Si viene a Braojos, aprenda dónde sentarse
En los pueblos, al menos en algunos, y desde luego en Braojos, tenemos nuestras costumbres, tradiciones o manías que son nuestras, y no pienso entrar en si tienen más o menos sentido, acierto, razón de ser o base de cualquier tipo. Tampoco busquen tres pies al gato, aquí todos son de cuatro, salvo la “Morita” que se dejó una patita en un mal cepo.
Manía que tenemos de razonar, escudriñar razones ocultas, analizar las bases históricas o, siempre hay alguien, retorcer las cosas para conseguir demostrar que lo de hoy es fruto sin duda alguna de imposiciones feudales, caprichos de señores poderosos o manipulación evidente del clero.
Dicho esto, ustedes pueden investigar, si les apetece, buscar paralelismos con otros templos de alrededor o más lejos, estudiar normas eclesiásticas del pasado o hablar con los más viejos del lugar, cosa siempre interesante. Yo, simplemente, les informo para que tengan claro que en Braojos lo de ubicarse en el templo tiene su cosa.

No soy de muchas reuniones, pero ayer acudí a Madrid a un encuentro de sacerdotes que comenzamos con un retiro que impartió el cardenal arzobispo, D. José Cobo. Siempre he sostenido que D. José es muy buen comunicador y que sabe llegar a la gente. También a los sacerdotes, y les aseguro que no somos un público fácil.
Ayer viernes tocaba misa en Piñuécar. Suelen acompañarme dos religiosas, pero fallaron. Al comenzar la exposición y el rosario, una señora. Un poco más tarde, otra. Dos en misa. No está mal.
La situación religiosa de España es, vamos a dejarlo ahí, preocupante. El panorama político, desolador.





