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15.03.07

821 - BENEDICTO XVI: LLAMA A LA MOVILIZACIÓN EN DEFENSA DEL ORDEN NATURAL

BENEDICTO XVI: LLAMA A LA MOVILIZACIÓN EN DEFENSA DEL ORDEN NATURAL

El 24 de febrero pasado el Santo Padre Benedicto XVI se dirigió a los participantes en la Asamblea anual de la Pontificia Academia para la Vida, de ese discurso ofrecemos una síntesis. La versión completa puede consultarse en Noticias Globales (documentos).

El orden natural. Llamado a la movilización. Salud reproductiva. Aborto químico. Eugenesia. Atentados contra el matrimonio. Formación de la conciencia. Educar en la verdad. Objeción de conciencia. Ciudadanos cristianos

Algunos párrafos del discurso:

El orden natural

El tema que habéis propuesto a la atención de los participantes, y por tanto también de la comunidad eclesial y de la opinión pública, es de gran importancia, pues la conciencia cristiana tiene necesidad interna de alimentarse y fortalecerse con las múltiples y profundas motivaciones que militan en favor del derecho a la vida. Es un derecho que debe ser reconocido por todos, porque es el derecho fundamental con respecto a los demás derechos humanos. Lo afirma con fuerza la encíclica Evangelium vitae: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política" (n. 2)

La misma encíclica recuerda que "los creyentes en Cristo deben, de modo particular, defender y promover este derecho, conscientes de la maravillosa verdad recordada por el concilio Vaticano II: "El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (Gaudium et spes, 22). En efecto, en este acontecimiento salvífico se revela a la humanidad no sólo el amor infinito de Dios, que "tanto amó al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3, 16), sino también el valor incomparable de cada persona humana" (ib.).

Llamado a la movilización

Por eso, el cristiano está continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen raíces profundas en la ley natural y que por consiguiente pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia.

Desde esta perspectiva, sobre todo después de la publicación de la encíclica Evangelium vitae, se ha hecho mucho para que los contenidos de esas motivaciones pudieran ser mejor conocidos en la comunidad cristiana y en la sociedad civil, pero hay que admitir que los ataques contra el derecho a la vida en todo el mundo se han extendido y multiplicado, asumiendo nuevas formas.

Salud reproductiva. Aborto químico. Eugenesia. Atentados contra el matrimonio.

Son cada vez más fuertes las presiones para la legalización del aborto en los países de América Latina y en los países en vías de desarrollo, también recurriendo a la liberalización de las nuevas formas de aborto químico bajo el pretexto de la salud reproductiva: se incrementan las políticas del control demográfico, a pesar de que ya se las reconoce como perniciosas incluso en el ámbito económico y social.

Al mismo tiempo, en los países más desarrollados aumenta el interés por la investigación biotecnológica más refinada, para instaurar métodos sutiles y extendidos de eugenesia hasta la búsqueda obsesiva del "hijo perfecto", con la difusión de la procreación artificial y de diversas formas de diagnóstico encaminadas a garantizar su selección. Una nueva ola de eugenesia discriminatoria consigue consensos en nombre del presunto bienestar de los individuos y, especialmente en los países de mayor bienestar económico, se promueven leyes para legalizar la eutanasia.

Todo esto acontece mientras, en otra vertiente, se multiplican los impulsos para legalizar convivencias alternativas al matrimonio y cerradas a la procreación natural. En estas situaciones la conciencia, a veces arrollada por los medios de presión colectiva, no demuestra suficiente vigilancia sobre la gravedad de los problemas que están en juego, y el poder de los más fuertes debilita y parece paralizar incluso a las personas de buena voluntad. (…)

Formación de la conciencia

La conciencia moral, para poder guiar rectamente la conducta humana, ante todo debe basarse en el sólido fundamento de la verdad, es decir, debe estar iluminada para reconocer el verdadero valor de las acciones y la consistencia de los criterios de valoración, de forma que sepa distinguir el bien del mal, incluso donde el ambiente social, el pluralismo cultural y los intereses superpuestos no ayuden a ello.

La formación de una conciencia verdadera, por estar fundada en la verdad, y recta, por estar decidida a seguir sus dictámenes, sin contradicciones, sin traiciones y sin componendas, es hoy una empresa difícil y delicada, pero imprescindible. Y es una empresa, por desgracia, obstaculizada por diversos factores. Ante todo, en la actual fase de la secularización llamada post-moderna y marcada por formas discutibles de tolerancia, no sólo aumenta el rechazo de la tradición cristiana, sino que se desconfía incluso de la capacidad de la razón para percibir la verdad, y a las personas se las aleja del gusto de la reflexión.

Según algunos, incluso la conciencia individual, para ser libre, debería renunciar tanto a las referencias a las tradiciones como a las que se fundamentan en la razón. De esta forma la conciencia, que es acto de la razón orientado a la verdad de las cosas, deja de ser luz y se convierte en un simple telón de fondo sobre el que la sociedad de los medios de comunicación lanza las imágenes y los impulsos más contradictorios.

Educar en la verdad. Objeción de conciencia

Es preciso volver a educar en el deseo del conocimiento de la verdad auténtica, en la defensa de la propia libertad de elección ante los comportamientos de masa y ante las seducciones de la propaganda, para alimentar la pasión de la belleza moral y de la claridad de la conciencia. Esta delicada tarea corresponde a los padres de familia y a los educadores que los apoyan; y también es una tarea de la comunidad cristiana con respecto a sus fieles. (…)

Ciertamente, es necesario hablar de los criterios morales que conciernen a estos temas con profesionales, médicos y juristas, para comprometerlos a elaborar un juicio competente de conciencia y, si fuera el caso, también una valiente objeción de conciencia, pero en un nivel más básico existe esa misma urgencia para las familias y las comunidades parroquiales, en el proceso de formación de la juventud y de los adultos

Bajo este aspecto, junto con la formación cristiana, que tiene como finalidad el conocimiento de la persona de Cristo, de su palabra y de los sacramentos, en el itinerario de fe de los niños y de los adolescentes es necesario promover coherentemente los valores morales relacionados con la corporeidad, la sexualidad, el amor humano, la procreación, el respeto a la vida en todos los momentos, denunciando a la vez, con motivos válidos y precisos, los comportamientos contrarios a estos valores primarios. En este campo específico, la labor de los sacerdotes deberá ser oportunamente apoyada por el compromiso de educadores laicos, incluyendo especialistas, dedicados a la tarea de orientar las realidades eclesiales con su ciencia iluminada por la fe.

Ciudadanos cristianos

Por eso, queridos hermanos y hermanas, pido al Señor que os mande a vosotros, y a quienes se dedican a la ciencia, a la medicina, al derecho y a la política, testigos que tengan una conciencia verdadera y recta, para defender y promover el "esplendor de la verdad", en apoyo del don y del misterio de la vida. Confío en vuestra ayuda, queridos profesionales, filósofos, teólogos, científicos y médicos. En una sociedad a veces ruidosa y violenta, con vuestra cualificación cultural, con la enseñanza y con el ejemplo, podéis contribuir a despertar en muchos corazones la voz elocuente y clara de la conciencia.

"El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón -nos enseñó el concilio Vaticano II-, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado" (Gaudium et spes, 16). El Concilio dio sabias orientaciones para que "los fieles aprendan a distinguir cuidadosamente entre los derechos y deberes que tienen como miembros de la Iglesia y los que les corresponden como miembros de la sociedad humana" y "se esfuercen por integrarlos en buena armonía, recordando que en cualquier cuestión temporal han de guiarse por la conciencia cristiana, pues ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios" (Lumen gentium, 36). (…)

Cuando está en juego el valor de la vida humana, esta armonía entre función magisterial y compromiso laical resulta singularmente importante: la vida es el primero de los bienes recibidos de Dios y es el fundamento de todos los demás; garantizar el derecho a la vida a todos y de manera igual para todos es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad. También desde este punto de vista resalta la importancia de vuestro encuentro de estudio. (…) Sábado 24 de febrero de 2007. 15-03-07. FIN

12.03.07

820 - FRANCIA: COMIENZA EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE JÉRÔME LEJEUNE.

FRANCIA: COMIENZA EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE JÉRÔME LEJEUNE.

Por Juan C. Sanahuja

El arzobispo de París, Mons. André Vingt-Trois, previa confirmación de la Santa Sede, nombró al Padre Jean Charles Naud, prior de la Abadía de St. Wandrille, postulador de la causa de beatificación Jérôme Lejeune. De este modo comenzó el tan esperado proceso a nivel diocesano. El anuncio fue hecho en la XIII Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, el 25 de febrero pasado.

El Dr. Jérôme Lejeune a los 33 años, en 1959, publicó su descubrimiento sobre la causa del síndrome de Down, la trisomía 21, esto lo convirtió en uno de los padres de la genética moderna. En 1962 fue designado como experto en genética humana en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en 1964 fue nombrado Director del Centro nacional de Investigaciones Científicas de Francia y en el mismo año se crea para él en la Facultad de Medicina de la Sorbona la primera cátedra de Genética fundamental. Se transforma así en candidato número uno al Premio Nobel.

Aplaudido y halagado por los "grandes del mundo", deja de serlo cuando en 1970 se opone tenazmente al proyecto de ley de aborto eugenésico en Francia: matar a un niño por nacer enfermo, es un asesinato y además abre las puertas a la liberalización total del crimen del aborto.

En esos meses participa en New York en la sede de la ONU en una reunión en la que se trataba de justificar, ya entonces, la legalización del aborto para evitar los abortos clandestinos. Fue en ese momento cuando refiriéndose a la Organización Mundial de la Salud dijo "he aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte". Esa misma tarde escribe a su mujer y a su hija diciendo: "Hoy me he jugado mi Premio Nobel".

La defensa de Lejeune del ser humano desde la concepción se basó siempre en argumentos científicos -racionales- antes que en cualquier consideración religiosa.

Rechazó científicamente no sólo el crimen abominable del aborto, sino conceptos ideológicos como el de pre-embrión. Por esas razones lo aislaron, lo acusaron de integrismo y fundamentalismo y de intentar imponer su fe católica en el ámbito de la ciencia.

Fue incomprendido y perseguido en ámbitos de eclesiales, y aislado por sus colegas. Pero en ningún momento escuchó a los prudentes que le aconsejaban "callar para llegar más alto y así poder influir más": las estructuras de pecado no se pueden cambiar, sólo hacen cómplices. Hizo caso omiso también de los que le decían que estaba sumiendo en la miseria a su familia, ya que le fueron cortados todos los fondos para sus investigaciones de las cuales vivía: continuó con sus investigaciones, sostuvo a su familia y se financió dando conferencias.

Juan Pablo II, en carta al Cardenal Lustinger, entonces arzobispo de París, con motivo de la muerte de Lejeune decía: "En su condición de científico y biólogo era una apasionado de la vida. Llegó a ser el más grande defensor de la vida, especialmente de la vida de los por nacer, tan amenazada en la sociedad contemporánea, de modo que se puede pensar en que es una amenaza programada. Lejeune asumió plenamente la particular responsabilidad del científico, dispuesto a ser signo de contradicción, sin hacer caso a las presiones de la sociedad permisiva y al ostracismo del que era víctima".

En 1992 comienza, a petición de Juan Pablo II, la gestación de la Pontificia Academia para la Vida, creada por Su Santidad el 11 de febrero de 1994. El 26 de febrero de ese año recibe, ya en su lecho de muerte, el nombramiento de Presidente de la Academia. Entrega su alma a Dios el Domingo de Pascua de 1994 (3 de abril). FIN, 12-03-07

Fuente: Propias; Fundación Jérôme Lejeune; Cardenal Fiorenzo Angelini, La figura morale e spirituale el Prof. Jérôme Lejeune, Pontificia Academia para la Vida, 11-02-2004.

12.02.07

819 - PORTUGAL: REFERÉNDUM SOBRE EL ABORTO.

PORTUGAL: REFERÉNDUM SOBRE EL ABORTO.

Por Juan C. Sanahuja

Manipulación progresista. La mayor aberración: la consulta popular y el debate parlamentario. Salud psíquica de la mujer una vulgar excusa abortista.

El modo de dar la noticia del resultado del referéndum sobre el aborto en Portugal fue variando a medida que pasaban las horas del 11 de febrero, incluso desaparecieron de la web las referencias al escaso número de votantes y aparecieron otras que hablaban de "triunfo" abortista. Un caso más de manipulación progresista.

La agencia Reuters decía: "El referéndum de Portugal sobre la legalización del aborto podría no ser válido, dado que pocas personas acudieron a los centros de votación, reveló el domingo una encuesta televisiva a boca de urna. Más del 57,4 por ciento del electorado se abstuvo de votar, de acuerdo a una encuesta a boca de urna de Eurosondagem para el canal de televisión SIC. El referéndum necesita más de un 50 por ciento de participación para ser validado".

Sin embargo, pocas horas después la prensa "progresista" anunciaba que "los portugueses decidieron en referéndum y por mayoría despenalizar el aborto, aunque una abstención que superó el 50 por ciento obliga al Ejecutivo socialista a llevar al Parlamento la reforma. El primer ministro, José Sócrates, anunció que la despenalización se legislará en el Parlamento, donde su grupo tiene mayoría absoluta, tras conocerse que el "sí" obtuvo el 59,25 por ciento de los votos (emitidos). La consulta no es vinculante por alcanzar la abstención el 56,39 por ciento".

Con una gran dosis de cinismo Sócrates afirmó que la voluntad de los votantes debe ser respetada, tras felicitarse por la votación, en la que los 2,2 millones de portugueses a favor del "sí" se impusieron claramente sobre los 1,5 millones, el 40,47 por ciento, que dijo "no". Cabe preguntarse para quien deja el 56% que no votó.

Lo cierto es que con estos resultados el gobierno socialista se ve obligado a plantear las reformas sobre el aborto en el parlamento, algo muy distinto a poder argumentar con el triunfo en un referéndum, aunque tenga mayoría parlamentaria.

La mayor aberración: la consulta popular y el debate parlamentario

Sin embargo, no podemos ignorar que si los socialista no se salieron con la suya, la defensa de la dignidad de la vida humana fue derrotada. Es más, siendo el respeto a la vida humana un valor absoluto, someterlo a consulta popular o al debate parlamentario implica de antemano una gravísima derrota moral. El juego de mayorías y minorías no puede modificar el orden natural.

Salud psíquica una vulgar excusa abortista

Siguiendo los dictados de las reinterpretaciones de la ONU, especialmente de la perversa definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, que la define como "un estado de bienestar bio, psico, social", en Portugal se intenta legalizar el aborto libre en las 10 primeras semanas, porque los médicos no admiten el riesgo para la "salud psíquica" de la mujer.

Ya en 1988 hubo un referéndum sobre este tema. Entonces ganó el sí por el 50,5% de los votantes, aunque no fue vinculante porque solo votó el 31% del censo.

En Portugal está despenalizado el crimen del aborto en caso de violación, de malformación del feto y de peligro para la madre dentro de las 12 primeras semanas de gestación. Esto es lo que prevé la ley de 1984, que es muy similar a la española. Sin embargo, se aplican de manera diferente. Mientras que en Portugal los abortos por riesgo para la salud psíquica son una pequeña parte (en 2003, 37, el 5% del total), en España constituyen la inmensa mayoría de los que invocan "el riesgo para la salud materna" (96,7% del total).

A diferencia de lo que ocurre en España, en Portugal muchos médicos se niegan a firmar el supuesto psicológico. Afirman que el embarazo no es causa de ninguna amenaza grave para la salud psíquica de la mujer, como concluyó en 2004 un informe aprobado la institución que los representa.

Según el informe, elaborado por una comisión de diez psiquiatras, "no se ha establecido ninguna relación causal, directa e inequívoca, entre el embarazo y alguna lesión grave y duradera para la salud psíquica que permita justificar la interrupción del embarazo según criterios médicos absolutos". Por eso, el informe admitió que "sólo es admisible el aborto por indicación psíquica en situaciones aisladas que deben someterse a un examen pericial caso por caso".

Tras la polémica que desató en su día el informe, el entonces presidente de la institución médica (Orden de los Médicos), Germano de Sousa, recordó que no es el embarazo lo que puede causar daños psíquicos, y si estos existen, el aborto puede empeorarlos. Insistió, asimismo, en que los riesgos psíquicos del aborto exigen no recomendarlo mientras no se hayan agotado las otras posibilidades terapéuticas, como la medicación o la psicoterapia.

Recordamos que el aborto en toda circunstancia -con recomendación médica o sin ella- es siempre un crimen abominable y que toda ley, restrictiva o no, que lo autorice -cualquiera sea el motivo- es siempre una ley inicua. FIN, 12-02-07

104 - BENEDICTO XVI: DISCURSO EN EL CONGRESO SOBRE LA LEY MORAL NATURAL DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD LATERANENSE

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

A LOS PARTICIPANTES EN UN CONGRESO SOBRE

LA LEY MORAL NATURAL ORGANIZADO POR LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD LATERANENSE

Sala Clementina

Lunes 12 de febrero de 2007

Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;

estimados profesores;

amables señoras y señores:

Me alegra daros la bienvenida al inicio de los trabajos de vuestro congreso, en los que estudiaréis durante los próximos días un tema de notable importancia para el actual momento histórico: la ley moral natural. Agradezco a monseñor Rino Fisichella, rector magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense, los sentimientos expresados en las palabras con las que ha introducido este encuentro.

No cabe duda de que vivimos un momento de extraordinario desarrollo en la capacidad humana de descifrar las reglas y las estructuras de la materia y en el consiguiente dominio del hombre sobre la naturaleza. Todos vemos las grandes ventajas de este progreso, pero también vemos las amenazas de una destrucción de la naturaleza por la fuerza de nuestra actividad. Hay un peligro menos visible, pero no menos inquietante: el método que nos permite conocer cada vez más a fondo las estructuras racionales de la materia nos hace cada vez menos capaces de ver la fuente de esta racionalidad, la Razón creadora. La capacidad de ver las leyes del ser material nos incapacita para ver el mensaje ético contenido en el ser, un mensaje que la tradición ha llamado lex naturalis, ley moral natural. Hoy esta palabra para muchos es casi incomprensible a causa de un concepto de naturaleza que ya no es metafísico, sino sólo empírico. El hecho de que la naturaleza, el ser mismo ya no sea transparente para un mensaje moral crea un sentido de desorientación que hace precarias e inciertas las opciones de la vida de cada día. El extravío, naturalmente, afecta de modo particular a las generaciones más jóvenes, que en este contexto deben encontrar las opciones fundamentales para su vida.

Precisamente a la luz de estas constataciones aparece en toda su urgencia la necesidad de reflexionar sobre el tema de la ley natural y de redescubrir su verdad común a todos los hombres. Esa ley, a la que alude también el apóstol san Pablo (cf. Rm 2, 14-15), está escrita en el corazón del hombre y, en consecuencia, también hoy no resulta simplemente inaccesible. Esta ley tiene como principio primero y generalísimo: "hacer el bien y evitar el mal". Esta es una verdad cuya evidencia se impone inmediatamente a cada uno. De ella brotan los demás principios más particulares, que regulan el juicio ético sobre los derechos y los deberes de cada uno.

Uno de esos principios es el del respeto a la vida humana desde su concepción hasta su término natural, pues este bien no es propiedad del hombre sino don gratuito de Dios. También lo es el deber de buscar la verdad, presupuesto necesario de toda auténtica maduración de la persona. Otra instancia fundamental del sujeto es la libertad. Sin embargo, teniendo en cuenta que la libertad humana siempre es una libertad compartida con los demás, es evidente que sólo se puede lograr la armonía de las libertades en lo que es común a todos: la verdad del ser humano, el mensaje fundamental del ser mismo, o sea, precisamente la lex naturalis.

¿Y cómo no mencionar, por una parte, la exigencia de justicia, que se manifiesta en dar unicuique suum, y, por otra, la expectativa de solidaridad, que en cada uno, especialmente en el necesitado, alimenta la esperanza de ayuda por parte de quienes han tenido mejor suerte que él?

En estos valores se expresan normas inderogables y obligatorias, que no dependen de la voluntad del legislador y tampoco del consenso que los Estados pueden darles, pues son normas anteriores a cualquier ley humana y, como tales, no admiten intervenciones de nadie para derogarlas.

La ley natural es la fuente de donde brotan, juntamente con los derechos fundamentales, también imperativos éticos que es preciso cumplir. En una actual ética y filosofía del derecho están muy difundidos los postulados del positivismo jurídico. Como consecuencia, la legislación a veces se convierte sólo en un compromiso entre intereses diversos: se trata de transformar en derechos intereses privados o deseos que chocan con los deberes derivados de la responsabilidad social. En esta situación, conviene recordar que todo ordenamiento jurídico, tanto a nivel interno como a nivel internacional, encuentra su legitimidad, en último término, en su arraigo en la ley natural, en el mensaje ético inscrito en el mismo ser humano.

La ley natural es, en definitiva, el único baluarte válido contra la arbitrariedad del poder o los engaños de la manipulación ideológica. El conocimiento de esta ley inscrita en el corazón del hombre aumenta con el crecimiento de la conciencia moral. Por tanto, la primera preocupación para todos, y en especial para los que tienen responsabilidades públicas, debería consistir en promover la maduración de la conciencia moral. Este es el progreso fundamental sin el cual todos los demás progresos no serían auténticos. La ley inscrita en nuestra naturaleza es la verdadera garantía ofrecida a cada uno para poder vivir libre y respetado en su dignidad.

Todo lo que he dicho hasta aquí tiene aplicaciones muy concretas si se hace referencia a la familia, es decir, a la "íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias" (Gaudium et spes, 48). Al respecto, el concilio Vaticano II reafirmó oportunamente que el matrimonio es "una institución estable por ordenación divina" y, por eso, "este vínculo sagrado, con miras al bien tanto de los cónyuges y de la prole como de la sociedad, no depende del arbitrio humano" (ib.).

Por tanto, ninguna ley hecha por los hombres puede subvertir la norma escrita por el Creador, sin que la sociedad quede dramáticamente herida en lo que constituye su mismo fundamento basilar. Olvidarlo significaría debilitar la familia, perjudicar a los hijos y hacer precario el futuro de la sociedad.

Por último, siento el deber de afirmar una vez más que no todo lo que es científicamente factible es también éticamente lícito. La técnica, cuando reduce al ser humano a objeto de experimentación, acaba por abandonar al sujeto débil al arbitrio del más fuerte. Fiarse ciegamente de la técnica como única garante de progreso, sin ofrecer al mismo tiempo un código ético que hunda sus raíces en la misma realidad que se estudia y desarrolla, equivaldría a hacer violencia a la naturaleza humana, con consecuencias devastadoras para todos.

La aportación de los hombres de ciencia es de suma importancia. Juntamente con el progreso de nuestras capacidades de dominio sobre la naturaleza, los científicos también deben ayudarnos a comprender a fondo nuestra responsabilidad con respecto al hombre y a la naturaleza que le ha sido encomendada. Sobre esta base es posible desarrollar un diálogo fecundo entre creyentes y no creyentes; entre teólogos, filósofos, juristas y hombres de ciencia, que pueden ofrecer también al legislador un material valioso para la vida personal y social.

Por tanto, deseo que estas jornadas de estudio no sólo susciten una mayor sensibilidad de los estudiosos con respecto a la ley moral natural, sino que también impulsen a crear las condiciones para que sobre este tema se llegue a una conciencia cada vez más plena del valor inalienable que la ley natural posee para un progreso real y coherente de la vida personal y del orden social.

Con este deseo, aseguro mi recuerdo en la oración por vosotros y por vuestro compromiso académico de investigación y reflexión, e imparto a todos con afecto la bendición apostólica.

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11.02.07

818 - MÉXICO: LA PERSECUCIÓN AL COMITÉ PRO-VIDA

MÉXICO: LA PERSECUCIÓN AL COMITÉ PRO-VIDA

A lo que debemos estar dispuestos por defender la vida humana y la familia

El Comité Pro Vida de México nos ha hecho llegar hoy (11-02-07) el artículo que reproducimos a continuación de la agencia Notimex:

El fin del linchamiento

Por Esteban Zamora/NOTIMEX

Es tiempo ya de que la lapidación mediática contra Jorge Serrano Limón, líder de la organización Pro Vida, llegue a su fin al definir tanto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en su auditoría 324-SAT-VI-32924, como la Procuraduría General de la República, por medio de su oficio 18579-06 del 20 de diciembre de 2006, que no hubo facturas falsas en las adquisiciones hechas por la institución ni se encontró, después de dos años de revisión exhaustiva que hubiera delito que perseguir.

Serrano Limón, en su defensa de la vida, tuvo el arrojo de hacer frente a intereses económicos y políticos muy poderosos: la multimillonaria industria internacional del aborto, los grupos que promueven la cultura de la muerte y quienes, desafortunadamente, los patrocinan y apoyan desde las altas esferas del poder público. Las declaraciones de las autoridades muestran la injusticia del implacable linchamiento al que se sometió a Serrano Limón pero no son garantía de que la furia en su contra vaya a cesar puesto que a los que no se detienen en su tarea siniestra de propulsar el aniquilamiento de vidas humanas menos les importa respetar el buen nombre de las personas que no concuerdan con sus ideas.

La historia es conocida: La Secretaría de Salud y Pro Vida establecieron en el año de 2003 un convenio mediante el cual se Secretaría se comprometía a entregar 30 millones de pesos a Pro Vida y esta institución fundaría 10 centros de atención a la mujer. No fueron 10 sino 12 los centros que se habían fundado al final del año. En los centros se trabajó para salvar las vidas de millares de niños en riesgo inminente de ser abortados porque sus madres sufrían el conflicto de enfrentar un embarazo no deseado.

El acuerdo con la Secretaría de Salud fue renovado en 2004 pero a principios de ese año se inició la polémica por la inclusión en el cuadro básico de las instituciones oficiales de salud de la llamada "píldora del día siguiente", de efectos abortivos porque evita la implantación del óvulo fecundado en el endometrio. Pro Vida promovió un amparo contra esa medida y el resultado fue que dejaron de entregársele, sin previo aviso, los recursos que le habían sido autorizados.

Pero la represalia no paró en la suspensión de los fondos sino que, como refuerzo a la ofensiva, se desató una campaña orquestada entre las organizaciones aborteras y elementos de la izquierda radical para acusar a Pro Vida de desvío de recursos. El pretexto fue de lo más ridículo: tres "tangas" de 35 pesos cada una -la factura se publicó en los periódicos- adquiridas por una mujer humilde que recibía ayuda en uno de los centros para comprar ropa y alimentos dieron pie a una escandalosa calumnia. Los 105 pesos que representan el costo de las tres prendas, que no fueron compradas a hurtadillas sino que la compra fue documentada, equivalen al 0.0000035% de los 30 millones recibidos.

En recientes declaraciones de prensa, Jorge Serrano destaca el hecho de que solamente en el año de 2003 los grupos abortistas recibieron 570 millones de pesos del erario, es decir, 530 por ciento más de lo que recibió Pro Vida y "no tengo noticia -dijo- de que hayan sido auditados ni por Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ni por la Secretaría de la Función Pública ".

Resultado del escándalo fue que a Pro Vida se le impuso una multa de 13 millones pesos y a Jorge Serrano se le inhabilitó para ejercer cualquier cargo en la administración pública y además se le embargaron su casa y sus muebles.

Para Serrano Limón, lo más grave del alboroto informativo que dañó gravemente su fama pública y su economía personal fue que se hayan dejado de salvar las vidas de 12 mil niños como consecuencia de la obstaculización de las actividades de Pro Vida. La institución perseguida y calumniada -dice su dirigente- "está salvando vidas y lleva desde 1989 a la fecha más de 69,000 vidas salvadas , eso es lo que ha hecho Pro Vida en México y este es su gran aporte social".

Resulta, en verdad, monstruoso que se aliente y se premie a los que fomentan la aniquilación cobarde de vidas de seres humanos indefensos y se persiga a quienes se oponen execrable crimen del aborto que, según datos del Consejo Nacional de Población, trunca cada año la vida de aproximadamente 100 mil mexicanitos en los primeros días de sus existencia.

Poner remedio a esta aberración es una de las tareas urgentes para la nueva administración federal. FIN, 11-02-07