La Caridad en Cuaresma (y siempre)
El otro día escuché que la caridad es “antes que estar dispuesto a dar, estar dispuesto recibir” tal como la disposición para recibirlo todo de la Divina Providencia que tuvo la viuda que entregó la única moneda que tenía poniendo de esa forma totalmente en juego su libertad.
Durante la Cuaresma la Iglesia me llama a realizar Obras de Misericordia (aunque más bien sería “a estar aún más atenta a las exigencias de la realidad y a los anhelos de mi corazón”); por lo mismo, cuando tenga ante mí a un sujeto a quien “misericordiar” tendría que preguntarme: - “¿Voy hacia él para dar o para recibir?”

Cuando observo las fotografías de las chicas lesbianas besándose ante la Catedral de Lima (de mi Lima querida, de esa Catedral portentosa), cuando las miro –decía- me quedo pensando en lo que uno de esos besos implica para la vida de cada una de esas muchachas; pienso también en que –como sucedía hace algunas décadas- ser socialista por estas tierras era una moda y todo el que se preciaba de ser universitario lo era tanto como se precian estas muchachas hoy día de ser “evolucionadas”.
Vaya! Les he mantenido al tanto de los progresos de mi Trabajador Estrella pero ahora vengo a compartirles la noticia de que abandona lo que emprendió con tanto esfuerzo a nuestro lado.





