Las puertas del Infierno no prevalecerán: Cicatrices permanentes
Ayer el Santo Padre inauguraba el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra. La homilía en San Pablo Extramuros me recordó al Ratzinger de «Informe sobre la Fe», «La sal de la tierra» o «Dios y el Mundo», y al B16 de «Spe salvi». Un análisis certero de la realidad, y una esperanza muy sobrenatural y a la vez muy humana, que nos advierte de triunfalismos o pesimismos tontos, y que sitúa el punto de mira en el centro de la diana: nosotros mismos. Un análisis que le dio fama de «pensador pesimista» respecto a la Iglesia y al Mundo, y más bien creo que es todo lo contrario.
A veces veo en éste Papa una especie de San León Magno, un Papa que se duele por el fin de una civilización. A san León la gente lo identifica por las películas de Atila, pero es mucho más. Él se consideraba un ciudadano romano, quería a Roma y su cultura, y observa como se estaba descomponiendo, hasta el punto de que le toca ejercer de interlocutor de la «civilización romana» frente a los dos grandes invasores del momento: Atila por el Norte y Genserico por el Sur; y también atajar las divisiones eclesiales internas con el Concilio de Calcedonia. El resto de la sociedad —la política, la militar, la económica— está demasiado ocupada mirándose el ombligo. Y sin embargo 'vio' que el cristianismo no era el Imperio Romano, que comenzaba otra época. Se me podrá reprochar la exageración, pero no que el paralelismo sea disparatado. En definitiva cristianismo no es la civilización occidental, ni siquiera la civilización cristiana, o al revés.
En esta línea de teología de la historia, la pasada primavera, me encontré con un post extraordinario de Daniel Mitsui, que podrá ser considerado apocalíptico, pero a mí me llena de Esperanza (con E mayúscula). Matizaría algunos juicios, pero veréis que su amor a la Tradición, que creo que podemos compartir todos, es extremadamente sensato. Después de dos intentos de resumirlo, me he decidido a republicarlo entero; no hacía más que desgraciarlo (en todos los sentidos del término). Siento que sea un poco largo —aunque parezca mentira, odio los post largos—, pero estoy convencido de que más de uno se animará a llegar al final. He castellanizado algunas expresiones de la traducción de Cruz y Fierro, sin lugar a dudas, de los mejores blog hunters que conozco (no será la última vez que le veamos por aquí, es un pozo de sabiduría). Por cierto, las negritas son mías.
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