¡Caray, que todos los días encuentro algo fascinante!
Reconozco ruborizada que, a pesar de ser cielina, cada día me sorprendo fascinada con algo nuevo del carisma de don Giussani o con información desconocida e inesperada sobre el Movimiento al que pertenezco tan solo hace algunos meses.

María, me refiero a María Santísima, pudo haber tenido claro desde el principio que su hijo era el Hijo del Altísimo pero aunque no lo tuviera totalmente claro, ella -la llena de Gracia- vivía atenta a sí misma, a las personas y a los acontecimientos, observaba y conservaba todo en su corazón.
Entré cerca de las medianoche del miércoles a facebook nada más que para terminar viéndome en la necesidad de escribir estas palabras.





