Sigue y sigue la "Amoris Laetitia". NUNCA PASA NADA
No recuerdo documento papal más controvertido y que siga suscitando más polémica que la “Amoris Laetitia”. Otros documentos, a las pocas semanas, casi que estaban enterrados en su propio cementerio de elefantes. Este, casi seis meses después de su publicación, sigue vivo, suscita polémica, es interpretado a lo largo de todo el abanico de la vida eclesial arrimando cada cual el ascua a su propia sardina alimentada de personales filias, fobias, visiones, interpretaciones circunstancias personales varias.
Visto que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, uno se pregunta si no sería bueno disponer, unos meses más tarde, y visto lo visto, de algunas directrices de interpretación quizá desde Doctrina de la Fe, quizá desde ese nuevo dicasterio para los laicos, la familia y la vida.

Parece mentira, en esta era de la globalidad, la unión europea y lo de sentirse ciudadanos de un mundo que necesita el vuelo de una paloma, lo tiquismiquis que luego nos ponemos los curas con la cosa de la territorialidad. Que si has hecho un bautizo de unos que viven en mi parroquia, que por qué en la parroquia de tal aceptan a cualquier niño en catequesis e incluso ¡horror de los horrores! que en el colegio de tal hacen la comunión niños de mi parroquia y yo, nada menos que el señor cura párroco, al margen. No hay derecho.
Hace un rato he abierto, un día más, el buzón de la correspondencia. Orondo y abundante durante el curso, preñado entonces de noticias, convocatorias, urgencias y posibilidades, ahora deviene en magro y casi inexistente. Apenas alguna cosa del banco, facturas mínimas de suministros y anuncios de la ultima pizzería abierta en la zona.
En resumidas cuentas, y para que no haya dudas.
He decidido que me voy a tomar un respiro de redes sociales unos cuantos días. Entre el blog, el facebook y el correo semanal de la parroquia anda uno, a estas alturas, un tanto saturado.





