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12.02.07

819 - PORTUGAL: REFERÉNDUM SOBRE EL ABORTO.

PORTUGAL: REFERÉNDUM SOBRE EL ABORTO.

Por Juan C. Sanahuja

Manipulación progresista. La mayor aberración: la consulta popular y el debate parlamentario. Salud psíquica de la mujer una vulgar excusa abortista.

El modo de dar la noticia del resultado del referéndum sobre el aborto en Portugal fue variando a medida que pasaban las horas del 11 de febrero, incluso desaparecieron de la web las referencias al escaso número de votantes y aparecieron otras que hablaban de "triunfo" abortista. Un caso más de manipulación progresista.

La agencia Reuters decía: "El referéndum de Portugal sobre la legalización del aborto podría no ser válido, dado que pocas personas acudieron a los centros de votación, reveló el domingo una encuesta televisiva a boca de urna. Más del 57,4 por ciento del electorado se abstuvo de votar, de acuerdo a una encuesta a boca de urna de Eurosondagem para el canal de televisión SIC. El referéndum necesita más de un 50 por ciento de participación para ser validado".

Sin embargo, pocas horas después la prensa "progresista" anunciaba que "los portugueses decidieron en referéndum y por mayoría despenalizar el aborto, aunque una abstención que superó el 50 por ciento obliga al Ejecutivo socialista a llevar al Parlamento la reforma. El primer ministro, José Sócrates, anunció que la despenalización se legislará en el Parlamento, donde su grupo tiene mayoría absoluta, tras conocerse que el "sí" obtuvo el 59,25 por ciento de los votos (emitidos). La consulta no es vinculante por alcanzar la abstención el 56,39 por ciento".

Con una gran dosis de cinismo Sócrates afirmó que la voluntad de los votantes debe ser respetada, tras felicitarse por la votación, en la que los 2,2 millones de portugueses a favor del "sí" se impusieron claramente sobre los 1,5 millones, el 40,47 por ciento, que dijo "no". Cabe preguntarse para quien deja el 56% que no votó.

Lo cierto es que con estos resultados el gobierno socialista se ve obligado a plantear las reformas sobre el aborto en el parlamento, algo muy distinto a poder argumentar con el triunfo en un referéndum, aunque tenga mayoría parlamentaria.

La mayor aberración: la consulta popular y el debate parlamentario

Sin embargo, no podemos ignorar que si los socialista no se salieron con la suya, la defensa de la dignidad de la vida humana fue derrotada. Es más, siendo el respeto a la vida humana un valor absoluto, someterlo a consulta popular o al debate parlamentario implica de antemano una gravísima derrota moral. El juego de mayorías y minorías no puede modificar el orden natural.

Salud psíquica una vulgar excusa abortista

Siguiendo los dictados de las reinterpretaciones de la ONU, especialmente de la perversa definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, que la define como "un estado de bienestar bio, psico, social", en Portugal se intenta legalizar el aborto libre en las 10 primeras semanas, porque los médicos no admiten el riesgo para la "salud psíquica" de la mujer.

Ya en 1988 hubo un referéndum sobre este tema. Entonces ganó el sí por el 50,5% de los votantes, aunque no fue vinculante porque solo votó el 31% del censo.

En Portugal está despenalizado el crimen del aborto en caso de violación, de malformación del feto y de peligro para la madre dentro de las 12 primeras semanas de gestación. Esto es lo que prevé la ley de 1984, que es muy similar a la española. Sin embargo, se aplican de manera diferente. Mientras que en Portugal los abortos por riesgo para la salud psíquica son una pequeña parte (en 2003, 37, el 5% del total), en España constituyen la inmensa mayoría de los que invocan "el riesgo para la salud materna" (96,7% del total).

A diferencia de lo que ocurre en España, en Portugal muchos médicos se niegan a firmar el supuesto psicológico. Afirman que el embarazo no es causa de ninguna amenaza grave para la salud psíquica de la mujer, como concluyó en 2004 un informe aprobado la institución que los representa.

Según el informe, elaborado por una comisión de diez psiquiatras, "no se ha establecido ninguna relación causal, directa e inequívoca, entre el embarazo y alguna lesión grave y duradera para la salud psíquica que permita justificar la interrupción del embarazo según criterios médicos absolutos". Por eso, el informe admitió que "sólo es admisible el aborto por indicación psíquica en situaciones aisladas que deben someterse a un examen pericial caso por caso".

Tras la polémica que desató en su día el informe, el entonces presidente de la institución médica (Orden de los Médicos), Germano de Sousa, recordó que no es el embarazo lo que puede causar daños psíquicos, y si estos existen, el aborto puede empeorarlos. Insistió, asimismo, en que los riesgos psíquicos del aborto exigen no recomendarlo mientras no se hayan agotado las otras posibilidades terapéuticas, como la medicación o la psicoterapia.

Recordamos que el aborto en toda circunstancia -con recomendación médica o sin ella- es siempre un crimen abominable y que toda ley, restrictiva o no, que lo autorice -cualquiera sea el motivo- es siempre una ley inicua. FIN, 12-02-07

104 - BENEDICTO XVI: DISCURSO EN EL CONGRESO SOBRE LA LEY MORAL NATURAL DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD LATERANENSE

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

A LOS PARTICIPANTES EN UN CONGRESO SOBRE

LA LEY MORAL NATURAL ORGANIZADO POR LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD LATERANENSE

Sala Clementina

Lunes 12 de febrero de 2007

Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;

estimados profesores;

amables señoras y señores:

Me alegra daros la bienvenida al inicio de los trabajos de vuestro congreso, en los que estudiaréis durante los próximos días un tema de notable importancia para el actual momento histórico: la ley moral natural. Agradezco a monseñor Rino Fisichella, rector magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense, los sentimientos expresados en las palabras con las que ha introducido este encuentro.

No cabe duda de que vivimos un momento de extraordinario desarrollo en la capacidad humana de descifrar las reglas y las estructuras de la materia y en el consiguiente dominio del hombre sobre la naturaleza. Todos vemos las grandes ventajas de este progreso, pero también vemos las amenazas de una destrucción de la naturaleza por la fuerza de nuestra actividad. Hay un peligro menos visible, pero no menos inquietante: el método que nos permite conocer cada vez más a fondo las estructuras racionales de la materia nos hace cada vez menos capaces de ver la fuente de esta racionalidad, la Razón creadora. La capacidad de ver las leyes del ser material nos incapacita para ver el mensaje ético contenido en el ser, un mensaje que la tradición ha llamado lex naturalis, ley moral natural. Hoy esta palabra para muchos es casi incomprensible a causa de un concepto de naturaleza que ya no es metafísico, sino sólo empírico. El hecho de que la naturaleza, el ser mismo ya no sea transparente para un mensaje moral crea un sentido de desorientación que hace precarias e inciertas las opciones de la vida de cada día. El extravío, naturalmente, afecta de modo particular a las generaciones más jóvenes, que en este contexto deben encontrar las opciones fundamentales para su vida.

Precisamente a la luz de estas constataciones aparece en toda su urgencia la necesidad de reflexionar sobre el tema de la ley natural y de redescubrir su verdad común a todos los hombres. Esa ley, a la que alude también el apóstol san Pablo (cf. Rm 2, 14-15), está escrita en el corazón del hombre y, en consecuencia, también hoy no resulta simplemente inaccesible. Esta ley tiene como principio primero y generalísimo: "hacer el bien y evitar el mal". Esta es una verdad cuya evidencia se impone inmediatamente a cada uno. De ella brotan los demás principios más particulares, que regulan el juicio ético sobre los derechos y los deberes de cada uno.

Uno de esos principios es el del respeto a la vida humana desde su concepción hasta su término natural, pues este bien no es propiedad del hombre sino don gratuito de Dios. También lo es el deber de buscar la verdad, presupuesto necesario de toda auténtica maduración de la persona. Otra instancia fundamental del sujeto es la libertad. Sin embargo, teniendo en cuenta que la libertad humana siempre es una libertad compartida con los demás, es evidente que sólo se puede lograr la armonía de las libertades en lo que es común a todos: la verdad del ser humano, el mensaje fundamental del ser mismo, o sea, precisamente la lex naturalis.

¿Y cómo no mencionar, por una parte, la exigencia de justicia, que se manifiesta en dar unicuique suum, y, por otra, la expectativa de solidaridad, que en cada uno, especialmente en el necesitado, alimenta la esperanza de ayuda por parte de quienes han tenido mejor suerte que él?

En estos valores se expresan normas inderogables y obligatorias, que no dependen de la voluntad del legislador y tampoco del consenso que los Estados pueden darles, pues son normas anteriores a cualquier ley humana y, como tales, no admiten intervenciones de nadie para derogarlas.

La ley natural es la fuente de donde brotan, juntamente con los derechos fundamentales, también imperativos éticos que es preciso cumplir. En una actual ética y filosofía del derecho están muy difundidos los postulados del positivismo jurídico. Como consecuencia, la legislación a veces se convierte sólo en un compromiso entre intereses diversos: se trata de transformar en derechos intereses privados o deseos que chocan con los deberes derivados de la responsabilidad social. En esta situación, conviene recordar que todo ordenamiento jurídico, tanto a nivel interno como a nivel internacional, encuentra su legitimidad, en último término, en su arraigo en la ley natural, en el mensaje ético inscrito en el mismo ser humano.

La ley natural es, en definitiva, el único baluarte válido contra la arbitrariedad del poder o los engaños de la manipulación ideológica. El conocimiento de esta ley inscrita en el corazón del hombre aumenta con el crecimiento de la conciencia moral. Por tanto, la primera preocupación para todos, y en especial para los que tienen responsabilidades públicas, debería consistir en promover la maduración de la conciencia moral. Este es el progreso fundamental sin el cual todos los demás progresos no serían auténticos. La ley inscrita en nuestra naturaleza es la verdadera garantía ofrecida a cada uno para poder vivir libre y respetado en su dignidad.

Todo lo que he dicho hasta aquí tiene aplicaciones muy concretas si se hace referencia a la familia, es decir, a la "íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias" (Gaudium et spes, 48). Al respecto, el concilio Vaticano II reafirmó oportunamente que el matrimonio es "una institución estable por ordenación divina" y, por eso, "este vínculo sagrado, con miras al bien tanto de los cónyuges y de la prole como de la sociedad, no depende del arbitrio humano" (ib.).

Por tanto, ninguna ley hecha por los hombres puede subvertir la norma escrita por el Creador, sin que la sociedad quede dramáticamente herida en lo que constituye su mismo fundamento basilar. Olvidarlo significaría debilitar la familia, perjudicar a los hijos y hacer precario el futuro de la sociedad.

Por último, siento el deber de afirmar una vez más que no todo lo que es científicamente factible es también éticamente lícito. La técnica, cuando reduce al ser humano a objeto de experimentación, acaba por abandonar al sujeto débil al arbitrio del más fuerte. Fiarse ciegamente de la técnica como única garante de progreso, sin ofrecer al mismo tiempo un código ético que hunda sus raíces en la misma realidad que se estudia y desarrolla, equivaldría a hacer violencia a la naturaleza humana, con consecuencias devastadoras para todos.

La aportación de los hombres de ciencia es de suma importancia. Juntamente con el progreso de nuestras capacidades de dominio sobre la naturaleza, los científicos también deben ayudarnos a comprender a fondo nuestra responsabilidad con respecto al hombre y a la naturaleza que le ha sido encomendada. Sobre esta base es posible desarrollar un diálogo fecundo entre creyentes y no creyentes; entre teólogos, filósofos, juristas y hombres de ciencia, que pueden ofrecer también al legislador un material valioso para la vida personal y social.

Por tanto, deseo que estas jornadas de estudio no sólo susciten una mayor sensibilidad de los estudiosos con respecto a la ley moral natural, sino que también impulsen a crear las condiciones para que sobre este tema se llegue a una conciencia cada vez más plena del valor inalienable que la ley natural posee para un progreso real y coherente de la vida personal y del orden social.

Con este deseo, aseguro mi recuerdo en la oración por vosotros y por vuestro compromiso académico de investigación y reflexión, e imparto a todos con afecto la bendición apostólica.

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11.02.07

818 - MÉXICO: LA PERSECUCIÓN AL COMITÉ PRO-VIDA

MÉXICO: LA PERSECUCIÓN AL COMITÉ PRO-VIDA

A lo que debemos estar dispuestos por defender la vida humana y la familia

El Comité Pro Vida de México nos ha hecho llegar hoy (11-02-07) el artículo que reproducimos a continuación de la agencia Notimex:

El fin del linchamiento

Por Esteban Zamora/NOTIMEX

Es tiempo ya de que la lapidación mediática contra Jorge Serrano Limón, líder de la organización Pro Vida, llegue a su fin al definir tanto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en su auditoría 324-SAT-VI-32924, como la Procuraduría General de la República, por medio de su oficio 18579-06 del 20 de diciembre de 2006, que no hubo facturas falsas en las adquisiciones hechas por la institución ni se encontró, después de dos años de revisión exhaustiva que hubiera delito que perseguir.

Serrano Limón, en su defensa de la vida, tuvo el arrojo de hacer frente a intereses económicos y políticos muy poderosos: la multimillonaria industria internacional del aborto, los grupos que promueven la cultura de la muerte y quienes, desafortunadamente, los patrocinan y apoyan desde las altas esferas del poder público. Las declaraciones de las autoridades muestran la injusticia del implacable linchamiento al que se sometió a Serrano Limón pero no son garantía de que la furia en su contra vaya a cesar puesto que a los que no se detienen en su tarea siniestra de propulsar el aniquilamiento de vidas humanas menos les importa respetar el buen nombre de las personas que no concuerdan con sus ideas.

La historia es conocida: La Secretaría de Salud y Pro Vida establecieron en el año de 2003 un convenio mediante el cual se Secretaría se comprometía a entregar 30 millones de pesos a Pro Vida y esta institución fundaría 10 centros de atención a la mujer. No fueron 10 sino 12 los centros que se habían fundado al final del año. En los centros se trabajó para salvar las vidas de millares de niños en riesgo inminente de ser abortados porque sus madres sufrían el conflicto de enfrentar un embarazo no deseado.

El acuerdo con la Secretaría de Salud fue renovado en 2004 pero a principios de ese año se inició la polémica por la inclusión en el cuadro básico de las instituciones oficiales de salud de la llamada "píldora del día siguiente", de efectos abortivos porque evita la implantación del óvulo fecundado en el endometrio. Pro Vida promovió un amparo contra esa medida y el resultado fue que dejaron de entregársele, sin previo aviso, los recursos que le habían sido autorizados.

Pero la represalia no paró en la suspensión de los fondos sino que, como refuerzo a la ofensiva, se desató una campaña orquestada entre las organizaciones aborteras y elementos de la izquierda radical para acusar a Pro Vida de desvío de recursos. El pretexto fue de lo más ridículo: tres "tangas" de 35 pesos cada una -la factura se publicó en los periódicos- adquiridas por una mujer humilde que recibía ayuda en uno de los centros para comprar ropa y alimentos dieron pie a una escandalosa calumnia. Los 105 pesos que representan el costo de las tres prendas, que no fueron compradas a hurtadillas sino que la compra fue documentada, equivalen al 0.0000035% de los 30 millones recibidos.

En recientes declaraciones de prensa, Jorge Serrano destaca el hecho de que solamente en el año de 2003 los grupos abortistas recibieron 570 millones de pesos del erario, es decir, 530 por ciento más de lo que recibió Pro Vida y "no tengo noticia -dijo- de que hayan sido auditados ni por Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ni por la Secretaría de la Función Pública ".

Resultado del escándalo fue que a Pro Vida se le impuso una multa de 13 millones pesos y a Jorge Serrano se le inhabilitó para ejercer cualquier cargo en la administración pública y además se le embargaron su casa y sus muebles.

Para Serrano Limón, lo más grave del alboroto informativo que dañó gravemente su fama pública y su economía personal fue que se hayan dejado de salvar las vidas de 12 mil niños como consecuencia de la obstaculización de las actividades de Pro Vida. La institución perseguida y calumniada -dice su dirigente- "está salvando vidas y lleva desde 1989 a la fecha más de 69,000 vidas salvadas , eso es lo que ha hecho Pro Vida en México y este es su gran aporte social".

Resulta, en verdad, monstruoso que se aliente y se premie a los que fomentan la aniquilación cobarde de vidas de seres humanos indefensos y se persiga a quienes se oponen execrable crimen del aborto que, según datos del Consejo Nacional de Población, trunca cada año la vida de aproximadamente 100 mil mexicanitos en los primeros días de sus existencia.

Poner remedio a esta aberración es una de las tareas urgentes para la nueva administración federal. FIN, 11-02-07