En el más absoluto desacuerdo con el cardenal - arzobispo de Washington
Cuántas veces nos ha pedido el papa Francisco que hablemos con total libertad. Me parece perfecto, porque de lo contrario podríamos caer en el peligrosísimo discurso único incapaz de acoger la más mínima diferencia a la hora de ver las cosas. Partiendo de ahí, hoy quiero referirme a unas declaraciones del estadounidense cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington y que aparecen una vez más, cómo no, en Religión Digital.
Él es todo un cardenal, servidor un cura párroco. Con todo, me atrevo a matizar algunas de las cosas que dice porque me parecen graves, sobre todo porque creo pueden confundir a mucha gente.

Es que parece que quieren convencerte de que eres alguien raro, un cura fuera de la realidad, una mosca incordiante -ya saben de esas…- sin fundamento alguno, y entonces corres el riesgo de creértelo. Será verdad, quizá soy un exagerado, a lo mejor me paso… Porque claro, si el único que lo ve así es un servidor, lo más normal es que esté un tanto perdido y lo que necesito es reconvertirme a la normalidad actual. O eso, o te callas por miedo a hacer el canelo y el ridículo.
Lo de “todos culpables” y “todos responsables” no es más que una forma muy cínica y muy actual de quitarse un peso y una responsabilidad de encima y pretender que la culpa, gravísima culpa de algunos, se difumine en un impersonal “todos”. Conmigo que no cuenten.
No hay nada que más moleste a un progre eclesial laico o, sobre todo, cura, que le suelten un por qué. Ataque de nervios sicalíptico, perdida de la color, vahído, y luego desmayo general o ataque desaforado contra todo el que ose preguntar. Esto último, mayormente.
Reunión en la parroquia de Rafaela. Un localito coqueto junto a la casa parroquial. El párroco, D. Jesús, Rafaela, Joaquina y cuatro o cinco más. Todo mujeres, que en los pueblos ya se sabe, que estas cosas son de mujeres, qué le vamos a hacer. Es inicio de curso y D. Jesús quiere reunirse con ellas a ver qué se les ocurre para el curso que comienza.