(InfoCatólica) En buena parte de Europa y Norteamérica, el número de conversos y personas adultas que vuelven a la Iglesia ha crecido sorprendentemente en los últimos dos o tres años.
Aparte de la sorpresa generalizada entre los obispos y responsables eclesiásticos, las reacciones han sido muy variadas. Según el sitio web informativo de los obispos helvéticos, en la diócesis suiza de Sion, ante el crecimiento de los adultos que acuden a la Iglesia y necesitan recibir formación, los responsables han decidido tomar una medida llamativa: cobrarles más.
La diócesis ha decidido que no puede asumir los costes administrativos y logísticos resultantes del incremento del número de catecúmenos y novios que desean casarse, de modo que, a partir de ahora, para los cursillos de preparación al matrimonio y de catecumenado de adultos se exigirá un pago extra.
En 2025, Según los datos diocesanos, 44 adultos y 66 niños y jóvenes recibieron el bautismo y 73 adultos fueron confirmados. Son cifras bastante modestas, pero alentadoras. Al parecer, sin embargo, su impacto se deja sentir en la gestión de los expedientes: «ante el fuerte aumento de las inscripciones, la diócesis debe movilizar nuevos recursos», explica Camille Vianin, responsable del catecumenado.
Todos los catecúmenos mayores de 16 años que deseen recibir el bautismo o la confirmación deberán pagar una pequeña tasa diocesana adicional de unos treinta euros. Para recaudar la nueva tasa, se ha creado la Comisión Diocesana del Catecumenado (CODICA), destinada a gestionar las aportaciones de los futuros bautizados. «El aumento de los catecúmenos y de los participantes en los cursillos prematrimoniales es una buena noticia, pero conlleva un aumento del trabajo necesario», explica el vicario general, el P. Pierre-Yves Maillard. «La aportación que se pide a los catecúmenos permitirá costear los gastos de un voluntario o voluntaria que ayude a Camille Vianin a realizar las tareas administrativas».
En el caso de los que deseen contraer matrimonio por la Iglesia, la tasa adicional será de unos doscientos euros. En principio, deberá pagarlos la parroquia de residencia a la diócesis, pero parece probable que la parroquia traslade el costo a los contrayentes. Esta cantidad se suma a los doscientos cincuenta euros que ya pagan los novios por participar en el cursillo de fin de semana. Es frecuente que los católicos extranjeros residentes en Suiza prefieran casarse en su país de origen para reducir gastos.
Florence y Casimir Gabioud, responsables de la pastoral familiar, explican que los doscientos euros adicionales solicitados a los futuros contrayentes servirán para cubrir los gastos administrativos y los costes de las distintas parejas que colaboran en la animación de los cursillos de fin de semana de preparación al matrimonio. No se trata de pagarles un sueldo, sino de reembolsarles los gastos, «en particular el cuidado de los niños, los gastos de transporte para asistir al fin de semana y las sesiones de formación», ha indicado Casimir Gabioud.
Las cifras también son muy modestas en este caso. En 2026, hubo 78 parejas que participaron en los cursillos prematrimoniales de la diócesis, de las cuales 72 contrajeron matrimonio. Siete parejas animadoras y tres sacerdotes impartieron la formación.
Curiosamente, hace unas décadas el número de bautismos, niños en catequesis y matrimonios era muchísimo mayor. No es fácil entender que, ahora, un pequeño aumento de los bautismos y confirmaciones de adultos y otro aumento paralelo, pero más pequeño aún, de los matrimonios católicos requieran medidas económicas de urgencia.








