Los chantajes nunca acaban bien

Y lo de la FSSPX no podía acabar bien.

Desde el concilio Vaticano II hemos conocido siete papas, si no me equivoco. En la actualidad tenemos en la Iglesia católica creo que cerca de 5.500 obispos. TODOS EQUIVOCADOS, TODOS. Excepto monseñor Lefevre y los suyos, que no solo son los únicos que permanecen en la verdad y en la tradición, sino que además se erigen en jueces de todos los demás. Todos equivocados menos ellos.

La gran ruptura de Monseñor Lefebvre y la FSSPX con la Iglesia católica se produce el 30 de junio de 1988 cuando son consagrados cuatro obispos sin autorización papal. El papa Juan Pablo II declaró que el acto constituía un cisma y aplicó la excomunión automática a los obispos implicados. El documento Ecclesia Dei adflicta calificó las consagraciones como un “acto cismático”. Desde entonces, la FSSPX quedó en una situación “canónicamente irregular”.

Durante el pontificado de Benedicto XVI hubo gestos que se pueden interpretar como de acercamiento: abrir mayores posibilidades a la misa tradicional y levantar las excomuniones a los obispos consagrados en 1988.

El papa Francisco autorizó que los sacerdotes de la fraternidad pudieran escuchar confesiones y presidir matrimonios e incluso que se pudiera cumplir con el precepto dominical asistiendo a sus misas.

El caso es que, a pesar de estas, digamos, concesiones, la cosa, lejos de ir por caminos de solución, se ha estrellado completamente con la consagración de nuevos obispos ayer mismo.

La impresión es que los gestos de buena voluntad de Roma en lugar de reconducir han servido para envalentonar. Vamos, lo del chantaje. Ya tuvimos ordenaciones cismáticas en 1988 y salieron bastante bien librados: excomuniones levantadas y permisos para confesiones, matrimonios y alguna cosa más. Pues nada, volvemos a las mismas.

Fueron advertidos. Y ha pasado lo que tenía que pasar:

“Declaro, por tanto, a todos los efectos jurídicos, que tanto el mencionado obispo Alfonso de Galarreta como Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.

Declaro asimismo que el obispo Bernard Fellay, al haber participado directamente en la celebración litúrgica como coconsagrante y al haber adherido públicamente al acto cismático, ha incurrido en la excomunión latae sententiae prevista por el canon 1364 § 1 del CIC 2021.

Se amonesta a los clérigos y fieles laicos a no adherirse al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, pues incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”.

Me temo que hasta aquí llegó la riada.

Ayyyyyyyyyyyyyyyy! Roma desprecia la tradición secular de la Iglesia y rechaza la liturgia de siempre.

NO ES CIERTO.

Son varias las asociaciones que, sin necesidad de romper con Roma, celebran sin especiales problemas la liturgia tradicional: la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, el Instituto del Buen Pastor, además de otras pequeñas asociaciones y varios monasterios.

Los de la FSSPX han decidido que son mas fieles que nadie, más perfectos que nadie y que son los auténticos intérpretes de la voluntad divina. Me parece muy bien. Allá ellos. Monten su propia Iglesia y sean felices.  

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