Hasta siempre, Sierra Norte. Hola, Miraflores
Eterno, solamente Dios. Han sido nueve años en la Sierra Norte con un enorme cariño por Braojos, La Serna, Piñuécar y Gandullas. Años gozosos y espiritualmente muy fructíferos.
Pasan los años. Camino de los 72 años y empezando a descubrirme limitado. El cansancio aparece, no son las fuerzas ni de los cincuenta ni de los sesenta y las cosas van pesando. He perdido reflejos y conducir va siendo más costoso, muy especialmente por la noche. Lo he pensado mucho, lo he hablado con algún sacerdote de toda confianza y por supuesto con mi vicario episcopal que así se lo planteó al señor cardenal. Todos de acuerdo en que es el momento del cambio ahora que todavía estoy bien.
Quiero seguir trabajando y seguir ejerciendo el ministerio día tras día, pero evidentemente hay que empezar a plantearse otro ritmo y otras formas. Después de ver distintas posibilidades, el señor cardenal ha decidido mi nombramiento como vicario parroquial de Miraflores de la Sierra, mi pueblo natal, donde trabajaré con el párroco, D. Antonio del Amo, un hombre con una capacidad de trabajo envidiable y al que conozco desde sus tiempos de seminarista.
Miraflores de la Sierra ronda ya los 7.500 habitantes. D. Antonio está solo y, además de la parroquia, tiene un colegio concertado, una comunidad religiosa y una residencia de mayores. Ahora mismo, en verano, son dos misas los días laborables y cinco los domingos y festivos. En invierno las misas dominicales se reducen a tres. Creo que no nos faltará trabajo, y además, si hay alguna emergencia, también puedo ayudar en algún pueblo cercano.
El cambio será a mediados de septiembre, cuando acaben las fiestas de todos estos pueblos.
Me voy contento. No me voy a aburrir porque trabajador lo he sido siempre, pero me voy a ir quitando del coche y me descargo de la administración parroquial, aunque colaboraré en lo que s me pida.
Dios siempre me ha cuidado. Cuando me fui al convento lo que más sentí fue tener que dejar Miraflores. Dios me regala volver a mi pueblo y vivir en la casa familiar de siempre, que cosas de la vida, me tocó en herencia de mis padres.
Vosotros, mis lectores del blog, me habéis ido acompañando en todos los avatares de mi vida: la construcción y consagración del templo de la Beata Mogas, el economato, la capilla de adoración perpetua. De ahí, os vinisteis conmigo a la Sierra Norte e hicimos de Braojos nuestra casa. Ahora quiero que sintáis que Miraflores es vuestra nueva parroquia.
Os pido hoy alguna avemaría extra. Y en Miraflores me tenéis.
Os dejo un video de mi pueblo para que nos vayáis conociendo.
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