Es “el Ridículo descerebrado al poder", por lo civil y por lo Eclesial. Y me explico, como es habitual por estos pagos.
Un muy buen amigo, gran erudito y con sorna que le desborda, me ha mandado una doble foto de una hornacina que, de tiempo inmemorial, acogía en la catedral de Santiago una estatua del Apóstol titular, en su forma más tradicional: blandiendo su espada, jinete en su caballo blanco, y cargando contra los moros, invasores a sangre, fuego y tasas de la Península Ibérica, una vez llegados al final del Mediterráneo por el norte de África: católico todo él al cien x cien, regado con la sangre de tantísimos martires: lo habían arrasado literalmente.
Esa imagen ecuestre respondía a una tradición repetida en diversos lugares: en momentos difíciles para las tropas hispanas, se había aparecido el Apóstol y había enfrentado a los invasores; los cristianos, animados y fortalecidos con ese socorro del Cielo, le dieron la vuelta a la tortilla. Y les dieron para el pelo. Y acabaron echándolos de España.
Pues este “detallito” se representaba tal cual, en la catedral de su titular. De ahí el dicho popular de “Santiago matamoros": literal, y nada irreverente para nadie. Ni siquiera para el propio Santo: seguro que le hacía gracia…
Pasan los siglos, y los Jerarcas supuestamente “católicos", encumbrados de hecho a esas alturas en la Iglesia Católica de la que cobran, se contagiaron de un virus letal en un sinquerer-queriendo; dañino tanto para ellos personalmente, como para la Institución a la que dicen representar y servir: en muchos casos, nada más falso. Pero en nómina, por supuesto, que “a nadie le amarga un dulce". Y tampoco es cuestión de llorar en demasía en este valle…
El virus del BUENISMO: ayuno de Realidad, falto de Sensatez, y desnudo de ese “soplo” en el que se refugian desde hace décadas: o sea, con las vergüenzas al aire. Más desnortados, imposible.
Ese “buenísimo” -corrupción intelectual y moral, admitida como “buena": lógico-, que además no tiene nada de Católico, pero envenenado también de mera “(des)memoria histórica” -otro enemigo puesto en marcha por los enemigos de la Iglesia; religiosamente adoptado por Ella: si fuese una gata no caería en esas ratoneras-, pretende que lo que ha sucedido, NO haya pasado; lo que se ha recibido por tradición, deje de estar presente; y lo que ha alimentado la Fe de los hijos de Dios en su Iglesia en medio del mundo durante siglos, desaparezca. Todo tal cual se lo cuento. A las pruebas me remito.
Volvemos a la catedral de Santiago y a su (antes) venerado Apóstol, hoy devenido en “corta flores". Mañana, Dios dirá: que todos éstos son muy “deístas” según pontifican y profetizan a go-go: ¡Yo soy Dios! ¡Todo lo que digo está muy bien bendecido por el"soplo". Bueno: hasta los lefebrianos están subidos a esta “parra” tan socorrida, y tan conveniente para todo este personal…
En la foto de la izquierda -no sé ponerlas aquí, en el blog: lo siento-, estaba, como digo, al natural. Aunque en el trascurso del tiempo, haya “perdido” la espada; y no es descartable que algún descerebrado, que los hay, se la haya llevado a casa, o la haya tirado a la basura, claro; está con la mano en alto -vacia, ya digo-, lista para descargar. La escultura era la primigenia, historia viva y vivida. Verdadera Memoria y Recuerdo imperecedero. Hasta hace unos años.
En la foto de la derecha, en la misma ornacina, pero tapando a la morisma, han puesto todo un friso de flores -de plástico, faltaría más: “imaginación barata al poder"-, que tapa hasta los turbantes del personal. Con lo cual, el Caballero y Apóstol Santiago se queda ya sin espada, y sin moros. Y con esos sencillos pero eficaces detalles pasa, de “Santiago matamoros", denominación castellana que ennoblece toda una Reconquista de siete siglos, al “corta flores"; aportación de mi querido y socarrón amigo.
Pero me da que la cosa no acaba ahí. Me cuenta otro amiguete que, donde antes estaba la estatua ecuestre de Santiago, ya no está. Estaríamos así ante la ausencia total del Apóstol “matamoros", devenido en “corta flores” y ahora “desaparecido".
Con lo que, caso de que sea cierta tal afirmación, y no un mero vacío para restaurarla, y que la vayan a poner nuevamente -me malicio que “no caerá esa breva"-, estaríamos delante de un perverso silenciamiento, acusador siempre por evidencia notable, al que se han lanzado en esta Iglesia, cada vez hecha por gente más pecadora y descreída que nunca: desmantelar cualquier raíz que pueda ser tenida en cuenta de la Presencia de Dios en el mundo, en el seno de su Iglesia, en favor de sus hijos. El día menos pensado derriban la Basílica del Pilar, y todas las demás que se precien. Al tiempo. Ganas no creo que les falten, sinceramente. Ahí está el Valle, traigo nado y “vendido” por los Jerarcas de hoy.
Mientras tanto y para estar entretenidos y entretenernos, abolieron aunque sin decirlo así, y persiguieron sin decir que perseguían, la Santa Misa de siempre, empezando por el latín, siguiendo con las rúbricas, y acabando con unas traducción infames que por claro o que hacen pupa: por eso se traducen de este modo, saliéndose del latín: la lengua que, por “muerta", no cambia.
Con el idioma de los Documentos vaticanos para todo el mundo, pasa lo mismo. Por eso, un mismo “documento” dice una cosa en francés, otra en español, aunque parecida, y así sucesivamente. Hay que crear cuanta más confusión institucional, “mejor". Y “manos a la obra", que pagan bien.
Un ejemplo entre miles: cuando san Pablo, en alguna de sus Cartas, saluda o se despide de sus gentes, no duda en escribir: “Os saludan los Santos de aquí"; “saludad a los de allí", ha quedado todo en “amigos": ¡los Primeros Cristianos eran una panda de amiguetes, y punto! Y todos tan contentos. Eso sí: reinstalada Babel en la Iglesia “Una” y “Católica": por Decreto Dañino y Descerebrado.
Quitaron o “trasladaron” -que es el quitar u ocultar vergonzante con el que se tapan sus ignominias-, Solemnidades de Precepto y fausto gozoso; o se quita de un plumazo el Precepto, a voluntad del Ordinario. Extraordinario reconvertido.
Abolieron el Santoral, y sacaron otro liofilizado, y más delgado que un papel de celo. ¡Si hasta hay Solemnidades del Señor o de la Virgen que se han quedado en meras “fiestas” o “memorias". O sea: en nada.
Es decir y para no perdernos lo esencial de las cosa: cuando, supuestamente, se proclama ‘urbi et orbe’ -en apariencia, con total sinceridad y gozo-, en y desde el CV II la “llamada universal a la Santidad” para todos en la Iglesia, del mayor al menor, se nos quitan de delante las miles de referencias que teníamos, de personas reales de todo estilo, simplemente con el Santoral al uso. Ya se ve que lo de la (des)memoria histórica y celestial, o la inventó la Iglesia Católica, o le faltó tiempo para abrazarla. Pero ahí está, con nombres y apellidos.
Para taparse con lo de la buscada y lograda (des)memoria, tan desmemoria que hemos llegado al más profundo desconocimiento -ahi están los “católicos” a favor del aborto, por ejemplo y sin él más mínimo disimulo-, se montan un Sínodo titulado: “Hacer memoria". Están de “coña marinera". Y se nos ríen en nuestra cara desvergonzadamente. Y, también por “ordeno y mando” metemos con cuña y calzador la nota, ignominiosa por postiza y desnaturalizadora, de “sinodal": un invento humano por encima de las Notas Divinas de Fundación.
Pues eso. Se aligeró hasta tal punto que casi no había Santos, ni en el Cielo: lo vaciaron, como un nuevo “Seno de Abraham". Así que ni Fiestas, ni Solemnidades… Todo descafeinado, para que no suba la tensión: genuinamente Espiritual, en este caso. Así, vacío y vaciado el Cielo, se justifica o se enseña, impune e injustamente -o sea: herméticamente-, el vaciamiento del Infierno: “to’os pa’l Cielo -que igual ni lo hay, vete tú a saber-, que hay que llenal’lo": “to’s Santos".
En la práctica y con grandes proclamas y estudios de peritos -los nuevos “sabios y entendidos” tan vituperados por el Señor Jesús-, se abolieron de un plumazo en la Iglesia, contra las ovejas a todos los niveles, los Medios de Formación, doctrinal y espiritual. Desde hacer desaparecer los Catecismos hace ya casi 40/50 años, todos ellos de probadisima eficacia catequética, hasta llevar al Bautismo, al Matrimonio, a la Confirmación y al Sacerdocio, etc., a personas NO idóneas para ello: de entrada, sin la capacidad para entender y, en consecuencia, asumir lo que se les confiaba: se las deja no sólo en la ignorancia, sino también en Pecado Grave; inoperativos para la recepción de esos Sacramentos; en el mejor de los casos, con un ligerísimo “barniz” -teorico: para salvar el expediente, auténtico paripé-, que no vale ni mientras dura la ceremonia. Vengan Sacrilegios, mientras se puedan seguir escribiendo en los libros parroquiales o curiales, el vaciamiento de la Vida Cristiana, que es, esencialmente, Vida Sacramental.
Por supuesto: ¡prohibido predicar! Unas palabrillas -en muchos casos infumables, porque ni siquiera son católicas-, y a otra cosa, que se aburren: con razón en el 80% de los casos. Nada de triduos, septenarios, novenarios, quinarios -con su predicación y su Santa Misa-; o reducidos a cuatro tonterías que matan la afición hasta a los más entregados y devotos.
El Magisterio auténtico, no sólo ha desaparecido en muchos casos, sino atacado directamente en tantísimos otros, con publicidad y alevosía: desde las cimas más altas de la Jerarquía. Que nunca entra al trapo cuando alguno suelta incluso herejías. No problem! Eso sí: el escándalo es escandaloso total: permitidme la reduplicación. Más Babel en acto: todo por la Unidad y la Comunión, que no se les cae de la boca: todo más falso que Judas.
A los Ordinarios, se les ha destituido también y en la práctica, de su función real. Tan así, que muchos de ellos ya no saben ni la que es: al menos, es lo que demuestran día sí y día también. Para seguir sembrando de la mejor cizaña, en estos niveles jerárquicos, y subiendo, el “corporativismo institucional” es vergonzante, además de alevoso y desmoralizador: para ellos y para sus ovejas, pasando por su Presbiterio, que también.
Lo último en este orden de cosas, de momento, ha sido un pliego de unos 26 Sacerdotes de su Diócesis, que le han escrito al cardenal Marx -premonitorio apellido, en verdad-, para decirle, educada y eclesialmente: “Excelencia: ¿por qué nos empuja insistentemente a lo contrario de lo que nos está pidiendo reiteradamente el Santo Padre?".
¿Lo pillamos? Porque no puede ser más ilustrativo de la realidad de la Iglesia por mor y a nivel de sus Jerarcas. El desastre monumental, puesto en escena y bien a la vista del desmadre y de la tragedia que asola la Iglesia; que ha Descristianizado -como era de esperar y se esperaba, porque era lo previsto por todos estos “cabezas de cuero y mitra"-, países enteros.
Por supuesto, y justo es reconocerlo: con un grupo de Sacerdotes así hay un ramalazo, y un motivo real, de Esperanza.
Han desaparecido cuadros, esculturas, bajorrelieves, retablos…, lo mismo que las ermitas y santuarios se han desnudado de imágenes votivas: los ex votos; que no eran sino la Fe manifestada y plasmada, durante siglos incluso, del pueblo fiel, de la Acción de Dios y de la Virgen María en favor de sus hijos. “¡Hasta ahí podíamos llegar!", gritan desaforados los Jerarcas. “¡Todo a la basura: es casi idolatría…!".
El signo más visible y sangrante en esta linea, desde el año 1962, ha sido el trato de la Jerarquía, con el consorcio de todos los compis de mitra y sueldo, a las innegables y múltiples Apariciones de Garabandal: miles, en tres años: caso único y verdaderamente asombroso, capaz de tantos frutos espirituales-, en toda la Historia Eclesial. Con miles y miles de testigos directos de su Presencia, de sus Gracias y de sus Beneficios: y no hablo sólo de las Videntes. Tengo amigos que presenciaron y testificaron al respecto.
Pues: “ni consta, ni queremos que conste". Amén. Mientras, la Santísima Virgen del Carmen de Garabandal tenga la osadía de aparecerse sin permiso del Ordinario, que pasó automáticamente a ser “extraordinario” -y murió por cierto en un tragico accidente poco después-, “aquí NO se aprueba nada". Que, por cierto, es en lo único en lo que han pretendido plantarse, y lo han hecho.
Y claro, la Virgen del Carmen de Garabandal, que no va a discutir con un/unos Ordinarios tan “extraordinarios", agarrándose a aquello tan español de que: “donde una puerta se cierra, otra se abre", y dado que para Ella no hay distancias, se marchó a Medjugorje: Garabandal sería lo que es hoy aquello. A mucha Honra de la Santísima Virgen.
Donde también, y como no podía ser de otra manera, le está costando trabajo hacerse valer: la Jerarquía recalcitrante nunca aprende: es superior a sus fuerzas, tan apagadas por el peso del cargo y carga. Ya escribí no hace muchas semanas un post en el que explicaba que sólo un Jerarca necesita tres o cuatro tropiezos en la misma piedra para aprender: si fuesen gatos aprenderían a la primera. Pero da toda la impresión de que la Virgen va en serio. Y lo va a conseguir. Lo veremos, incluso: seguro.
El último y más funesto de los desaguisados, por decirlo suavemente, es el pacto secreto con China; que, por alguna información recibida, es un auténtico despropósito. Primero, para los fieles católicos en aquel país. Y, en segundo lugar, para la honra y la credibilidad de la Iglesia y del Papado; con Francisco como causa original, y de cúspide absoluta.
Claro que no hizo otra cosa que repetir el mismo contubernio que firmó la Iglesia allá por tiempos del Concilio, con permiso y/o mandato del Santo Padre, con el marxismo ruso y en expansión y poder mundial: el marxismo rojelios que imperaba en el mundo. Firma, que puso las bases de la Ost politik Vaticana, que tan amargos y nefastos “frutos” cosechó…, para bien del marxismo y para mal de la Iglesia, Católica por toda seña.
Naturalmente: aquello de que “la verdad os hará libres", tampoco les consta: “en aquellos tiempos no había grabadoras". Luego de extrañan de que estén cerrando casas, conventos, diócesis y demás, al grito de “tonto el último". Y sin querer aprender ni de su misma experiencia. Desgraciada en conjunto.
¿Como es posible que se haya instalado todo ésto, que no he pretendido exaustivo? Quizá no sabremos nunca todas las causas, aunque de algunas -de bastantes-, nos hemos hecho eco y voceros.
Pero, aún siendo ésto grave, mucho más grave -gravisimo y demencial- es la inercia que se ha instalado, el abandono institucional, la corrupción de los Jerarcas, la inanidad de planes, documentos, nombramientos, disposiciones, etc., que es empeñarse en la dirección equivocada, hasta el derrumbe final. Ya que el empeño, en esa deriva, es absolutamente innegable.
Porque seguimos con lo mismo, aunque con palabras más “normales": migrantes, calentamiento, agendas, sinodalidad, pacto secreto, nombramientos que se manifiestan nefastos en cuanto abren la boca los nombrados, excelentes discursos de cara a la galería… Y ni el más tímido intento de arreglar la propia Casa, que es la de Dios, que es la Iglesia, y dejar ya de machacar a las ovejas, sus hijos teóricamente… De los que se han aborrecido.
Ni la más suave o discretísima palabra para fortalecer la Fe, la Esperanza y la Caridad de TODOS en la Iglesia, anunciando que se van a coser los múltiples rotos, desgarrones, descosidos y demás destrozos del tejido más esencial de la Iglesia, en orden a la Fidelidad al Señor y la Salvación de las almas.
Sólo así se reconstruirá aquel añorado Prestigio que señoreó por todo el mundo la Santa Iglesia Católica con el Pontificado de san Juan Pablo II. Una Iglesia que se encontró por los suelos, tras él Concilio y tras él pontificado de Pablo VI.
Hoy, aquello tiempos no sólo han vuelto, sino que el pitorreo está llegando a unas cimas desconocidas. Basta mirar los pelotaris multicolores de la plaza de la Catedral de Gran Canaria para palparlo: entra por los ojos. Por no volver a hacer referencia a los lefebrianos: que tampoco son los únicos Cismáticos de estos últimos tiempos. El virus se expande, con su dinámica propia: que el Mal la tiene.
Como habían “profetizado” -que así se lo montan éstos, y lo proclaman sin pudor alguno-, lo han vuelto a hacer: 4 obispos más para su chiringuito. “¡Con un par!". Bueno: en este caso, con dos pares: matemáticas mandan. Pero, “la Palabra de Dios es más penetrante que una espada de doble filo".
Y me explico, como es natural.
Las Palabras más duras y descalificantes de Cristo -recogidas por San Mateo, por ejemplo-, son las que dirige a los Maestros de la Ley.
Maestros que se caracterizaban por tergiversarla; muy especialmente y como no podía ser de otra manera, en su favor y contra el Pueblo; aprovechándose, por supuesto, de su sitio en el Orden Jurídico y Religioso: para medro personal, y desasistencia de las gentes, todo a la vez.
Eran -y son-, aquellos que “se apacientan a sí mismos” -Palabras Reveladas-, en lugar de apacentar a la Grey por mandato divino: corrompen, de este modo, su Vocación y su Misión. Son infieles de la cabeza a los pies.
Y esas Palabras del Señor, Reveladas y Publicadas, son éstas: “¡Hipócritas! ¡Raza de víboras! ¡Sepulcros blanqueados. Que por fuera parecéis blancos, pero por dentro escondeis carroña! ¡Nubes sin agua", tan falsas como Judas: de ahí la sangrienta denuncia.
Únicamente las que dirigirá a san Pedro, cuando éste pretende apartarle de subir a Jerusalén y entregarse a su Pasión y Muerte, son más fuertes: “¡Apártate de Mi, Satanás, que me escandalizas!".
Palabras -"apártate de Mi, Satanás…"-, que están perfectamente dirigidas por igual contra todo Jerarca que pretenda lo mismo respecto a esa Iglesia, que le encumbra y le paga: que se desvirtúe y mundanice; también respecto a las almas -a las que abandona y las pone a los pies de los demonios-; y, por supuesto, en relación a si mismo: se reconvierte de “pastor” -su más genuina Vocación y Mision-, en “mercenario": óptima performance, por cierto.
Jerarcas, y asimilados, que escandalizan, con su actuar, hasta al mismo Cristo. Claro que también tienen su “recompensa", anunciada con anticipacion: “Más les valdría que les ataran una piedra de molino al cuello, y los arrojaran al mar". Nítido. Tremendo.
Palabras Divinas, pues -Denuncias y Acusaciones desde lo Alto-, que pueden y deben aplicarse perfecta y directamente a los lefebrianos, sin la menor duda; en un “hoy” de la Palabra de Dios que necesitamos tener muy presente, para poder discernir con seguridad total y acierto pleno. Y guardarnos y fortalecernos ante tanta mentira como destilan todos éstos Cismáticos, desde su Cúpula hasta el último monago, aunque vayan con sotana. Que también con sotana y puntillitas se puede caer en el Infierno. Certificado.
Desde el principio, y como una constante en sus enfrentamientos con los fariseos, la Palabra “hipocritas” es la que el Señor va a usar con más frecuencia para descalificarlos y señalarlos. Hasta el punto de que “hipócrita” se convirtió en sinónimo de “fariseo", y al revés.
Como va de suyo, todas las Palabras fuertes de Dios a los hombres, y especialmente éstas, son Providencia Amorosa respecto a nosotros: para enseñarnos y para que aprendamos de Él, la Única fuente de Verdad. Y, por tanto, de Sabiduría, con la que hemos de regirnos, desconfiando de uno mismo: es lo mínimo en el orden de la Prudencia; Virtud Cardinal, por cierto: esas cuatro que modelan todas las demás. Por contra, lo primero que resalta, sí o sí, de las palabrillas del superior de estos chicos es exactamente lo contrario: un replegarse en sus propios presupuestos que, por ir contra Roma, son falsos de toda falsedad: se ponga como se ponga. Que se ha puesto, como era “obligado” en sus ensoñaciones Cismáticas. Recojo algunas de lo más significativas: “Queremos la Fe de la Iglesia para permanecer en la Iglesia. Y queremos la Iglesia por la Fe y en la Fe".
Mayor hipocresía y corrupción de la Fe no pueden destilar. Porque ya antes del acto culminante, la FSSPX se había apresurado a sacar un comunicado del siguiente tenor: “La FSSPX lamenta profundamente que estas Consagraciones hayan tenido que hacerse sin el permiso del Santo Padre". ¿Lo van pillando?
Las dos declaraciones -se podrían adjuntar más, naturalmente-, emanan un tufo de hipocresía casi insoportable. Asfixian, realmente, de tanta peste como destilan. Y manifiestan muy en concreto lo que estoy afirmando: son expresión de una fina o gruesa hipocresía: como prefieran, pues sólo son “mentira": dicen exactamente hacia fuera -públicamente-, lo contrario de lo que piensan hacer, y hacen. ¡Menudos son ellos, oigan!
¿Es compatible su grandísimo deseo de “estar” en la Iglesia montando a la vez y reiterando un Cisma, a conciencia, con el que se colocan fuera de Ella? ¿No os rechina a vosotros esta flagrante contradicción? ¿No es de un fariseísmo mayúsculo, que tira para atrás?
En el colmo del cinismo más pútrido, Pagliarani se permite “contestar” al Papa en estos términos: “Estas condenas nos obligan a amar aun más a la Santa Iglesia y a atender sus necesidades con todas nuestras fuerzas". Incluido montarse el Cisma, y desgarrarla hasta pulverizarla.
Tal muestra de “amor” es tan falsa como cierta. Se retratan sólos: serían capaces de darle un beso al mismo Papa, si éste se dejase, claro…
La situación de estos chicos está perfectamente denunciada por Yaweh-Dios en el Libro de Jeremías. Lo clava: “Me abandonaron a Mí, fuente de Agua Viva y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua.
Y en otro lugar, añade: “Abandonaron la Fuente de la Sabiduría", que ES lo mismo: NO hay Sabiduría fuera o contra Cristo y su Iglesia. Es el camino que llevan recorriendo desde 1988. Dato, por cierto, que lo tienen a gala, como ha declarado alguno de sus voceros. Fuera de ellos nadie abre la boca ahi: todos, como los tres monitos: ‘oir, ver y callar’. Eso sí: obedecer como muertos. Que es como están, espiritualmente hablando: muertos. Incluso: Iam fetet!
Porque abandonan al Señor al abandonar su Iglesia, pretendiendo doblegar al Papa y a las leyes eclesiales, saliendo “vencedores". Es decir, y desde Dios y su Iglesia: perdedores, casi sin remedio; porque, en esa deriva -abandonar la Sabiduría divina, y encerrarse en la “prudencia de la carne", que NO es virtud, sino Pecado-, es dificilísimo rectificar. Casí imposible: por un milagro únicamente. Que es también la única manera de salir de una Soberbia convertida en “norma” de manejo y vida: “marca de la casa".
El montaje cismático de los lefebrianos queda reducido exactamente a ésto: una a modo de "cisterna", aparentemente “normal" pero, realmente, inútil por inutilizable: está “agrietada, incapaz de retener el agua", que es su finalidad. Inservible. Mero trampantojo para ocultar la verdad. En el caso de los Cismáticos: la Verdad de Dios y de su Iglesia, la Única que Salva.
“Cisterna agrietada", que se presenta como el dechado de todas las cisternas; y modelo único a imitar, de cómo hay que excavarlas. Demencial en sí mismo.
Éstos chicos tan revoltosos como corruptos y corruptores, caen en el mismo vicio que toda la gran y creciente progrez eclesial: escandalizados de Dios, que “no resuelve” las cosas “more humano" -según su modo, claro-, se erigen en “salvadores” contra Dios y las almas. “Contra",porque lo quitan y se ponen ellos: lo manejan a su antojo, o eso pretenden. Tal cual.
A todos éstos lefebrianos cismáticos les pasa exactamente lo mismo: “escandalizados” farisaicamente de que Dios no resuelva como a ellos les gustaría, se erigen en los únicos salvadores: de Dios, de la iglesia y de las almas todas: el que quiera salvarse que venga a mí, lefebriano cismático de profesión de fé pública y publicada.
Cambian la Sabiduría de Dios -la Única Sabiduría y, por lo mismo: Verdadera- por los presupuestos mundanos: “ut si Deus non daretur!". Y olvidan, a sabiendas, que el Señor Jesús, a pesar de aquellas Palabras contra Pedro, tan duras: “¡Apártate de Mí, Satanás, que me escandalizas…", NO retira ni media de aquellas otras: "Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia". Ma da que los lefebrianos han tachado de la Biblia lo que han querido, para no tener que dar explicaciones: si tachan al Papa, imagínate unas palabras…
Por el contrario, vamos a San Pablo, regla segura de pensar y obrar en Católico: "El que cree de verdad es el que obra según la Fe". Y denuncia la postura opuesta: "Hacen profesión de conocer a Dios [y también a su Iglesia, dicen estos chicos, los Cismáticos lefebrianos: que no sólo “lefebrianos", que también], pero con sus acciones lo desmienten. Elemental de puro lógico, humana y sobrenaturalmente hablando.
Eso sí: lágrimas de cocodrilo no les faltan. Primero, se ponen la venda antes de la herida: "Lamentamos profundamente…". Para rematar, inútilmente -mera hipocresía, nada católica por cierto: puro fariseismo-, con: "Queremos la Fe de la Iglesia, para permanecer en la Iglesia".
Por eso se salen de Ella, de la Iglesia, renunciando a su Fe: a la de la Iglesia. La de ellos va por otro lado…, “lamentando” que la Iglesia vaya por “libre", sin someterse a ellos. ¡Átame esa mosca por el rabo!
Tan cínica como blasfema es su proclama de consumo interno: “Ahora Dios nos pide que…". Cuando saben perfectamente, aunque se nieguen a reconocerlo que, lo que Dios les pide es lo que YA les ha pedido con/desde el Papa, su Vicario: “que no hagan"… ¡lo que han hecho!
Por éso, y para que no quede la menor duda, el Apóstol Santiago remata: "La Fe sin obras está muerta". Definitivo, y sin la menor escapatoria. Por lo menos para la gente “normal” y “en Católico", horizonte del que han huido todos éstos Cismáticos lefebrianos.
Lo próximo que van a hacer, si el Señor les deja tiempo para rebozarse bien en el fango, como “la cerda lavada", será “ponerse” un Papa. Total, y ya embalados: ¿Por qué quedarse en sacerdotes y obispos? ¿Para perpetuar qué, si ya NO están en la Iglesia? ¡Se montan un Papa, y lo tienen todo asegurado! Fijo. Por lo suyo, lógicamente.
De hecho, aunque no de derecho, ya se lo han montado: su jefe de filas, como antes el propio Lefebvre en su día, momento y lugar. Y se estableció por su cuenta. Como están todos éstos. De ahí la Excomunión también para los que se adhieran de facto. Qué ya vale de rizar el rizo…ñ
Como es lógico, y corroborando que ya tienen “papa” de facto, le ha faltado tiempo, y le han sobrado ganas al mandamás ñde todos éstos para escribirle al Papa su “protesta", alegando que las sanciones de Roma contra ellos son “injustas” e “ilegítimas". Por lo lefebriano, naturalmente: ellos son los únicos “justos” y “legítimos” que pisan esta tierra a día de hoy: y NO hay más que hablar. Por lo Católico es otra cosa obviamente…
Aviso importante para los “católicos sentimentales y de poco seso", que los hay. Acudir a las liturgias de los cismáticos lefebrianos, NO es legítimo: son liturgias ilegales. Comulgar en sus misas, sabiendo que son ilícitas, “celebradas” por celebrantes excomulgados, NO es legítimo: son Eucaristías quasi “blasfemas". Con las confesiones pasa exactamente lo mismo.
Por tanto: pretender o no, pero hacer lo que hacen con su presencia: “legitimar” con su apoyo y asistencia lo ilegítimo por cismático, NO es legítimo, ni Católico: es más blasfemo que otra cosa.
Hay que tener “cabeza católica” y NO jugar con la Fe. Todos éstos sentimentales y de poco seso catolico, entre los que muchos, además, y así lo demuestran ya no saben lo que es y significa tal denominación, ni a qué compromete, la Fé Católica, se exponen a tergiversar su Fe, e incluso a arriesgarse a perderla. Máxime sabiendo que los que se adhieren a los cismáticos lefebrianos quedan excomulgados: así lo ha decretado el Santo Papa Leon. No será por no estar avisados.
Porque hay gentes que se condenan por malos, evidentemente; pero los hay que se condenan por tontos: ahí está, como lección de lo más clásico, “El Condenado por Desconfiado". Más tonto, imposible. ¡Qué tiempos! En una España Católica, de la cabeza -el Rey-, a los pies -el último súbdito-, incluidos los Autores más emblemáticos del Siglo de Oro, eran Católicos. Pecadores, como todos nosotros, pero Católicos. Cuya primera “preocupación” seriamente presente en su vida, era Salvarse.
Ahora, por el contrario, somos mucho más pecadores, por muchísimo menos Católicos. A la vista está: desde la cabeza -Rey, políticos, jerarcas-, hasta el último súbdito; que ha sido descabalgado de su condición, para ser reconvertido en esclavo y recluido en un campo de concentración; tan inmenso que caben todos. Y sin apreturas.
No podía acabar sin recordar estas cosas. Es que soy Sacerdote católico, y quiero seguir siéndolo; y morir siéndolo también, por la Gracia de Dios. Amén.
PS. Si pueden organizarse contra Roma, automáticamente asumen el postulado luterano: “sola fides", con nada del Papa: la “nueva jerarquía” soy Yo mismo, por mí mismo, conmigo mismo y para mí mismo. Aleluya! En latín, por supuesto. Y con sotana, puntillas, guantes Episcopales y enorme anillo. Todo “purificado” por la soberbia de estar por encima de la Iglesia, y de su Único y Divino Fundador.
Así se descolgaba ReL respecto a la /las “decepción/es” que se pueden encontrar en cualquier Sacerdote; claro que NO en todos, ni mucho menos. Lo planteaba así: “¿Les pedimos demasiado a los Sacerdotes?".
Que puedan surgir desajustes, o “crisis", es inevitable; por dos motivos principales, aunque hay otros secundarios, que sobrevuelan el problema, y pueden ahondarlo. De hecho, lo hacen; y para mal, claro…
Todos ellos, “expresión necesaria, serena y firme” -son sus propias palabras, que NO las mias-, de ’su’ fe. Que NO la de la Iglesia Católica; pues, pese a quien pese, tanto a los que no se enteran nunca de nada, como a los que no se inmutan pase lo que pase, como a ellos mismos, los lefebrianos -que NO quieren enterarse-, los 154 son’su’ credo, NO el de la Iglesia. Y se convierte en secta Cismática. Y lo saben. Y no les importa. Y lo prefieren. Son lo más.
Ellos se lo escriben. Ellos lo publican y lo difunden, y es con lo que ‘comulgan’ -que les aproveche-, como buenos cismáticos con pedigrí. “Orgullosos” de serlo, como tan a las claras lo demuestran todos los días.
Bueno: si es miembro de la Jerarquía o asimilado -antes católicos todos; hoy, según y cómo, o más bien NO de principio a fin-, tropieza entre 4 y 5 veces para empezar a enterarse de algo. En la misma piedra, naturalmente. Porque, con sólo dos tropiezos, ni se ha enterado aunque ruede por tierra: necesita una reiteración adecuada a su nivel intelectual y moral para que lo pille.
Lo digo, porque acabo de leer en Vaticans News, lo siguiente: “el Sacerdote, hoy, debe ser ‘profundamente humano’". Y, claro, la risa que se me ha escapado -mero reflejo; sin malicia alguna-, se ha debido de oír hasta por aquellos pagos. Vamos: “pa’ no echar gota".
José Luis Aberasturi, sacerdote, filólogo, filósofo y teólogo-moralista.
He trabajado practicamente siempre en la enseñanza, primero como profesor, y luego como sacerdote en la capellanía.
Publiqué, "Educar la conciencia",
dirigido específicamente a padres, educadores y catequistas con niños pequeños, para ayudarles a que se implicasen en la educación
moral de los mismos; está casi agotada la 3ª edición. También he publicado
"Non mea voluntas: ... pero no se haga mi voluntad"