Ratzinger profetizó la "letanía" de la Iglesia del Nuevo Paradigma hace 30 años

Cardenal Ratzinger

Las «letanías» de la Iglesia del Nuevo Paradigma están recogidas y analizadas ya hace treinta años en un discurso profético del Cardenal Ratzinger, entonces Prefecto de Doctrina de la Fe, a los presidentes de las Comisiones Doctrinales Europeas en Laxenburg en 1989: Difficulties confronting the faith in Europe today.

Yo lo desconocía, llegué a él a través de una referencia de Edward Pentin. De haber existido internet entonces habría sido un «bombazo». Si intentamos retroceder mentalmente a las condiciones sociales, políticas y religiosas de esos años, se aprecia mucho mejor la capacidad de predicción y análisis del Cardenal, parece «un mensaje en una botella» destinado a abrirse hoy. Es tan tremendo que Ratzinger tiene que terminar con una excusa «todo lo dicho aquí puede parecer a muchos demasiado negativo…».

Ratzinger analiza una «letanía de objeciones a la práctica y la enseñanza de la Iglesia, y hoy en día su permanente recitación ha llegado a ser como el cumplimiento de un deber para los católicos de ideas progresistas»:

  • «el rechazo de la enseñanza de la Iglesia sobre la contraconcepción, lo cual significa situar en el mismo nivel moral todo tipo de medios para impedir la concepción, sobre cuya aplicación sólo la «conciencia» individual puede decidir;»
  • «el rechazo de toda forma de «discriminación» contra la homosexualidad y la consiguiente afirmación de una equivalencia moral para todas las formas de actividad sexual en la medida en que estén motivadas por «el amor» o al menos no perjudiquen a nadie;»
  • «el acceso para los divorciados vueltos a casar a los sacramentos de la Iglesia» y
  • «la ordenación sacerdotal de las mujeres

Ante lo que advierte que es

«una oposición verdaderamente fundamental a la visión que la Fe tiene del hombre, oposición que no admite posibilidad alguna de concesión, situando en cambio firmemente ante nosotros la alternativa entre creer y no creer»

Sitúa que en esta oposición a la Fe «sus conceptos clave se presentan en los términos conciencia’ y ‘libertad’» y que la «manera de formular las preguntas ya constituye una manipulación que sitúa a la fe proclamada por el Magisterio en una posición sin salida».

Termina analizando las tres grandes áreas «que en los últimos siglos han sido testigos de cierto tipo de reducción, una reducción que ha estado preparando gradualmente el camino para otro ‘paradigma’»:

  1. En primer lugar, debemos señalar la casi total desaparición de la doctrina de la creación en la teología.
  2. El debilitamiento de la doctrina sobre la creación incluye el debilitamiento de la metafísica, la reclusión del hombre en lo empírico, como hemos señalado.
  3. Deseo por fin referirme brevemente a un tercer terreno de la reflexión teológica amenazado por una reducción completa de los contenidos de la fe, que es la escatología.

Un discurso ¡¡wow!! (o cualquier otra interjección malsonante). Después de varios infructuosos intentos de comentarlo sin un gran destrozo a la línea argumental, creo que lo mejor es traducirlo íntegro al español (he puesto yo las negritas y el estilo para facilitar la lectura).

Y para los apresurados que no puedan llegar al final, el último párrafo es importante:

Únicamente aprendiendo a comprender ese rasgo fundamental de la existencia moderna que se niega a aceptar la fe antes de examinar todos sus contenidos, podremos recobrar la iniciativa en vez de simplemente responder a las interrogantes planteadas. Sólo entonces podremos revelar la fe como la alternativa que el mundo espera después del fracaso de los experimentos del liberalismo y el marxismo. Éste es el desafío de hoy para la cristiandad y aquí reside nuestra gran responsabilidad como cristianos en el momento actual.

Después de leer el discurso se me hace más difícil aún de entender la postura de los que sostienen que «aquí no pasa nada» (¡¡si ya pasaba en 1989!!) o, peor aún, de los que han reducido la teología a buscar el modo de acomodar los actuales desvaríos a la Escritura, Tradición y Magisterio de la Iglesia, los que oyes decir que hay plena «continuidad con Juan Pablo II y Benedicto XVI».

––

Dificultades a las que se enfrenta la Fe hoy en Europa

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto

En calidad de obispos responsables por la fe de la Iglesia en nuestros países, nos preguntamos dónde residen especialmente las dificultades que hoy tienen las personas con la fe y cómo podemos responderles correctamente.

No necesitamos una amplia búsqueda para responder a la primera de estas preguntas. Existe algo así como una letanía de objeciones a la práctica y la enseñanza de la Iglesia, y hoy en día su permanente recitación ha llegado a ser como el cumplimiento de un deber para los católicos de ideas progresistas.

Podemos determinar los elementos principales de esta letanía:

  • el rechazo de la enseñanza de la Iglesia sobre la contraconcepción, lo cual significa situar en el mismo nivel moral todo tipo de medios para impedir la concepción, sobre cuya aplicación sólo la «conciencia» individual puede decidir;
  • el rechazo de toda forma de «discriminación» contra la homosexualidad y la consiguiente afirmación de una equivalencia moral para todas las formas de actividad sexual en la medida en que estén motivadas por «el amor» o al menos no perjudiquen a nadie;
  • el acceso para los divorciados vueltos a casar a los sacramentos de la Iglesia, y
  • la ordenación sacerdotal de las mujeres.

Como vemos, en esta letanía hay una combinación de aspectos bastante distintos. Las dos primeras exigencias corresponden al terreno de la moralidad sexual y las dos siguientes al orden sacramental de la Iglesia. Sin embargo, observando con más detención, queda claro que estos cuatro aspectos están no obstante muy vinculados: surgen de una misma visión de la humanidad, dentro de la cual opera una noción específica de la libertad humana. Cuando se tienen presentes estos fundamentos, resulta evidente que la letanía de objeciones tiene mayor profundidad de lo que parece a primera vista.

¿Cómo se ve con una observación más minuciosa esta visión de la humanidad en la cual se basa esta letanía? Sus características fundamentales están tan difundidas como las exigencias provenientes de la misma, de manera que es fácil seguirle la pista.

Encontramos nuestro punto de partida en la plausible afirmación de que al hombre moderno le parecería difícil entenderse con la moralidad sexual tradicional de la Iglesia. Se dice que en cambio ha abordado su sexualidad de una manera distinta y menos restrictiva por lo cual se requiere encarecidamente una revisión de normas que ya no son aceptables en las circunstancias actuales, independientemente de lo significativas que puedan haber sido en condiciones históricas anteriores. El paso siguiente consiste entonces en mostrar cómo hoy hemos descubierto finalmente nuestros derechos y la libertad de nuestra conciencia y ya no estamos dispuestos a subordinarla a ninguna autoridad externa. Además, ha llegado el momento de reordenar la relación fundamental entre el hombre y la mujer, de derribar expectativas obsoletas sobre los roles y de otorgar igualdad de oportunidades a las mujeres en todos los niveles y en todos los ámbitos. El hecho de que la Iglesia, por ser una institución especialmente conservadora, no pueda adoptar esta línea de pensamiento ciertamente no sería sorprendente. Si la Iglesia desease, sin embargo, promover la libertad humana, en definitiva, estará obligada entonces a dejar de lado la justificación teológica de los antiguos tabúes sociales, y la señal más oportuna y vital de semejante deseo en el momento actual sería dar su consentimiento para la ordenación sacerdotal de las mujeres.

Las raíces de esta oposición siguen manifestándose en diversas formas y ponen en claro que en nuestra letanía imaginaria, pero bastante precisa, estamos apuntando nada menos que a una reorientación muy coherente.

Sus conceptos clave se presentan en los términos «conciencia» y «libertad», que supuestamente otorgan el aura de moralidad a normas modificadas de comportamiento que a primera vista se calificarían claramente como una renuncia a la integridad moral, como las simplificaciones de una conciencia laxa.

Ya no se entiende la conciencia como el conocimiento proveniente de una forma superior de comprensión. Es en cambio la autodeterminación del individuo, que no puede estar dirigida por otros, una determinación mediante la cual cada persona decide por sí misma lo que es moral en una situación dada.

El concepto de «norma» –o lo que es peor, la ley moral misma– adopta sombras negativas de oscura intensidad: una regla externa puede proporcionar modelos de dirección, pero en ningún caso puede servir de árbitro final de la propia obligación. Al imponerse semejante pensamiento, la relación del hombre con su cuerpo también cambia necesariamente. Al compararse con lo obtenido en la relación hasta ahora, este cambio se describe como una liberación, como una apertura a una libertad desconocida por mucho tiempo. Así, el cuerpo llega a considerarse una posesión de la cual cada persona puede hacer uso de cualquier manera que le parezca más útil para lograr «calidad de vida». El cuerpo es algo que uno tiene y utiliza. El hombre ya no espera recibir de su corporalidad un mensaje sobre quién es y lo que debe hacer, sino definitivamente, a partir de sus razonables deliberaciones y con total independencia, espera hacer lo que le plazca con ella. Por consiguiente, ciertamente no hay diferencia si el cuerpo es de sexo masculino o femenino, y éste ya no expresa en modo alguno el ser; por el contrario, se ha convertido en una propiedad. Es posible que la tentación del hombre siempre haya residido en la dirección de semejante control y la explotación de los bienes. En sus raíces, sin embargo, esta forma de pensamiento llegó por primera vez a ser una posibilidad real mediante la separación fundamental –no teórica, sino práctica y constantemente puesta en práctica– entre la sexualidad y la procreación.

Esta separación fue introducida con la píldora y ha sido llevada a su culminación por ingenieros genéticos, de tal manera que el hombre ahora puede «hacer» seres humanos en el laboratorio. El material requerido para esto debe ser proporcionado por acciones deliberadamente llevadas a cabo en beneficio de los resultados planificados, que ya no implican vínculos humanos interpersonales ni decisiones en modo alguno. Ciertamente, al adoptarse plenamente este tipo de pensamiento, la diferencia tanto entre homosexualidad y heterosexualidad como entre las relaciones sexuales dentro o fuera del matrimonio ha dejado de tener importancia. Queda igualmente desprovista de todo simbolismo metafísico la distinción entre hombre y mujer, que debe considerarse producto de expectativas de roles reforzadas.

Sería interesante observar detalladamente la visión revolucionaria del hombre que ha aparecido detrás de esta letanía de objeciones a la enseñanza de la Iglesia. Indudablemente, éste constituirá para la reflexión antropológica uno de los principales desafíos en los próximos años. Esta reflexión deberá distinguir meticulosamente dónde aparecen correcciones realmente significativas a las nociones tradicionales y dónde comienza aquí una oposición verdaderamente fundamental a la visión que la Fe tiene del hombre, oposición que no admite posibilidad alguna de concesión, situando en cambio firmemente ante nosotros la alternativa entre creer o no creer. Dicha reflexión no puede llevarse a cabo en un contexto más interesado en discernir las interrogantes que debemos plantearnos hoy a nosotros mismos que en buscar las respuestas. Dejemos esta disputa por el momento. Nuestra pregunta debe ser en cambio la siguiente: ¿cómo es posible que valores que presuponen semejantes fundamentos se hayan hecho comunes y corrientes entre los cristianos?

Ha llegado a ser bastante evidente en el momento actual que nuestra letanía de objeciones no gira en torno a ciertos conflictos aislados sobre tal o cual práctica sacramental de la Iglesia ni sobre la mayor aplicación de tal o cual norma. Cada una de estas controversias descansa en un cambio de mucho mayor alcance de los «paradigmas», es decir, de las ideas básicas sobre el ser y la obligación humana. Así ocurre, aun cuando sólo un pequeño número de quienes pronuncian las palabras de la mencionada letanía tengan conciencia del cambio involucrado.

Todos inhalan, por así decir, la atmósfera de esta visión especial del hombre y el mundo, que los convence sobre la admisibilidad de esta opinión en particular, descartando al mismo tiempo la consideración de otros puntos de vista. ¿Quién no sería partidario de la conciencia y la libertad y contrario al legalismo y la represión? ¿Quién desea ser situado en una posición de defensa de los tabúes? Esta manera de formular las preguntas ya constituye una manipulación que sitúa a la fe proclamada por el Magisterio en una posición sin salida. Todo se viene abajo por sí mismo por cuanto pierde su admisibilidad en conformidad con los patrones de pensamiento del mundo moderno y es considerado por los contemporáneos progresistas como algo descartado desde hace mucho tiempo.

Sólo podemos [entonces] dar una respuesta significativa a los interrogantes planteados si no nos dejamos arrastrar a la batalla sobre los detalles y permanecemos en cambio en condiciones de expresar en su integridad la lógica de la fe, el sentido común y el carácter razonable de su perspectiva de la realidad y la vida. Sólo podemos dar una respuesta adecuada a los conflictos en forma detallada si consideramos todas las relaciones en vista. Precisamente la desaparición de las relaciones ha despojado a la Fe de su racionalidad.

En este contexto, me gustaría señalar tres áreas dentro de la perspectiva del mundo de la Fe que en los últimos siglos han sido testigos de cierto tipo de reducción, una reducción que ha estado preparando gradualmente el camino para otro «paradigma».

1.- En primer lugar, debemos señalar la casi total desaparición de la doctrina de la creación en la teología. Como típicas instancias, podemos citar dos compendios de teología moderna en los cuales la doctrina de la creación se elimina como parte del contenido de la fe, sustituyéndose por consideraciones vagas de filosofía existencial: la edición de 1973 del «Neues Glaubensbuch» ecuménico, publicada por J. Feiner y L. Vischer, y la obra catequética básica publicada en París, en 1984, titulada «La foi des catholiques». En una época en que estamos experimentando una angustiosa agonía de la creación a manos del trabajo del hombre y en que la cuestión de los límites y las normas de la creación en nuestra actividad ha llegado a ser problema central en nuestra responsabilidad ética, este hecho debería parecer bastante extraño. Con todo, siempre sigue siendo desagradable el hecho de que la «naturaleza» deba visualizarse como un aspecto moral. Una reacción ansiosa e irracional contra la tecnología está también íntimamente asociada con la incapacidad de percibir un mensaje espiritual en el mundo material. La naturaleza continúa apareciendo como forma irracional, aun cuando, al mismo tiempo, presenta estructuras matemáticas que podemos estudiar técnicamente.

Decir que la naturaleza tiene una inteligibilidad matemática es afirmar lo obvio. Sin embargo, si se afirma que también contiene en sí misma una inteligibilidad moral, esto se rechaza como fantasía metafísica. La desaparición de la metafísica va de la mano con el desalojamiento de la enseñanza sobre la creación. Ha ocupado el lugar de ambas una filosofía de la evolución (que me gustaría distinguir de la hipótesis científica de la evolución). Esta filosofía pretende descartar las leyes de la naturaleza de tal manera que el manejo del desarrollo haga posible una vida mejor. La naturaleza, que en realidad debería ser la maestra en este camino, es en cambio una dama ciega, que combina al azar, de manera inconsciente, lo que ahora el hombre supuestamente simula dirigir con plena conciencia. Su relación con la naturaleza a la (que se mira no como creación) resulta ser la de alguien que opera sobre ella y en modo alguno la de quien aprende. Persiste entonces como una relación de dominio basándose en la presunción de que el cálculo racional puede ser tan inteligente como la «evolución» y por lo tanto puede llevar al mundo a nuevos niveles. Antes de este punto, el proceso de desarrollo debía abrirse paso sin intervención humana.

La conciencia, a la cual se apela, es esencialmente muda, del mismo modo como la naturaleza –la maestra– es ciega y simplemente calcula qué acción ofrece más posibilidades de mejoramiento. Esto puede (y debe, de acuerdo con la lógica del punto de partida) producirse en forma colectiva, porque lo que se necesita es un grupo que, en la vanguardia de la historia, se haga cargo de la evolución junto con exigir la absoluta subordinación del individuo a la misma. De lo contrario, las cosas se producen de manera individualista y entonces la conciencia resulta ser la expresión de la autonomía del sujeto, lo cual, en términos del gran cuadro del mundo, sólo puede parecer absurda arrogancia.

Es bastante obvio que ninguna de estas soluciones es útil, y ésta es la base de la profunda desesperación actual de la humanidad, una desesperación oculta tras una fachada oficial de optimismo. Sin embargo, todavía existe una conciencia silenciosa de la necesidad de una alternativa que nos conduzca fuera de los callejones sin salida de nuestra aparente credibilidad, y tal vez también existe, en mayor medida de lo que pensamos, una esperanza silenciosa de que una cristiandad renovada pueda proporcionar la alternativa. Sin embargo, esto sólo puede llevarse a cabo si se desarrolla nuevamente la enseñanza sobre la creación. Semejante emprendimiento debería considerarse entonces una de las tareas más urgentes de la teología actual.

Debemos poner una vez más de manifiesto lo que se quiere decir al señalarse que el mundo ha sido creado «en sabiduría» y que el acto creativo de Dios es algo muy distinto al «Bang» de una explosión inicial. Sólo entonces pueden la conciencia y la norma entrar nuevamente a una adecuada relación, porque así se aclarará que la conciencia no es una forma de cálculo individualista (o colectivo), sino más bien un «consciens», un «saber con» la creación y a través de la creación, con Dios, el Creador. Así también se descubrirá nuevamente que la grandeza del hombre no reside en la miserable autonomía de proclamarse su propio y único maestro, sino en el hecho de que su ser permite resplandecer a través del mismo la máxima sabiduría, la verdad misma. Se aclarará entonces que el hombre es tanto más grande cuanto más capaz es de oír el profundo mensaje de la creación, el mensaje del Creador. Y entonces será patente cómo la armonía con la creación, cuya sabiduría se convierte en nuestra norma, no significa una limitación de nuestra libertad, sino más bien es una expresión de nuestra razón y nuestra dignidad. Así también se reconoce al cuerpo su debido honor: ya no es algo «utilizado», sino el templo de la auténtica dignidad humana, porque es la obra de las manos de Dios en el mundo. De este modo, la igual dignidad del hombre y la mujer se pone de manifiesto precisamente en el hecho de que son diferentes. Así uno comenzará a comprender una vez más que su corporalidad llega a las profundidades metafísicas y es la base de una metafísica simbólica cuya negación o abandono no ennoblece al hombre, sino que lo destruye.

2.- El debilitamiento de la doctrina sobre la creación incluye el debilitamiento de la metafísica, la reclusión del hombre en lo empírico, como hemos señalado. Sin embargo, al ocurrir esto, también hay necesariamente un debilitamiento de la cristología. La Palabra, que era en el principio, desaparece totalmente. La sabiduría creativa ya no es un tema de reflexión. Inevitablemente, la figura de Jesucristo, despojada de su dimensión metafísica, se reduce a un Jesús puramente histórico, a un Jesús «empírico», el cual, como todo hecho empírico, sólo contiene lo que es capaz de suceder. El título central de su dignidad, «Hijo», queda vacío al cerrarse el camino hacia lo metafísico. Además, este título deja de tener sentido por cuanto ya no existe una teología sobre el ser hijos de Dios, puesto que es sustituida por la noción de autonomía.

La relación de Jesús con Dios ahora se expresa en términos tales como «representante» u otros parecidos; pero en cuanto a entender su significado, uno debe buscar una respuesta mediante la reconstrucción del «Jesús histórico».

Existen hoy dos modelos principales para la supuesta figura del Jesús histórico: el burgués-liberal y el marxista-revolucionario. Jesús era el portavoz de una moralidad liberal, en una lucha contra todo tipo de «legalismo» y sus representantes, o un subversivo considerado como la deificación de la lucha de clases y su figura religiosa simbólica.

En el trasfondo, se encuentran de manera evidente dos aspectos de la noción moderna de libertad, que se visualizan encarnados en Jesús. Esto lo hace ser representante de Dios. El síntoma inequívoco del actual debilitamiento de la cristología es la desaparición de la Cruz y por consiguiente el carácter sin sentido de la Resurrección, del Misterio Pascual. En el modelo liberal, la Cruz es un accidente, un error, el resultado de un legalismo miope. Por lo tanto, no puede ser tema de especulación teológica. En verdad, realmente no debe haber tenido lugar y un adecuado liberalismo lo considera en todo caso un hecho superfluo.

En el segundo modelo, Jesús es el revolucionario fracasado. Ahora puede simbolizar el sufrimiento de la clase oprimida y por consiguiente fomentar el desarrollo de la conciencia de clases. Desde este punto de vista, se puede incluso atribuir cierto sentido a la Cruz, un significado importante, pero radicalmente opuesto a la sabiduría del Nuevo Testamento.

Ahora bien, en estas dos versiones hay un hilo común, a saber, que no debemos ser salvados a través de la Cruz, sino de la Cruz. La expiación y el perdón son malentendidos de los cuales debe ser liberada la cristiandad. Los dos puntos fundamentales de la fe cristiana de los autores del Nuevo Testamento y de la Iglesia de todos los tiempos (el carácter de hijo divino entendido en sentido metafísico y el Misterio Pascual) se eliminan o al menos se despojan de toda función. Obviamente, con semejante reinterpretación básica, se altera asimismo todo el resto de la cristiandad: la comprensión de lo que es la Iglesia, la liturgia, la espiritualidad, etc.

Naturalmente, rara vez se habla tan abiertamente de estas crudas negaciones, que he descrito aquí con toda la gravedad de sus consecuencias. Sin embargo, los movimientos son claros y no se limitan únicamente al ámbito de la teología. Desde hace bastante tiempo se han introducido en la prédica y la catequesis. Debido a su fácil transmisión, se expresan en mayor medida en estos terrenos que en la literatura estrictamente teológica. Es bastante evidente, entonces, que las verdaderas decisiones corresponden hoy nuevamente al terreno de la cristología, y todo lo demás surge a partir de la misma.

3.- Deseo por fin referirme brevemente a un tercer terreno de la reflexión teológica amenazado por una reducción completa de los contenidos de la fe, que es la escatología. La creencia en la vida eterna difícilmente tiene hoy un rol en la predicación. Un notable exégeta amigo mío, recientemente fallecido, me habló una vez de unos sermones de Cuaresma que escuchó a comienzos de los años 1970. En el primer sermón, el predicador explicaba a los fieles que el infierno no existe; en el segundo, dijo lo mismo sobre el Purgatorio; en el tercero, emprendió finalmente la difícil tarea de tratar de convencer a sus auditores de que tampoco el Cielo existe y deberíamos buscar nuestro paraíso aquí en la tierra. Sin duda, rara vez se dice algo tan drásticamente, pero la timidez para hablar sobre el más allá ha llegado a ser un lugar común.

La acusación marxista según la cual los cristianos han justificado las injusticias de este mundo con el consuelo del mundo por venir está profundamente arraigada, y los problemas sociales actuales son ciertamente tan graves en este momento que requieren de todas las fuerzas del compromiso moral. Esta exigencia moral no será en absoluto puesta en tela de juicio por aquel que visualiza la vida cristiana en la perspectiva de la eternidad, porque sólo es posible prepararse para la vida eterna en nuestra existencia actual. Por ejemplo, Nicolás Cabasilas expresó esta verdad en una maravillosa reflexión, en el siglo XIV. Solamente llegan a ella (es decir, a la vida futura) quienes ya son sus amigos y tienen oídos para escuchar. Porque no es ahí donde se inicia la amistad, se abre el oído y se prepara la vestimenta nupcial y todo lo demás; es más bien esta vida actual el lugar de trabajo donde todo eso se constituye. Porque, así como la naturaleza prepara al embrión, mientras éste tiene una vida oscura y recluida, para vivir en la luz y lo forma, por decirlo así, en conformidad con el tipo de vida que está por venir, lo mismo ocurre con los santos. Únicamente la exigencia de la vida eterna otorga su urgencia absoluta al deber moral de esta vida. Sin embargo, si el cielo es sólo algo «por delante» de nosotros y ya no está «sobre» nosotros, entonces se afloja la tensión interna de la existencia humana y de su responsabilidad comunal. Pues nosotros ciertamente no estamos «por delante», y si esta perspectiva de lo que está adelante es un cielo para esos otros que a nosotros nos parece que han ido «adelante», no estamos en condiciones de determinarlo, dado que ellos son tan libres y están tan sujetos a la tentación como nosotros.

Aquí encontramos el engaño inherente en la idea del «mundo mejor», que se manifiesta hoy, incluso entre los cristianos, como el verdadero objetivo de nuestra esperanza y la auténtica norma de moralidad. El «Reino de Dios» ha sido sustituido casi totalmente en la conciencia general, hasta donde puedo ver, por la Utopía de un mejor mundo futuro por el cual nos esforzamos y que se convierte en el verdadero punto de referencia de la moralidad, una moralidad que por lo tanto se combina nuevamente con una filosofía de la evolución y la historia, y crea normas por sí misma calculando aquello que puede ofrecer mejores condiciones de vida.

No niego que precisamente de este modo se desencadenen las energías de la gente joven y que los resultados son fructíferos en términos de nuevas aspiraciones de actividad desinteresada. Sin embargo, el futuro no es suficiente como norma exhaustiva para el esfuerzo humano. Al reducirse el Reino de Dios al «mundo mejor» de mañana, el presente en definitiva afirmará sus derechos contra algún futuro imaginario. La evasión en el mundo de las drogas es la consecuencia lógica de convertir la Utopía en un ídolo. Siendo difícil el arribo de ese mundo, el hombre lo conduce hacia sí mismo o se lanza precipitadamente hacia él. Es peligroso, por lo tanto, si la terminología del mundo mejor predomina en las oraciones y los sermones y sustituye inadvertidamente la fe con un placebo.

***

Todo lo dicho aquí puede parecer a muchos demasiado negativo. No se ha pretendido, por supuesto, describir la situación de la Iglesia en su totalidad, con todos sus elementos positivos y negativos, sino más bien señalar los obstáculos para la fe en el contexto europeo.

Dentro de las limitaciones de este tema, no he pretendido presentar un análisis exhaustivo. Mi única intención ha sido examinar, más allá de los problemas individuales que están surgiendo constantemente, los motivos más profundos que han dado origen a las dificultades individuales en formas siempre cambiantes.

Únicamente aprendiendo a comprender ese rasgo fundamental de la existencia moderna que se niega a aceptar la fe antes de examinar todos sus contenidos, podremos recobrar la iniciativa en vez de simplemente responder a las interrogantes planteadas. Sólo entonces podremos revelar la fe como la alternativa que el mundo espera después del fracaso de los experimentos del liberalismo y el marxismo. Éste es el desafío de hoy para la cristiandad y aquí reside nuestra gran responsabilidad como cristianos en el momento actual.

Encuentro con las Comisiones de Doctrina de Europa
Laxenburg, 2 de mayo de 1989 [1]

[1] Para la traducción me he basado en la que propone la Revista Humanitas, nº 69, verano 2013, no disponible on-line.
Cualquier mejora en el texto será bienvenida.

47 comentarios

  
Charo
¡Ojalá Benedicto XVI tuviera treinta o cuarenta años menos! De todas formas, que Dios nos lo guarde todo el tiempo posible.
08/02/18 2:57 PM
  
Vladimir
El Papa Francisco I, CON MUY BUENA INTENCION, quiere acercar a todos, pero a costa de rebajar las exigencias del Evangelio.
Que San José Patrono de la Iglesia, interceda para que nuestro amado Papa rectifique la dirección que le ha dado a su Pontificado.


Juanjo
Me uno a la petición a San José.
No parece que la intención del Papa sea tampoco rebajar las exigencias del Evangelio. Recemos para que pase este tiempo de confusión.
08/02/18 2:59 PM
  
Sofonías
Lo grave de estos tiempos es que la herejía y la adulteración de la fe y la moral de la Iglesia no sólo no es combatida por las autoridades competentes, sino directamente promovidas por ellas. Es lo que podría llamarse muy acertadamente: la abominación de la desolación. Estamos literalmente en manos de unos lobos con disfraz de pastores. Es la hora de las tinieblas.


Juanjo
Esto ha ocurrido también en otras épocas. Incluso peor en la crisis arriana. Como siempre, los tiempos de crisis, son crisis de santos.
08/02/18 3:10 PM
  
Marcelo 2
¿Sigue existiendo la Congregaciòn para la Doctrina de la fe? ¿EN QUÈ SE OCUPA?


Juanjo
Supongo que ironía por su parte. Es un tema interesante, porque a veces "el público" tiene la sensación de que no se trabaja, pero se hace. Una vez Ratzinger contó lo que se hacía con los pocos medios con los que se cuenta.

Conozco a un par de oficiales, y el trabajo que desarrollan diariamente es extraordinario.
08/02/18 3:33 PM
  
Daniel
La clarividencia intelectual, la sencillez evangélica y la profundidad de los análisis definen la figura y el magisterio de Benedicto XVI, vinculado plenamente a la enseñanza católica.

Hoy, por el contrario, campean en la Iglesia, a la sombra del Vaticano, la confusión doctrinal, la manipulación mediática y la superficialidad mundana.

En la memoria de los fieles está grabada la trayectoria engañosa que marcó los sínodos para la familia, desde el "no hay cambios de doctrina" hasta el de el "paradigma de la nueva doctrina"... Todos lo sabemos.

Pero actualmente hay un dato que debe aflorar, y no lo ha hecho hasta ahora: EL SILENCIO DE LOS OBISPOS, salvo algunos pocos y laudables ejemplos.

SÍ, a estas alturas ya hay que hablar de SILENCIO CULPABLE DE LOS PASTORES, repito: Señores Obispos, ustedes tienen una responsabilidad magisterial en la Iglesia y NO LA ESTAN CUMPLIENDO.
Y no vengan a contarnos que es porque "están en comunión con Pedro",
porque nos harían reir...
¿O es que no se han enterado de que se está demoliendo la doctrina de de la Iglesia de Jesucristo?
Abran sus ojos y levanten su voz, con mansedumbre pero con firmeza y claridad.
Por favor, basta ya de silencios con olor a oveja...



Juanjo
Y los laicos..., y todos, y Vd y yo. Hay que rezar más, reparar más.
08/02/18 3:49 PM
  
Oscar
O sea, el que fue el cardenal más poderoso durante el papado de JPII, y luego papa, ya activo teólogo en el CV2, no precisamente en el ala conservadora, se va ir de rositas, porque tenía clarividencia. O sea, alguien con tanto poder e influencia en la Iglesia durante décadas, no ha tenido nada que ver en esta debacle. Ya se, este discurso fue su reacción inmediata al nombramiento de obispo de Kasper el hereje público y publicado, pocas semanas antes. Claro, pensaría Ratzinger, con Kasper de obispo, lo que venga solo puede ir a peor.


Juanjo
este discurso fue su reacción inmediata, bla, bla..... Gratis afirmado, gratis negado. Es muy difícil entablar conversación con presunciones infundadas.
08/02/18 4:30 PM
  
Francisco Javier
Pues al actual encargado de la Congregación de la Doctrina de Fe no le he visto la cara desde que a mitad del año pasado lo colocaron en ese puesto. Yo hasta pensaba que habían suprimido ese organismo de la Iglesia.


Juanjo
Seamos sensatos. Los prefectos no tienen que ser "estrellas del rock", no es un puesto que deba dar cuentas "a los fieles". Una de las grandes contribuciones de este papado es "la redimensión". Hemos estado acostumbrados a personas con unas cualidades humanas extraordinarias. No son necesarias para el desempeño de sus ministerios en muchos casos.

08/02/18 4:40 PM
  
Juan Andrés
Si, parece claro. Pero esa no es la causa de la crisis actual. La causa está en la ausencia de autoridad en la Iglesia. Así se explica mejor: "En los últimos treinta años, centenares y centenares de obispos, superiores religiosos de las más diversas órdenes, prelados de la curia y, por último el Supremo Pontífice, han debilitado progresivamente este fundamento doctrinal que disuelve la fe y su raíz sobrenatural en una miriada de opiniones privadas y personales. Esto proviene del hecho de que el principio del Pontificado Romano es el verdadero principio de la Iglesia; si el Papa desiste, la Iglesia desiste, y si se hace caer al Papa se hace caer a la Iglesia. No hay más que un solo principio de autoridad, el Supremo Pontífice, el Vicario de Cristo, que ha recibido de Cristo el mandato de confirmar a todos sus hermanos en la fe. Confirmar significa “fortalecer” “reafirmar”.... La fase final de la síntesis muestra la decadencia de la autoridad del Magisterio episcopal, dejando esa autoridad a los teólogos, y girando en torno a una realidad individual, sobre el desarrollo que el Papa da a sus opiniones privadas, en detrimento de la Doctrina universal y de la Tradición. Pero hay algo todavía más lacerante; existe una segunda realidad, más impalpable; causada por la dimisión del Magisterio episcopal, que retrocede en el mundo entero ante la arrogancia de las opiniones teológicas más dispares, más vaiopintas y más ricas... La decadencia de la Autoridad superior, en la que sin embargo todos deberían creer, ha conducido a la dislocación de la autoridad didáctica de la Iglesia que, de la Jerarquía del Magisterio ha sido transferida a la masa de los teólogos. Es la disolución de la Autoridad ya que creyendo en ella la fe está especificada, ya que el motivo de la fe es “creer lo que Dios ha dicho”. En efecto, si se duda de la existencia providencial de la Autoridad, no se podrá creer que las Sagradas Escrituras tengan en ella su origen...", etc (Romano Amerio). Raztinger fue titular de Doctrina de la Fe y Pontífice y no hizo, no pudo o no quiso hacer nada para frenar esta debacle que el cuestiona. Aquello de "Roma ha hablado..." y que no existe es la causa de que la herejía campee a sus anchas.


Juanjo
La tesis de la sustitución del magisterio episcopal por el de los teólogos es muy interesante y no le falta verdad.
Pero como he dicho en un comentario anterior, afirmaciones el tipo hacer nada para frenar esta debacle que el cuestiona son injustas y falsas. No es posible establecer una conversación con estos supuestos.
08/02/18 4:40 PM
  
José Luis
« Queridos amigos, Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre, también y sobre todo en los momentos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única visión verdadera del camino de la Iglesia y del mundo. Que en nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, esté siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos cubre con su amor. Gracias.» (Benedicto XVI. Plaza de San Pedro. Audiencia General, Miércoles 27 de febrero de 2013)



Juanjo
Muchas gracias por la cita. Se le ha recriminado a Ratzinger su pesimismo, que visto lo visto era fundamentalmente un "optimismo bien informado". Pero Ratzinger es un también un pensador con Esperanza, con realismo y con el único objetivo de que las almas se acerquen a Dios.
08/02/18 5:44 PM
  
Juvenal_
Quería recordar ahora lo que leí hace tiempo en infocatólica, el quinto evangelio de otro gran pastor, el cardenal Biffi. Se ha publicado que en las votaciones del cónclave que elegió a Benedicto XVI el cardenal Biffi siempre tenía un voto, el del cardenal Ratzinger.


Juanjo
Desconocía esta dato. Lo buscaré.
08/02/18 5:55 PM
  
Rubén
si alguien le hubiera dicho al prefecto: "se queda usted corto monseñor, pronto las leyes prohibirán a los padres decidir sobre la vida y educación de sus hijos y todos los partidos políticos de los parlamentos estarán a favor de esto y todos los que no estén a favor serán sospechos de un nuevo delito: la LGTBfobia", probablemente habría contestado: "no se pase usted, la razón y el sentido común general no pueden caer tan bajo nunca".


Juanjo
A eso me refería con lo de Si intentamos retroceder mentalmente a las condiciones sociales, políticas y religiosas de esos años,..., lo difícil era verlo entonces.
08/02/18 6:04 PM
  
Copa Amarga
Charo: Ojalá hayamos escuchado al cardenal Ratzinger ya hace treinta años, pero no le hicieron ni caso y se nos ha pasado la oportunidad. ¿Como lo escucharían hoy en día si tuviera treinta o cuarenta años menos? Tiene mucha razón el papa emérito de guardar silencio, que seguir hablando sería echar perlas a los cerdos.

Eso sí, que Dios nos lo guarde muchos años más y lo colme de consuelo.


Juanjo
Muchos de los documentos y actuaciones posteriores del tandem Juan Pablo II - Ratzinger intentaron atajar la situación. Hay mucho juicio de inteciones, mucho desmemoriado o desconocedor de cómo estaba el patio. Como dicen acá "a toro pasado, todos Manolete".
08/02/18 6:29 PM
  
mercedes brouard
Luis Fernando,creo que benedicto es santamente prudente,creo que debe ofrecerse como victima a Dios por amor a la Iglesia,por otro lado no me asombran los ataques a la Iglesia,mi preocupacion es de donde vienen!
08/02/18 6:33 PM
  
Francisco Javier
Galatas 1:8 :"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema".
Ahi esta la respuesta del apostol Pablo ante el "nuevo paradigma".


Juanjo
Eso, eso. Pero todos. Todos estamos llamados a la Santidad. Porque de otro modo terminamos como con los políticos, exigiendo "que solucionen las cosas", pero otros ;-)
08/02/18 6:42 PM
  
Eiztarigorri
Una cosa se me ocurre. Cuando el Cardenal Ratzinger en entrevista a Vitorio Mesori le dice, Textual", que la Gaudium et Spes es un Aanti.Syllabus, está diciendo algo muy grave: Primero que no es cierto que el Concilio Vaticano II sea un Concilio meramente pastoral, sino también dogmático, entre otras cosas porque si una Encíclica presuntamente pastoral tiene fuerza para impugnar una Encíclica dogmática es que tal Encíclica no es meramente "pastoral". Segundo que la abdicación por parte de la Iglesia del magisterio respecto de las condenas pontificias del liberalismo desde la Revolución Francesa hasta Pío II, en nombre de un "liberalismo cristiano" que no ha existido jamás, ha llevado a dejar al catolicismo político a los pies de los Caballos. Del "Con estados menos católicos la Iglesia vive mejor" de Tarancón hemos pasado a que los colegios católicos se bajan los pantalones ante la sodomía en las aulas, por no hay cojones de decir que Cristo está por encima de cualquier ideología, incluso la democracia. ¡No hay huevos! Ese y no otro es el el problema. Que ahora mismo se está discutiendo no en la suciedad sino dentro de la Iglesia si el crimen nefando de la sodomía es pecado o no y es como muy decía monseñor Schneider es que nuestro problema es que muchos príncipes de la Iglesia ya no profesan la Fe de Cristo. En fín, lamentable.
08/02/18 7:01 PM
  
Hernio
Bergoglio había presentado la renuncia al arzobispado de Buenos Aires. Benedicto XVI presentó él la suya antes de aceptársela, sabiendo lo del anterior cónclave. Juan Pablo II resistió heroicamente hasta el final, probablemente también en parte para evitar que Martini le sucediera. No basta con profetizar el modernismo, hay que combatirlo y evitarlo cuando se puede prevenir.
08/02/18 7:09 PM
  
Majo
Yo no veo profecía por ningún sitio. Veo si acaso un diagnóstico. Porque a poco que uno tenga memoria, sabe perfectamente que hace 30 años se veía venir una enorme crisis después del gran pontificado de Juan Pablo II, y no hacía falta ser ningún lince para darse cuenta de ello. Lo que pasa es que entonces estaba todavía en los libros y en las revistas de teología, y como mucho en las órdenes religiosas y los seminarios. Ahora ya está en la calle y en las capas más altas de la jerarquía.
No hay nada de lo que están diciendo Kasper, Marx, Paglia, Tucho o el Papa Francisco que no esté en las publicaciones teológicas de los años 70. Otra cosa es que muchos hayan preferido taparse la nariz, los ojos y los oídos durante décadas, en el fondo simplemente porque no se quería dar la razón al tradicionalismo disidente.
08/02/18 7:16 PM
  
Ramvel
No es tanto una profecía, es más bien la aguda visión de alguien que analiza la realidad y es capaz de ver una semilla y anticipadamente saber de qué árbol procede y, consecuentemente, en cuál se convertirá. Los problemas de hoy ya existían entonces, pero estaban aun incubándose. Estaban sembradas las semillas, pero aún no emergían del suelo.
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La Iglesia es extraña. Así como parece que "nunca pasa nada", también parece que "nunca se hace nada" para subsanar estas graves deficiencias o malas inclinaciones de los fieles y, últimamente, también de la Iglesia jerárquica, de forma muy notoria.
Se acusa a la "Iglesia de siempre" de rígida, en cambio, la actual se ha vuelto gelatinosa y en ocasiones líquida. Ojalá no llegue a vapor, aunque todo apunta a ello.
08/02/18 7:16 PM
  
Rexjhs
Impresionante profecía. Y leyó el Tercer Secreto completo de Fátima completo. Sabe de lo que habla. Y aún tendrá mucho que decir (es mi opinión) en el futuro de la Iglesia y de la Humanidad.
08/02/18 7:20 PM
  
Rafa
Y antes que él Monseñor Lefebre con su famosísima carta a los católicos perplejos. Pero desde luego si me dan a elegir entre Francisco y Benedicto XVI, prefiero lógicamente a Benedicto XVI a marcado un camino a seguir. Pues el Papa Francisco no se a donde va. Dios lo guarde, je! Je!
08/02/18 7:25 PM
  
Anastasia
Parece que el enemigo también leyó el discurso hace 30 años y lo tomó como programa de acción y viene cumpliéndolo al pie de la letra.
08/02/18 7:43 PM
  
Alfonso Gerona Lérida
¿Tiene algo que ver este artículo, las palabras de "Ráchinguer", con lo que está pasando hoy en el papado de Francisco? Y, en su caso, ¿en qué sentido? Es que no acabo de ver por donde van los tiros de este magnífico, y profundo, artículo.
08/02/18 8:10 PM
  
JCA
La pregunta del millón es:

Si hace 30 años se diagnosticó acertadamente el problema (que ya venía de muchísimo antes), ¿por qué la CDF no hizo prácticamente nada para atajar a los heterodoxos y dejó que camparan a sus anchas? ¿La pastoral de la misericordina con los colegas y conocidos de universidades a cambio de la ruina de la Fe en el pueblo fiel? De aquellos polvos, estos lodos.
08/02/18 8:20 PM
  
Milton
Si alguien sabe responda lo siguiente

Y en todo este tiempo donde esta la acción de Dios para impedir este desastre?
Por qué Dios lo permite?
08/02/18 8:34 PM
  
JCA
Milton:

¿Porque quizás estamos llegando al Juicio de las Naciones donde la Iglesia ha de padecer como Jesucristo? Una pregunta muy parecida se la hizo un alumno a Castellani y su fruto fue, varias décadas después, que escribiera el libro «El Apokalypsis de San Juan».
08/02/18 8:49 PM
  
josep
caminemos hacia el cielo haciendo el bien en la tierra.
08/02/18 8:51 PM
  
Daniel Iglesias
¡Qué gran análisis! Demos gracias a Dios por la luz que nos regala en medio de la oscuridad.

En otro orden de cosas, el nombre del lugar del discurso del gran Cardenal parece un chiste irónico: Laxenburg. :-))
08/02/18 10:41 PM
  
Juan Alfonso
Una duda... por qué Ratzinger no dice nada? El que calla otorga?
08/02/18 11:07 PM
  
Juvenal_
Pego el link donde releí la noticia del voto de Ratzinger para Biffi, lo recordaba de oídas. No me extraña que votara por él, desde luego coincidía en todo respecto de las letanías De la Iglesia modernista. Además es la ironía y la amable retranca del cardenal Biffi. Si Chesterton hubiera sido Cardenal hubiera escrito de forma parecida.
.google.es/amp/s/www.ilfattoquotidiano.it/2012/04/18/conclave-2005-quando-ratzinger-voleva-eleggere-papa-cardinale-biffi/205400/amp/
08/02/18 11:16 PM
  
Anastasia
Yo creo que si alguien vio con profecía o vista de lince fue Pío X. En la primera encíclica que escribió "E supremi " habla del espíritu del Anticristo rondando ya por la tierra,no como el simple espíritu anticristiano, sino como la posibilidad de haber llegado a los tiempos de la aparición del Hombre de perversión. Siempre hubo crisis, pero como decía Castellani, alguna vez va a ser la última. VEN SEÑOR JESÚS.
09/02/18 12:13 AM
  
PEDRO
No hay futuro para la Iglesia sino hay una clara manifestación de que DIOS es el Creador, de que DIOS ha puesto sus reglas para la Salvación, de que CRISTO es el Camino ( doctrina), la Verdad ( la moral ) y la Vida ( la eternidad), que los medios útiles son el Santo Rosario y la Confesión, pues todo lo demás vendrá por añadidura, que la Virgen María es la gran Intercesora y Corredentora, que se debe insistir que existe el Maligno, el Purgatorio, el infierno y el CIELO, que la FE sin obras es una fe muerta y por tanto debemos se apóstoles con Cristo, que el mundo, el demonio y la carne son los enemigos del alma y que está breve vida es la última oportunidad para salvarse. Este mundo no es nuestro medio natural sino que es el Cielo, pues DIOS nos creó para EL.
09/02/18 7:18 AM
  
PEDRO
Lo siento para aquellos que viven una vida mundana y han apartado a DIOS de sus vidas, porque el fin del tiempo humano siempre llega.
Y como testimonio, vi el CIELO, vi a un alma purificandose en el Purgatorio, vi a dos almas condenadas en el infierno y como caían muchas en dirección al infierno y entre ellas iba un ser vestido de sotana ( para que me diera cuenta que era un religioso), vi a Cristo varias veces ( y lo sigo viendo ), vi que Cristo esta en la Sagrada Forma y en Consagración de la Santa Misa, y tres veces vi a la Virgen María, también vi al maligno dos veces.
09/02/18 7:40 AM
  
José Luis Sánchez de Lamadrid Sandoval
El texto es clarividente, como todo lo que expresó el Cardenal Ratzinger y después Benedicto XVIen sus escritos, en sus entrevistas y en sus Encíclicas. Yo tengo la impresión de que el famoso Mayo francés, sobre el que tanto se ha escrito, y tanta admiración y seguimiento concitó, sobre todo en la Intelectualidad de aquella época, y en los Medios de Comunicación, influyó poderosamente también entre los Católicos, sobre todo en los sectores rebeldes a la Ortodoxia( que son, de paso, los Relativistas), que siempre se muestran propicios a admitir una peligrosa tendencia a considerar la pluralidad de criterios como una de las banderas de la pretendida democratización De la Iglesia, por la que tanto luchan y, a lo mejor con tan buena como euivocad fé, se adhieren.
09/02/18 10:19 AM
  
MARIELA
Que Benedicto XVI posee una mente brillante, es obvio.
Pero para hacer tal profecía no hay que tener ningún don especial. Se veía venir.
09/02/18 12:07 PM
  
Jose
Pero había premonición que no se le alcanzó: que quedaría atado de pies y manos y que la innovación triunfaría en la misma jerarquía a la que se dirigía.
09/02/18 1:54 PM
  
josep
lo que hemos de creer y practicar está en el Credo y en el Evangelio de Cristo.
09/02/18 2:16 PM
  
el kiku
Juanjo su comentario de las 2.59 pm. (y alguno q otro mas) es un monumento a la contradicción.
09/02/18 3:20 PM
  
Tulkas
Si es que Pablo Iglesias tiene razón: hay que abolir los acuerdos Iglesia-Estado.
La Iglesia es prisionera del taranconismo.
09/02/18 7:45 PM
  
Raquel
"Si alguien sabe responda ..." No porque sepa sino porque creo.
- ¡Todo, es Voluntad de Dios ! y nuestra responsabilidad es buscarla y cumplirla. El tercer misterio Luminoso : La predicación del reino de Dios es el Evangelio y llamamiento a la Conversión personal. La queja de Jesús a una sierva de Dios:
: "Déjame hacer. Yo sé cuándo es necesario el trabajo, la palabra, el silencio y el reposo" . Todo en Manos de Dios. Somos el pueblo de esperanza y fe, o no somos, si no cumplimos el Mandamiento de Amar a Dios sobre todo y al prójimo.
Por ahora el Vaticano parecer ser la fuerza en contra del papa Francisco. Dios permite todo con un fin. Y "los porqués se sabrán en El Cielo" . Invito a confiar en Dios solamente. Oremos más...
10/02/18 12:11 AM
  
enrique muñoz belmonte
Gracias L.F. por invitarme a hacer un comentario sobre el tema.
Hacer un comentario sobre los pronunciamiento del teólogo, cardenal y por ultimo papa Benedicto XVI Ratzinger,, es de ser muy atrevido, y si es, de un inculto, en temas teológicos y exegéticos, como lo soy yo, ante un elegido de Dios de forma especial , como lo es el doctor Ratzinger. Mejor callado.
Es muy profunda la exposición, y por supuesto, aunque, cercana en el tiempo, es profética, porque cuando se pronuncio, no existía, lo que el ya vio venir, y que hoy, se esta cumpliendo.
Ratzinger, es un santo y un gran teólogo, y con un cerebro privilegiado. Pocos hay en la actualidad que llegue a su altura.
L. F, : te agradezco que hayas publicado lo escrito por PEDRO. No se ajusta al tema, pero otros tampoco, pero Pedro dice que ha tenido unas revelaciones que yo le creo, porque lo que dice, que ha visto, existe, aunque son existencias sobrenaturales, pero por eso son mas ciertas que las que palpamos con nuestros ojos. ¡¡¡ Te envidio Pedro, dichoso tu que Dios se ha fijado en ti !!!. Me quedo con todo lo que escribes. Gracias por tu testimonio. enrique.
10/02/18 12:18 AM
  
Fuenteovejuna
Es evidente que la clarividencia de Ratzinger fue notable, al punto de comprobar que hoy, 30 años después, la profecía ha sido cumplida.
Una sola cosa creo que le faltó profetizar, y fue que esa enorme presión sobre la ciudadela de la Iglesia no sólo provendría del mundo exterior -al modo que las profundidades del mar presionan sobre la carcaza de un submarino- sino desgraciadamente desde su propio interior, lo que inevitablemente la llevará a su ruina.
Sin embargo, no debemos descartar que Ratzinger también haya previsto que esa descomposición se produciría desde las más altas cumbres de la Iglesia, incluso desde la mismísima Silla de Pedro, pero no se animó a decirlo para no abrumar en demasía a los obispos que lo escuchaban con asombro y hasta a algunos que habrán esbozado una sonrisa de desdén pensando que lo suyo eran sólo desvaríos.
Lo digo porque al finalizar su alocución Ratzinger aventuró que "todo lo dicho aquí puede parecer a muchos demasiado negativo..."
Qué pena que hace pocos días Ratzinger le haya dicho al Corriere Della Sera que su fin está próximo, porque tal vez con su muerte desaparezca el "obstáculo" que impide la manifestacón del Anticristo del que enigmáticamente San Pablo les habló a los de Tesalónica...
10/02/18 3:33 PM
  
Horacio Castro
Estimado Juanjo Romero. Leo aquí otro de sus excelentes artículos, como es su costumbre comprensible y fundamentado. Lo que sigue en mi comentario- al toque- no tiene propósito de debate, sino exponerle una comparación de textos (del que Ud. reproduce y otras afirmaciones atribuidas al Papa emérito). En el texto transcrito por Ud. el entonces cardenal Ratzinger dice: “Ese rasgo fundamental de la existencia moderna que se niega a aceptar la fe antes de examinar todos sus contenidos”. La lectura de un post de Andrea Tornielli hace pocos días, sobre un libro de Enrico Maria Radaelli, me sorprendió con otra interpretación acerca del el pensamiento teológico de Joseph Ratzinger, que este autor critica acusando simultáneamente al Papa Francisco, al Emérito y al CV II. Lo que Ratzinger supuestamente propuso ya desde su “Introducción al cristianismo”, es que nuestra única posibilidad de fe es la de creer (voluntad mediante), al no poder alcanzar un conocimiento metafísico de Dios. Entonces la fe es sobre Nuestro Señor Jesucristo, no es sólo dogmática, sino esencialmente pastoral, con todo lo que esta implica sobre los Sacramentos a divorciados ‘vueltos a casar’, los métodos anticonceptivos, la conciencia moral, el origen inexplicado de la homosexualidad, etc. La introducción al libro de Radaelli es de Antonio Livi, docente de la Pontifica Universidad Lateranense, firmante del documento que acusa temerariamente de herejía a S.S. Francisco. Lo saludo reiterándole mi mayor aprecio.
10/02/18 5:04 PM
  
Manoletina
De la carta que ha escrito al Corriere della sera no vais a decir nada?
10/02/18 5:11 PM
  
División Azul
Traduces del inglés esta frase: "Ahora bien, en estas dos versiones hay un hilo común, a saber, que no debemos ser salvados a través de la Cruz, SINO DESDE LA CRUZ." Sin embargo, el original ingles dice "from the Cross", que se debería traducir "de la Cruz"; de lo contrario, tu traducción no tiene sentido. Lo que en realiadad busca el liberalismo o el marxismo es el rechazo DE la Cruz de Cristo, por eso quieren "salvarnos" "FROM the Cross of Christ": DE la Cruz de Cristo.


Juanjo
Toda la razón. Muchas gracias.
11/02/18 1:13 AM
  
Federico
Josep, existe el Credo, pero no un "Evangelio de Cristo". No hable de lo que desconoce.
12/02/18 9:09 PM
  
Federico
Fuenteovejuna. No es cierto que S.S.Benedicto XVI haya dicho que "su fin está próximo". Se trata de una retorcida interpretación que de unas palabras suyas han hecho algunos medios de comunicación que no parecen tolerar su presencia y menos todavía en la Santa Sede. Ya hace unos tres años se dijo en plan cursi que Benedicto XVI "se extinguía como una velita", y ya se vio que no era así.
12/02/18 9:21 PM
  
Rogelio Monroy
Joseph Ratzinger el PAPA BENEDICTO XVI el maximo teologo de los ultimos 300 años
19/02/18 11:43 PM

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