(InfoCatólica) Poco a poco, la drástica reducción del número de parroquias se va haciendo realidad en toda Europa y Norteamérica. La disminución del número de sacerdotes y fieles, que a menudo se traduce en el descenso de los recursos económicos, obligan a reajustar las estructuras administrativas y las iglesias abiertas.
Ahora le ha tocado el turno a la archidiócesis de Glasgow (una de las dos archidiócesis existentes en Escocia). El arzobispo, Mons. William Nolan, ha anunciado en una carta pastoral una serie de «decisiones difíciles» que traerán consigo la «experiencia dolorosa» de la reestructuración de parroquias.
No será una medida suave. Se reducirá a la mitad el número de parroquias y se cerrarán dos docenas de iglesias. Se trata de una perspectiva durísima, tanto para el arzobispo como para los fieles: «nuestras parroquias e iglesias guardan grandes recuerdos y son muy queridas para nosotros; por ello, cualquier reducción de parroquias o cierre de iglesias será una experiencia dolorosa. Sin embargo, no podemos evitar ese dolor negándonos a afrontar la realidad», ha explicado el prelado.
La reestructuración es la respuesta del arzobispo ante una situación desoladora del catolicismo: «hay demasiadas parroquias y muy poca gente; demasiadas iglesias y muy pocos sacerdotes», Las iglesias y parroquias se crearon en épocas en que los fieles eran mucho más numerosos y «el número de personas que acuden a Misa ha disminuido considerablemente».
El punto crucial es que la situación de las vocaciones sacerdotales es aún más desoladora. No hay vocaciones y la edad media del clero se ha hecho elevadísima. «En cuanto a los sacerdotes, llevo menos de cinco años como arzobispo y, en este tiempo, el número de sacerdotes en activo ha disminuido en un tercio», ha reconocido Mons. Nolan. Este dato está ligado a la avanzada edad de los presbíteros, que se han ido jubilando o muriendo, y a la ausencia casi completa de vocaciones.
Actualmente, solo un sacerdote de la archidiócesis de Glasgow tiene menos de 45 años y la mayoría supera los 60. Incluso la actividad cultual y parroquial reducida de la archidiócesis contemplada en el plan sería insostenible de no ser por los sacerdotes y religiosos extranjeros que prestan sus servicios en ella.
El arzobispo ha comparado este reajuste de parroquias e iglesias abiertas con la parábola de la vid y los sarmientos, en la que el viñador poda la vid para que crezca. Asimismo, anima a confiar en Dios, lo que está muy bien, pero llama la atención la ausencia de diagnóstico sobre las causas de la caída dramática de fieles y sacerdotes y de las medidas a tomar para revertirla, más allá de reducir el número de parroquias.








