(IlFoglio/InfoCatólica) La Iglesia en Alemania encara este mes una fase crítica en su proceso de reforma. Lo que comenzó como una respuesta a la crisis de credibilidad por los casos de abusos, se ha transformado en un pulso teológico y administrativo con el Vaticano. Con la creación de la nueva Conferencia Sinodal, donde los laicos tendrán mayoría de voto, se abre un escenario inédito que desafía la estructura jerárquica milenaria de la Iglesia.
Una audiencia papal que confirma las tensiones
Matteo Matzuzzi entrevistó a Bernhard Meuser en Il Foglio. Bernhard Meuser, fundador junto a Martin Brüske de la iniciativa «Neuer Anfang» («Nuevo Comienzo»), fue uno de los tres críticos del proceso sinodal alemán que el Papa recibió en audiencia. Junto a él estuvieron Brüske y Franziska Harter, directora de la revista Tagespost. Durante el encuentro, según Meuser, el pontífice les confió que comparte la preocupación por lo que ocurre en territorio alemán, algo que ya había dejado entrever en sus declaraciones durante el vuelo de regreso desde Beirut a principios de diciembre.
A finales de este mes se celebrará en Stuttgart la última asamblea plenaria del Camino sinodal, dando paso a una nueva fase: la Conferencia sinodal, en la cual los laicos tendrán mayoría respecto a los obispos (54 contra 27) y dispondrán de competencias deliberativas.
El desafío a la autoridad romana
Según explica Meuser, «en Alemania tenemos una larga tradición de ignorar, minimizar o interpretar como confirmación de la propia línea las disposiciones y objeciones romanas». El experto describe la situación como una auténtica Kulturkampf eclesial, donde se enfrentan dos concepciones eclesiológicas que desde el Concilio Vaticano II nunca han sido reconciliadas: «'Communio' contra 'Concilium': una Iglesia estructurada de modo apostólico-sacramental-jerárquico contra una Iglesia de los concilios que puede reinventarse continuamente de modo democrático desde abajo».
Para Meuser, la cuestión de fondo «se refiere al poder y al dinero». Los estrategas de la toma de poder laical han conseguido atraer a su causa a la mayoría de los obispos alemanes, y ahora buscan «la bendición papal, cualquier fórmula de compromiso que puedan levantar triunfalmente».
Los puntos de ruptura doctrinal
El fundador de «Neuer Anfang» identifica cuatro puntos fundamentales que podrían llevar a un posible cisma.
- En primer lugar, «el debilitamiento del principio apostólico y la deconstrucción de la autoridad episcopal», donde aparece un obispo que puede ser puesto en minoría por los laicos y que vive mejor cuando se entiende solo como moderador de la voluntad del 'pueblo de Dios'.
- En segundo lugar, señala «el radical pensamiento de la autonomía en la ética teológica, que pone la libertad del sujeto por encima de toda forma de indicación y mandamiento, haciendo superflua la revelación».
- El tercer punto es «la desacralización y autosecularización de la Iglesia, su despedida del seguimiento de Cristo, su silenciosa transformación en una 'administración religiosa' gestionada de modo burocrático».
- Finalmente, Meuser critica una antropología teológica en la cual «existen más de dos géneros, la homosexualidad es una 'buena dote creacional de Dios', los actos homosexuales y la masturbación no son nunca pecado, los experimentos sexuales prematrimoniales son considerados útiles y normales». Además, denuncia que «las bendiciones litúrgicas de parejas, prohibidas por la Santa Sede, tienen lugar en las catedrales» y que «los padres deben asistir a la implementación completa de la agenda LGBTQ en las escuelas católicas».
La verdadera voz de los católicos alemanes
Mientras el presidente del episcopado alemán, Mons. Georg Bätzing, asegura que el 96% de los católicos alemanes es favorable al Camino sinodal, el instituto Insa proporciona cifras muy diferentes: solo el 21% tiene una actitud positiva, mientras que el 17% expresa un juicio negativo.
Meuser confirma que existe una «amplia mayoría» de católicos alemanes que no se sienten representados por el proceso sinodal, pero advierte que «en Alemania ochocientos mil colaboradores laicos viven del dinero de la Iglesia». Estos empleados eclesiásticos «disponen a veces de un poder comunicativo, estructural y administrativo mayor que el de nuestros obispos».
Una Iglesia en crisis profunda
La Iglesia alemana vive una crisis sin precedentes: defecciones masivas, práctica sacramental muy baja y el número de ordenaciones sacerdotales en mínimos históricos. Para Meuser, «el error originario fue el abandono de la catequesis y del Catecismo». El Cardenal Marx llegó a decir que «el Catecismo no es el Corán», y ahora «no hay que sorprenderse si el 30% de los católicos alemanes considera la filiación divina como una fábula».
La Iglesia está perdiendo cuatro grupos fundamentales: «los jóvenes, que emigran hacia Iglesias libres; los devotos, que ven solo en la 'misa antigua' belleza y fidelidad a la fe; los intelectuales sensibles a los valores, rechazados por el nivel teológico de los protagonistas; y los movimientos de renovación misionaria, sistemáticamente marginalizados».







