Me disculpan el estropicio
Dedicado a todos aquellos fieles y sacerdotes que consideran que existen cosas más importantes en la Iglesia que anhelar con vehemencia hacerse sacrificio ante el altar de Dios.
“Se han sentido en ocasiones como en esta imagen se ve Jesús?
Yo si, quizá con demasiada frecuencia últimamente”


Uno es tan cándido que le dice al Señor cosas como: “Hágase tu voluntad”, “Pongo mi vida en tus manos”, “Moldéame como al barro lo moldea el alfarero”, etc., y, cuando lo dice, lo hace –básicamente- por dos razones:
Quienes me conocen sabrán lo que podrá estar significando para mi.





