(InfoCatólica) Envejecer es ley de vida y los curas progresistas ordenados en los años setenta están ya en edad de jubilarse, aunque muchos de ellos parecen creer que continúan viviendo en la caótica época del posconcilio.
El «cura social» más famoso de Alemania, Franz Meurer, se jubila hoy jueves al cumplir 75 años. Este sacerdote de Colonia (Alemania) es conocido por su dedicación a las causas sociales y progresistas, con un estilo extravagante y efectista similar en parte al del famoso P. Ángel español (aunque más proletario).
Como señala la agencia de noticias KNA, el sacerdote está muy orgulloso de que 587 personas tengan la llave de su parroquia, para que ninguno de los que colaboran con ella tenga que ir a pedir la llave para ayudar «en la tienda de ropa o en el taller de bicicletas que hay bajo la iglesia». Cualquier párroco sensato sabe que cuantas más llaves se distribuyen mayor es la probabilidad de problemas, robos, profanaciones y desorganización, pero para Meurer «la confianza es el requisito previo».
Durante sus años de sacerdocio en las zonas más pobres de Colonia, desplazándose siempre en bicicleta, ha promovido siempre una Iglesia social y al servicio de la gente. En sus libros, Fe, Dios y salchichas con tomate y Gofres, pan y el esplendor de Dios, cuenta sus experiencias cotidianas y explica que «el pueblo no existe para la Iglesia, sino la Iglesia para el pueblo». Los títulos gastronómicos se explican porque «queremos ser generosos en nuestro barrio, con patatas fritas y salchichas, con canciones en las celebraciones religiosas, con lo que a la gente le gusta».
Desde hace décadas, se ha esforzado por transformar la iglesia en un lugar de democracia, diversidad y ecumenismo y, sobre todo, de ayuda activa y concreta a los necesitados. Por ejemplo, ofrece ayudas para obtener el carné de conducir de carretilla elevadora, de manera que la gente pueda encontrar empleo. «Esto es ayuda para la autoayuda. Lo necesitas para muchos trabajos», dice Meurer. Asimismo, en el sótano de 900 metros cuadrados de su iglesia de San Teodoro distribuye alimentos a unas 400 personas cada semana. Otras de sus iniciativas son más polémicas. Por ejemplo, puso en su parroquia máquinas expendedoras de jeringuillas y preservativos para quienes los necesitaran.
Su congregación tiene como lema: «muchos de nosotros creemos en Jesucristo, pero no es imprescindible». En su parroquia, cristianos y musulmanes organizan juntos celebraciones de oración, en las que se canta el Corán, y hace tiempo se organizó una colecta para la construcción de la Mezquita Central de Colonia.
En 2023, el P. Franz estuvo presente en la bendición de parejas homosexuales frente a la catedral de Colonia, realizada para presionar a la Iglesia de forma que se aceptaran esas bendiciones (con bastante éxito, porque, a finales de ese año, se publicó Fiducia Supplicans). Asimismo, en su parroquia es frecuente que predique la secretaria parroquial en la Misa, a pesar de que la Iglesia prohíbe que los laicos prediquen la Eucaristía.
Por supuesto, Meurer es favorable al fin del celibato, el sacerdocio de las mujeres, el camino sinodal alemán y el ecumenismo sin límites. Como choca periódicamente con su obispo, el cardenal Woelki, uno de los pocos prelados germanos ortodoxos, el sacerdote explica que «nunca he tenido la sensación de estar limitado por la religión. He arriesgado mi vida para que nadie me diga qué tengo que hacer con ella. Lo hago por Dios y no por el obispo».
Durante muchos años ha sido miembro de la CDU, pero considera que su ideología es bastante más de izquierdas que el SPD y Los Verdes. Su aprecio por la democracia, como es de rigor en Alemania, tiene un límite muy claro: la extrema derecha, que es inaceptable. En cierta ocasión se dedicó a retirar personalmente carteles del partido Alternativa para Alemania colocados en los alrededores de su parroquia (acción por la que tuvo que pagar una multa).
En su Misa de despedida en San Teodoro, a la que acudieron casi mil personas, incluidas celebridades de la política y la sociedad, no quiso pronunciar homilía escuchar discursos ni recibir regalos. En adelante, Meurer vivirá en un apartamento de una residencia de ancianos, aunque seguirá activo defendiendo las causas sociales que tanto le gustan.
En una frase que podría ser del P. Ángel, el sacerdote alemán señala que «Dios solo tiene nuestras manos, nuestros ojos, nuestras bocas y nuestras mentes para marcar la diferencia en la tierra. Dios nos necesita. Así que hago todo lo que puedo».








