Hasta siempre, Sierra Norte. Hola, Miraflores
Eterno, solamente Dios. Han sido nueve años en la Sierra Norte con un enorme cariño por Braojos, La Serna, Piñuécar y Gandullas. Años gozosos y espiritualmente muy fructíferos.
Pasan los años. Camino de los 72 años y empezando a descubrirme limitado. El cansancio aparece, no son las fuerzas ni de los cincuenta ni de los sesenta y las cosas van pesando. He perdido reflejos y conducir va siendo más costoso, muy especialmente por la noche. Lo he pensado mucho, lo he hablado con algún sacerdote de toda confianza y por supuesto con mi vicario episcopal que así se lo planteó al señor cardenal. Todos de acuerdo en que es el momento del cambio ahora que todavía estoy bien.
