Constancia, tenacidad o cabezonería serrana
Derribar una casa es cosa de un momento. Construirla, puede llevar años.
Lo tengo más que comprobado en la vida pastoral. Poner algo en marcha, hacer que funcione, conseguir una estabilidad te puede llevar años y años. Destruir, es cosa de pocas semanas.
Digo lo de la tenacidad porque me encuentro con compañeros y feligreses desanimados porque intentan algo y parece que no funciona. En grandes parroquias siempre hay una respuesta, aunque sea justita. En nuestros pueblos mínimos lo normal es encontrarte solo o casi. En Braojos me dicen que, en cualquier convocatoria, que llegue uno está bien; dos son compañía y ya tres, multitud. Y eso tras mucho esfuerzo. Las cosas son así.

Vaya por delante que nunca lo he tenido claro. Eso sí, llevo escuchando eso de que la fe no es una ideología y de que convertirla en ideología es malísimo, desde hace años y años. Partiendo de estos presupuestos, voy a intentar explicar lo que uno entiende.
Si es que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Pero bueno, hay gente que sigue empeñada en demostrar la posibilidad y conveniencia de la cuadratura del círculo. No seré yo quien les quite la ilusión y el entretenimiento.