364 - REINO UNIDO: SUBVENCIÓN INTERNACIONAL PARA SALUD REPRODUCTIVA

REINO UNIDO: SUBVENCIÓN INTERNACIONAL PARA SALUD REPRODUCTIVA

Fuente: Propias y SPUC Information Office, 3-10-00

Por Salvador Arguedas

Una vocera del departamento internacional de desarrollo del Reino Unido, reconoció que -en 1999- se destinaron 40 millones de libras para financiar la llamada salud reproductiva y la planificación familiar en los países en desarrollo. Respondiendo a una pregunta en la Cámara de los Lores, la baronesa Amos, confirmó que en 1996, 1997 y 1998, la "ayuda" para estas materias había sido de 35 millones, 38 millones y 42 millones de libras respectivamente.

La actividad del gobierno británico en estos temas se encauza también a través de ONG's. Por ejemplo, hace un año, The Catholic Times denunció que la organización privada Prince's Trust, fundada en 1976, y presidida por Carlos, Príncipe de Gales, ayudaba económicamente a la International Planned Parethood Federation (IPPF), con sede en Londres. La IPPF es la organización internacional más poderosa en la promoción de políticas de ainticoncepción y aborto en todo el mundo.

En el mismo sentido, son conocidas las actividades en contra de la vida humana de la organización ecologista World Wildlife Fund (WWF), ligada al Prícipe Felipe de Edimburgo. El WWF, desde hace unos meses es presidido por el ex-primer ministro holandés Ruud Lubbers. Lubbers, como informamos, es un activista de primera fila en la imposición de políticas mundiales de control de natalidad. Es miembro del proyecto Carta de la Tierra y del Foro del Estado del Mundo; fue uno de los organizadores del Foro de la La Haya, reunión previa a El Cairo+5 (1999). En este Foro, numerosas ONG's, en alianza con el Fondo para la Población de la ONU, se comprometieron a lograr el reconocimiento internacional de los llamados "derechos sexuales y reproductivos" como derechos humanos, incluyendo en ellos, el derecho a la confidencialidad de los adolescentes que acuden a los servicios de salud reproductiva. Se entiende por confidencialidad, que los jóvenes pueden recurrir a esos servicios sin consentimiento de sus padres. FIN, 15-10-00