No es fácil comprender a los obispos
En alguna ocasión ya he dicho que los obispos tienen una lógica peculiar, tanto que dudo que sea una lógica del todo lógica. Es la suya. Punto.
La conferencia episcopal española tiene una comisión permanente que estos días ha estado reunida y ha aprovechado para hacer pública una nota inane sobre los gravísimos acontecimientos que se están viviendo en Cataluña, acontecimientos tan graves que su majestad el rey ayer mismo los ha calificado de “deslealtad inadmisible de la Generalitat”. Desafortunada nota que ha conseguido el enorme logro de disgustar por igual a todas las partes.
A mí que los políticos no comprendan la nota me importa poco. Que tampoco la entiendan los fieles, en una inmensa mayoría, me preocupa más. Que no la entiendan ni la compartan obispos, simplemente una locura.

Como pueden comprender, correos de mis lectores recibo con abundancia. Raro es que los haga públicos. Raro. Pero hay ocasiones en que la cuestión me parece tan sangrante que creo que debo hacerlos públicos aunque cambiando algunas cosas por respeto a la identidad y garantizar que no puedan ser identificados. Por eso he omitido la localidad desde donde me hacen llegar el correo, aunque me lo dicen, para limitarme a las comarcas.
Los judíos eran gente de pedigrí. Hijos de Abraham. No digamos si además pertenecían al grupo de os fariseos, saduceos, escribas, a la clase sacerdotal. No necesitaban más. El Pueblo elegido. Los primeros en decir sí a la alianza… pero que ahora rechazaban la nueva alianza en Cristo.





