Cosas que no son obligatorias en misa y otras que sí
Es que, con el paso del tiempo, los vicios adquiridos y las cosas que la gente observa, podemos acabar con los principios trastocados, de forma que lo accesorio pasa a ser fundamental, lo fundamental queda diluido y el ritmo propio muy trastocado.
Obligatorias:
Lugar digno -no andemos celebrando en cualquier sitio por capricho o esnobismo-.
Altar bien dispuesto y preparado: mantel o manteles, velas, adorno apropiado.
Vasos sagrados según las normas litúrgicas.
Misal romano. Leccionario apropiado. Respetar las rúbricas.
Ornamentos prescritos: alba, cíngulo, estola y casulla.
No obligatorias:
Las moniciones.
Cantar, por ejemplo.
Añadir elementos extraños en el ofertorio. No a las procesiones interminables de ofrendas.
La homilía en todas las misas.
El rito de la paz.
Ritmo propio
Las misas no son propiedad del celebrante ni del pueblo. Son de la Iglesia.
Los fieles tienen derecho a saber qué se van a encontrar: una misa de treinta, cuarenta minutos o una hora; si cantada hasta el agotamiento o rezada. O peor algún, el mismo horario, la misma parroquia y hoy son treinta minutos y el próximo domingo hora y cuarto. Más respeto a los fieles.
El centro de la misa es Cristo, y Cristo en el Calvario, no el sacerdote.
La misa tiene su tiempo y su ritmo. Pasa en ocasiones que dedicamos tanto tiempo a lecturas y, sobre todo, a la homilía, que se compensa corriendo en la plegaria eucarística. Inmenso error.
Las grandes solemnidades necesitan, perdón, solemnizar. Que se note la liturgia.
Como ven, cuatro líneas sin mayores pretensiones. Pero si se cuidatran, mejor nos iría, digo yo.
