Ha muerto la comunidad cristiana
Lo he leído hace un rato en Germinans germinabit: “un párroco de un pequeño pueblo del Empordà ha decidido dejar de celebrar misa en aquel lugar porque ya no asistía nadie. Según sus palabras “ha muerto la comunidad cristiana".
No saquemos conclusiones demasiado rápido. Lo fácil es decir que hay que ver cómo están en Gerona. Están muy mal. Lo sabemos. Pero no pensemos que estamos mucho mejor en otros sitios. Pregunten en sus diócesis, a sus curas. Vamos a atrevernos a los números. Pero ni siquiera eso hace falta. Cualquier sacerdote sabe que incluso en zonas no tan descristianizadas como Gerona el número de bodas, bautizos, comuniones y hasta funerales, incluso en el mundo rural, desciende. Lo de hoy de Gerona será lo de otros lugares en muy pocos años.

Hablaba ayer con un buen amigo sacerdote. Joven, muy buena formación y creo que las ideas suficientemente claras. Me decía que lo que más le está sorprendiendo en su corta vida sacerdotal es encontrarse con que la fidelidad en cosas que debieran parecer simples le está suponiendo graves dificultades.
Hace tiempo escribí sobre la
En estos días han aparecido artículos en diversos medios analizando los datos de audiencia de la información religiosa en España. Si no lo han hecho ya, tienen obligación de leer despacio y a conciencia
Qué mal deben pintar las cosas, qué malas las noticias, las encuestas y las impresiones para que medios que en otros tiempos se mostraron tan críticos con san Juan Pablo II y Benedicto XVI hayan tocado a rebato las campanas de su redacción, llamado a todos los colaboradores y se inventen formas, adhesiones, estudios y teologías para decirnos que viva Francisco y que es obligatorio aplaudir cualquiera de sus ocurrencias, sea la que sea, bajo pena no de condenación eterna, porque estos son de los del infierno vacío, que lo acaba de decir el papa, pero sí de romper la comunión eclesial, que es el mantra que se han buscado para acallar cualquier voz discrepante.





