Artículos de Juan Antonio Moya Sánchez en InfoCatólica

Juan Antonio Moya Sánchez

Canónigo de la S.A.I. Catedral de la Encarnación de Almería
Doctor en Psicología. Máster en Psicología clínica

Las caretas de Satanás

El padre de la Mentira conoce bien las argucias que hay que emplear para conseguir la expansión del mal. Como maestro del engaño y la confusión, bajo capa de trasparencia esconde la difamación, tras la máscara de la justicia oculta la crueldad. Así, con el arte del camuflaje, decididamente provoca lo que dice querer evitar.

Afrontar los miedos

Sabremos dónde ha de ponerse el foco del verdadero temor, como nos dice el Señor: «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo» (Mt 10, 28).

El camino sinodal y la tarea compartida de la nueva evangelización

«En todo momento hay que permanecer fieles a la herencia de fe recibida, pero ahora, más que nunca, vivimos en una época en la que nos jugamos la credibilidad de la Iglesia con la rectitud doctrinal, el testimonio coherente y el compromiso vital»

La fe humanista y el humanismo de la fe

«El humanismo, enarbolado como bandera por muchos colegios de titularidad cristiana, para captar alumnos en una sociedad secularizada, tardó poco en convertirse en la tapadera para disimular la falta de compromiso con la fe, o peor aún, en el sumidero por donde vaciar de contenido todo el mensaje cristiano»

La Evangelización en una situación de «emergencia educativa»

Se evangeliza educando y se educa evangelizando. Por una parte la fe requiere de una buena y adecuada formación para que pueda vivirse correctamente, pero también la educación, si quiere ser auténtica y completa, ha de incorporar la verdad de la fe.

Pigmalión en la Iglesia

A Satanás no se le vence con sus propias armas (que, sin duda alguna, las maneja mejor él), sino con las de Dios.

Educar los gustos

Aún cuando se puede estar abiertos a la novedad y a la creatividad, la tarea misionera y apostólica requiere concentrar los esfuerzos en aquello cuyo potencial evangelizador y santificante ha sido suficientemente probado, y responde con fidelidad a los postulados de nuestra fe.

La anorexia espiritual

Si para la superación de la anorexia nerviosa es imprescindible el acompañamiento personal y el apoyo familiar, no lo es menos en el asunto de la anorexia espiritual, que requiere una atención diligente de los católicos más cercanos, que constantemente han de invitar y estimular, dando ejemplo.

La conversión desde la perspectiva psicológica

La Iglesia nos indica los medios que podemos poner en este tiempo de cuaresma para facilitar este proceso de renovación espiritual, para abandonar la falsedad y el pecado como expresión de infidelidad a Dios y poder emprender caminos de rectitud, entrega y fidelidad.

La necesaria autoestima personal y eclesial

Siendo también muy problemática, se habla poco de la autoestima contingente. Se trata de la valoración positiva de uno mismo en función de la consecución de determinados logros y de la aprobación de los demás.

El lenguaje y la transmisión de la fe

Asumir un lenguaje pagano, incluso antirreligioso, más que acercar a los alejados, confundirá a los creyentes, al pervertir el contenido de la fe.

El Histrionismo personal y eclesial

No es necesario buscar ejemplos de la presencia de este trastorno en la nueva pseudopastoral de algunos religiosos jóvenes que airean sus payasadas en TikTok, porque esta realidad está bastante más extendida a distintos niveles de la vida eclesial y clerical.