia de Jaén.

¿Por qué Tele Úbeda?
Sencillamente porque era la televisión local pionera de toda la provincia del Santo Reino. Además hubo razones internas de conocimientos de amigos mutuos, e incluso de familiares, que nos abrieron las puertas de Tele Úbeda, enclavada en el piso de la Avenida de la Libertad.

Además, en ella, colaboraba desinteresadamente un sacerdote ubetense don Jesús García Ramos, quien con gran valentía, destreza y pobreza de medios mantenía un programa con contenido religioso, dentro de la parrilla de la Tele local de los ubetenses.

Fuimos acogidos generosamente por los directivos de Tele Úbeda. Nos pusieron sus personas y sus aparatos técnicos a nuestro servicio, e incluso, nos regalaron un vídeo con todo el desarrollo del cursillo, que se perdió en la vorágine de un accidente luctuoso. Es posible que en el rico archivo de la cerrada Tele Úbeda quede algún ejemplar.

Nosotros respondimos agradeciendo aquella generosidad de la propiedad de Tele Úbeda. Sospechamos que aquel recuerdo esté entre los enseres de este medio de comunicación al que hoy recordamos, una vez que ha cerrado sus puertas.

Los participantes nunca habían visto un estudio de televisión, ni entrado en una sala de montaje, ni se habían puesto delante de una cámara. En aquella década las televisiones locales crecían por todos los pueblos grandes de la provincia de Jaén. La presencia de los cristianos se hacía imprescindible en ellas. Este era el objetivo final de aquel cursillo de la mañana de un sábado de febrerillo el loco.

En el horizonte
Parece, según refleja don Ramón Molina Navarrete en su artículo, que se está buscando los permisos oficiales para entrar en la televisión digital terrestre, una vez que se ha producido el apagón de la televisión analógica.

Si esto se produjese podríamos volver a ver a Tele Úbeda resucitar de sus propias cenizas. Algo que deseo de corazón tanto a nivel personal, como amigo de tantos ubetenses que se merecen disponer de una televisión propia que les lleve lo cercano y lo local hasta el interior de sus propios domicilios.

Los tiempos que corren, en plena crisis económica, son poco propicios para aventuras en levantar un medio de comunicación social que cuesta el ojo de la cara y parte del otro, pero en Úbeda existen personas valientes para esta empresa. Ojalá fuera que sí.

Mientras, nosotros dejamos aquí constancia de la vinculación de Tele Úbeda con la Iglesia de Cristo y cómo, cuando pudo y quiso, puso a plena disposición de un grupo de cristianos todos su personal humano y técnico una mañana sabatina inolvidable.


Tomás de la Torre Lendínez