Rafaela y la catequista enamorada
Tres o cuatro catequistas en el pueblo, y bien que a duras penas. Mérito del buen, a pesar de todo, párroco que se hizo con cuatro mozas de buena voluntad y no del todo despistadas en las cosas de la fe, para que le ayudaran a desasnar por lo religioso a una panda de chiquillos (y chiquillas) deseosos de hacer la primera comunión e incluso de seguir un poco más.
Pobres catequistas. Café en tarde tormentosa en casa de Rafaela, que además de tener buena conversación y claridad de ideas, hace las mejores rosquillas de la comarca, que todo hay que decirlo. Y ya se sabe: reunión de vecinas, alguien en boca.
Esa tarde tocó a las catequistas. Porque claro, bien sabía la Joaquina (que ha vuelto a misa alguna vez) que una de ellas tiene novio y que se los ve por la calle no todo lo decentes que cabría esperar de una moza que enseña el catecismo y vaya ejemplo para los niños… Hay otra que tampoco parece trigo limpio, porque estando casada se la ha visto en el bar sin su marido y hablando con hombres. Eso no es ejemplo, como se puede comprender. Y en el vestir… qué cosas en el vestir, sobre todo en verano.

¿Y qué tienes tú que hacer un sábado por la mañana? Esto me soltó hace apenas unos días un joven padre de familia. Es el momento de bautizar al niño y comienzan los problemas: quiero el bautizo de mi niño solo, nada de una celebración colectiva, un sábado por la mañana y con misa.
Hay gente que me tiene dicho que no lea ciertas cosas. Pero los que escribimos en la blogosfera estamos condenados a mantenernos al día de lo que se dice por ahí.
Esta tarde retomamos el camino de la catequesis de adultos en la parroquia. Utilizaremos el segundo libro del proceso catecumenal de adultos de la diócesis de Madrid que comienza por el credo.
Día glorioso para la Iglesia en España. 522 de sus hijos hoy son elevados a los altares. 522 mártires de la persecución religiosa sistemática en España en los años treinta. Su delito: ser católicos, y en la mayoría de los casos, sacerdotes y religiosos.