La Caridad en Cuaresma (y siempre)
El otro día escuché que la caridad es “antes que estar dispuesto a dar, estar dispuesto recibir” tal como la disposición para recibirlo todo de la Divina Providencia que tuvo la viuda que entregó la única moneda que tenía poniendo de esa forma totalmente en juego su libertad.
Durante la Cuaresma la Iglesia me llama a realizar Obras de Misericordia (aunque más bien sería “a estar aún más atenta a las exigencias de la realidad y a los anhelos de mi corazón”); por lo mismo, cuando tenga ante mí a un sujeto a quien “misericordiar” tendría que preguntarme: - “¿Voy hacia él para dar o para recibir?”

Vaya! Les he mantenido al tanto de los progresos de mi Trabajador Estrella pero ahora vengo a compartirles la noticia de que abandona lo que emprendió con tanto esfuerzo a nuestro lado.
Qué les diré? El Señor cada día me sale con cada cosa, con decirles que se me pone de frente de manera tan pero tan evidente que se que les costará creerme. A mi me cuesta creerlo. Ya verán.
Una nota breve sobre la confianza ya que ha sido algo de lo poco que me he atrevido a pedirle a Dios quien me ha dado tanto.





