Quién sería aquel falangista
Dicen que en qué se entretiene un cura de pueblo. Pues, por ejemplo, en leerse los libros sacramentales, especialmente los de difuntos.
Los libros de difuntos aportan una extraordinaria visión del pasado de un pueblo. En cada asiento encontraremos nombre y apellidos del difunto, fecha del óbito, cónyuge, hijos, causas de la defunción. Aparecen datos muy interesantes sobre enfermedades, causas de la muerte, parentescos, u otras curiosidades. Hay partidas que producen una especial ternura.
Ayer, en el libro 7 de defunciones de Braojos me encontré ocho partidas especialmente llamativas. Corresponden a combatientes fallecidos el 22 de septiembre de 1936 durante la conocida como “batalla de Gascones”. Por la curiosidad, y por si algún familiar hoy necesariamente lejano, reconociese en ellas algún pariente. Indico nombre y lugar de nacimiento:

Esta mañana, domingo de ramos, he celebrado tres misas con su correspondiente bendición de ramos en cada una de ellas. Además, he presidido a primera hora de la mañana el entierro de un vecino. Cosas normales.
Por supuesto que esto no es un blog de política y mucho menos de políticos, aunque tendrán que reconocerme que hasta de la política aprende uno cosas para la vida, los principios y hasta la fe.
De cuando en cuando les voy contando mis avatares por estos pueblos de Dios. Estoy bien y contento, y haciendo lo que buenamente se puede.
Hoy es para mí una mañana triste. Triste porque quiero a mi Iglesia y me duele mi Iglesia, y estos días de atrás, especialmente el de ayer, son de esos que te dejan tocado.