Divertimento veraniego. Rosario sinodal
Cada día celebro en algunio de mis pueblos. Siempre con el mismo ritmo: rosario y exposición del Santísimo y luego la santa misa. Los que han leído “Pastoral rural para urbanitas escépticos” ya saben que el rezo del rosario lo dirigen las buenas mujeres de estos pueblos. No solo eso, sino que hasta conocen sus nombres: Paquita, Luisa, Almudena, Leo, Toñi, la hermana Irasema. Mientras, servidor se queda a libre por si acaso alguna confesión.
No hay nada más sereno que el rosario. Difícilmente podrás encontrarte con sorpresas, aunque ya les digo yo que cuando menos se piensa, salta la liebre.
Misterios luminosos del santo rosario. Jueves. Pura tranquilidad, monotonía de avemarías repetidas por esas fidelísimas mujeres. En ese momento, la que dirige, proclama solemnemente: “Tercer misterio: el anuncio del Reino de Dios invitando a la CONVERSACIÓN". Ya saben cómo es esto: una palabra mal leída le sale a cualquiera.
Pues ya ven. El caso es que si lo das vueltas, que la loca de la casa no para, puedes acabar concluyendo que el Señor, sin que la buena de la señora que dirigía el rezo fuera consciente, inspiró en su corazón la llamada a la sinodalidad, de forma que hoy, más que llamar a la conversión, cosa siempre exigida desde arriba, queda mucho más actual la conversación y por supuesto entender que lo maduro, responsable y evangélico es apostar por el diálogo, la conversación distendida y el discernimiento común.
Lástima que esta buena mujer, en su errata, no se hubiera lanzado del todo y rematar a gol añadiendo eso de “Invitando a la conversación en el Espíritu", lo cual hubiera sido la guinda definitiva en nuestra experiencia rural - mariana - espiritual - sonodalizante.
Tampoco es el único caso, porque otra vez alguien proclamó eso de “La venida del Espíritu Santo sobre el colegio cardenalicio", trasladando la idea de que si es verdad de que el Espíritu en Pentecostés vino sobre el colegio apostólico, lo de acudir al colegio cardenalicio podría ser algo bastante menos frecuente. Recuerdo cuando Benedicto XVI llegó a afirmar que hemos tenido papas que seguramente no hubiera elegido el Espíritu Santo. Vaya usted a saber.
Más complicado es encontrar la posible razón teológica que justifique eso de “La autorrevelación del Señor en las bodas de CANADÁ". Tal vez algún día. Cosas nuestras.






