"¿Les pedimos demasiado a los Sacerdotes?"
Así se descolgaba ReL respecto a la /las “decepción/es” que se pueden encontrar en cualquier Sacerdote; claro que NO en todos, ni mucho menos. Lo planteaba así: “¿Les pedimos demasiado a los Sacerdotes?".
Que puedan surgir desajustes, o “crisis", es inevitable; por dos motivos principales, aunque hay otros secundarios, que sobrevuelan el problema, y pueden ahondarlo. De hecho, lo hacen; y para mal, claro…
El primero: porque, por un lado y per prius, en el orden lógico -la Gracia presupone la naturaleza-: somos hombres como cualquier otro: assumptus ex hominibus: escogidos de entre los hombres; somos, por tanto, hombres, con toda la carga de todos los hombres, y en todos los horizontes de la persona. Ésto como producto base.Pero, con ésto por delante, la Escritura Santa añade una connotación que no podemos obviar: al contrario: pro hominibus constituitur: somos puestos/constituidos para beneficio, o en favor de los hombres: de/para las almas todas: ésta es la esencial diferencia: lo que nos hace pero que muy distintos. Por decirlo bien a las claras: somos los únicos “profesionales” que estamos erigidos, nada menos que por el mismo Señor, hacia/por los demás. Y en el plano genuinamente espiritual: para su Salvación; para, en ese menester, encontrar la nuestra.
Tanto, que ya NI tenemos siquiera derecho, una vez Ordenados Sacerdotes, de pensar en/para uno mismo: si hay que dejar profesión anterior, familia, planes, aficiones, descansos -por legítimos que puedan ser-: dependerá de en qué condiciones dejamos los encargos pastorales; porque no es lo mismo estar en un despacho curial, que tener cinco parroquias con bastante gente, y más en verano, como pasa en tantísimos sitios; en otros es al revés.
Se deja, por tanto, lo que haga falta -todo lo personal, insisto-, para dedicarnos única y exclusivamente a la Salvación de las almas, en Honor y por Amor de Cristo y de su Iglesia.
Y en segundo lugar, que es lo esencial verdaderamente, y lo que determina todo lo anterior: porque se nos ha hurtado, de propósito y a conciencia, nuestra Identidad más genuina: somos Cristo: otro Cristo, el mismo Cristo, por el “sencillo” pero “real” y “Sobrenatural" hecho de la Ordenación Sacerdotal.
Por tanto, el tema principal y determinante, NO es “si se nos pide demasiado". El verdadero y criminal tema es “si se nos da demasiado POCO” para que seamos lo que, sacramentalmente, somos.
“Imita lo que haces", acuñaron los Padres, como el único y esencial leit motiv de la verdadera Vida del Sacerdote. Y les ponían delante lo que realizan en el Altar, al celebrar la Santa Misa.
Por tanto, y con la carencia señalada -se nos ha hurtado lo que somos-, cualquier cosa que se nos pida es, ciertamente, excesivo: porque NO podremos llegar: “Nadie da lo que NO tiene". Es sencillamente IMPOSIBLE.
Sí se nos ha arrebatado nuestra verdadera Identidad -como es absolutamente obvio que ha sucedido-, y se pretende que seamos “lideres", o DJ, o lavandas, o universitarios, o funcionarios, o acompañantes de nadie y para nada, o un pulpo en un garaje, descentrados y desubicados respecto a nosotros mismos, etc., no es extraño que pase lo que ha pasado, y lo que pasa: todo trágico en sí mismo, y sin casi posibilidad de que sea distinto.
Por señalar: a nivel Episcopal sucedió, sucede y, si no se corrige la deriva, sucederá tal que lo mismo; sólo que más agravado: se ha subido un escalón, no pequeño. Y, además, mandan absolutamente respecto a los Sacerdotes, su Presbiterio, en total exclusiva. Y así van las cosas.
Porque, desde el Concilio, de (in)feliz memoria, en la Santa Madre Iglesia, todo, absolutamente todo es “a dedo". A dedo del Ordinario del lugar. Es decir: todo es discrecional: para bien y para mal, para subir y para bajar, para encargarse de ésto o para dejarlo… Hasta lo que hay que cobrar por tasas administrativas o no, en las parroquias. El dedazo Episcopal, directamente o a través de sus mandos intermedios, pone, quita, muda, condena, aúpa, aísla, aparta, encumbra, tapa, defiende, mira para otro lado o se entera por la prensa -que los hay, y así se manifiestan-, jubilan, etc , etc., etc
Situación que, es probable que algún buen haya traído: pudiera ser. Ahora bien: ¿males?, casi tan numerosos como las arenas del mar, según frase Revelada. Porque convierte a los Sacerdotes en marionetas, sin vida propia como tales, sin aspiraciones… Quedan en meros engranajes administrativos: les quitan su “conciencia sacerdotal"; es decir: su libertad para Ser y Ejercer según lo que SON: “Otro Cristo, entre sus hermanos los hombres".
Es la principal de las causas o motivos secundarios, pero muy determinantes, del desastre que, a nivel Sacerdotal y Episcopal más han contribuido a todo esta ecatombe. Con apariencia cierta y firme de pretender perpetuarse en la Iglesia como sistema para “armarse” su Jerarquía. Habría que decir: para dejar indefensos a los Jerarcas y a las almas frente al mundo.
A continuación, pasa lo que ha pasado y pasa: ahí están los lavandas como la patente y flagrante demostración práctica del desastre que “administrativamente” se ha montado, protegido y encumbrado desde arriba, y únicamente desde arriba. Es público.
Otra cosa bien distinta pero también real, es que no se haya querido reconocer, y sí tapar; y se siga sin reconocer y sí mantener: lo que se ha montado para que “la Iglesia sea un lugar seguro” al respecto -asi se manifestó el Papa León en España-, es: “colaboración con la justicia civil", y “pagar indemnizaciones". Ni media solución real que mire a las causas. Ergo…
Efectivamente, se les pide “demasiado", porque NO se les da nada a cambio. Por poner un poner: ¿Cómo va a sostenerse en pié un sacerdote con 4, 6, 10 parroquias, sin saber qué tiene que hacer realmente como “Sacerdote: otro Cristo"?
Al principio, todo se le va en llegar a las Misas. ¿A costa de qué? De ir dejando los tiempos de Confesiones, de machacar su propia vida espiritual, de sentirse solo y abandonado en su labor, de ver que a sus esfuerzos sólo corresponden media docena de viejinas, y que hasta del Obispado no le llega el menor aliento. Es arar en el mar.
En estas condiciones, hay que ser muy Santo para no decaer, o para mantenerse Sacerdote contra viento y marea. Con un agravante -otro de los “motivos secundarios” pero de mucho peso en tantos sacerdotes-: cuando pretenden “liarse la manta a la cabeza” y ponerse a ejercer de verdaderos Sacerdotes, agarrándose a tantas ilusiones contenidas en su corazón pegado al de Cristo, NO es raro toparse con el “engranaje administrativo” que lo pone en su sitio: nada de ir por libre y pretender alzar la cabera: prohibido. Tú, a obedecer, y punto.
Para que “no se aburra", se le abarrota, desde arriba’/ de reuniones, actividades y demás “distracciones", todas “obligatorias", que también le impiden dedicarse en cuerpo y alma a sus ovejas. Por eso se montan, no seamos ingenuos. Y pobre del que se desmarca de esa dinámica.
¿Lo van entendiendo?
En conclusión: como Sacerdotes-Sacerdotes se les pide demasiado poco. Como sacerdotes-funcionarios, se les desorienta y se les abruma. Con el agravante de la falta de verdadera atención sacerdotal, en todos los ámbitos, desde la Curia.
Así hemos llegado a la Ruina Eclesial que tantas voces denuncian, con acierto o sin él, que de todo hay. Una Iglesia que, como manifiesta su propia Cúpula, desconoce -o así se manifiesta-, lo que ES la Iglesia, lo que SON y significan sus Cargos, y lo que deben ser la Ovejas a su cuidado, defensa y Salvación.
Han borrado no sólo la Doctrina y la Palabra Revelada - ha desaparecido hasta el mismo nombre de Jesucristo-, y están -voluntariamente- sin referentes válidos: ¡si hasta los migrantes ilegales, traficados por mafias -lo reconoce la Iglesia, pero pretende validarlo-, se han convertido en referencia de la Iglesia como tal!, pues ya me dirán ustedes…
De pena. Hay que confiar en el Señor, y volver a las verdaderas Raíces: su Palabra, su Gracias y su Iglesia: Una, Santa, Católica y Apóstolica.
Amén.
14 comentarios
Dios os bendiga Pater
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Muchísimas gracias. Reza por nosotros.h
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Reza x nosotros, y pide un buen montón de Sacerdotes y Obispos según el Corazón de Jesucristo. Que Dios te lo pague.
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Mil gracias.
¿Sigue habiendo sacerdotes buenos? Gracias a Dios, pero yo creo que son los menos, y la culpa de que haya pocos es de los ingenieros y suya.
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Lo que afirmas tan rotundamente, tiene bastantes matices; a mí modo de ver, por supuesto.
Si los sacerdotes me permiten un consejo, les doy el que Santa Teresa de Calcula le aconsejó al Cardenal Angelo Comastri: Cuiden mucho su vida de oración, dedíquenle tiempo a Dios, en lo posible. Eso les permitirá tener mucha visión sobrenatural acerca de su misión como sacerdotes. Y creo que también les ayudaría mucho el ejemplo del Santo Cura de Ars, admirable y heroico sacerdote en un pueblecito bien chiquitín.
Con 10 parroquias y un solo cuerpo físico, estimado caballero...solo queda la bilocación y que los cepillos revienten de céntimos para las facturas con eso de los milagros que no los hay por la mala pasta con la que hacen a los curas ahora.
Si uno no se ordena sacerdote para ésto, es mejor que no sea ordenado.
Imita lo que conmemoras y considera lo que realizas y conforma tu vida con el misterio de la Cruz del Señor.
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El Señor Jesús no se deja ganar en generosidad, y se vuelca. De hecho, nunca nos deja sólos ni a solas. No sé en qué Diócesis estará y no puedo decirte nada al respecto. Estoy a vuestra disposición, y rezo x vosotros.
Pero mira tú por dónde faltando lo básico en la fe sacerdotal exigible desde hace dos mil años, otros sacerdotes, ciertos obispos, piden en los medios de comunicación la ordenación de mujeres y el cambio de la moral de la Iglesia en cuanto a la sexualidad, como que se permitan las relaciones homosexuales entre los católicos, y que los bendiga un cura o que los sacerdotes puedan casarse. Ese es el problema principal de la Iglesia, la práctica sexual antinatural. Estamos invadidos por activistas del grupo de presión lavanda.
En esta Iglesia actual y desde hace décadas, sólo corren peligro los sacerdotes fieles, mientras gozan de ascenso y estimación curas que debieran estar excomulgados por graves atentados contra la moral y la doctrina católica. No hay trazas de que se revierta la situación considerando los últimos nombramientos de obispos.
No pedimos demasiado. Consentimos demasiado y la degeneración es imparable si Dios no lo remedia.
Menos mal que aún queda una hora al día para la Santa Misa en casi todas las parroquias.
No les hacen ningún favor estar vendiendo un relato del sacerdote hiperexplotado, solo, sin amigos, de vida áspera y con un sentido que pende de un hilo.
No voy a entrar en el estado anímico. Pero estoy viendo una relajación cada vez mayor en cuanto a atender las necesidades de la parroquia. Como una desvinculación moral. No hay jóvenes, se recortan misas, están empezando a cerrar parroquias por vacaciones, se meten los bautizos en las misas dominicales, no hay sacerdotes en los confesionarios, no se atienden las residencias de la zona o se hace de Pascuas a Ramos para cubrir el expediente. Por otra parte, los sacerdotes están ocupados dando clase, a veces incluso a tiempo completo, o con sus estudios, o en sus devociones y carismas, a los que les dan una prioridad absoluta, o en encargos episcopales que pueden estar fuera de la diócesis o incluso del país.
Hace tiempo que no me molesto en sacar estos temas con ningún sacerdote. Es complicado. Esa desvinculación moral hace que no sientan ninguna responsabilidad. Se hace lo que se puede, no somos perfectos, el obispo me manda, no puedo estar disponible las 24 horas del día, los laicos no pueden exigir que haya sacerdotes, para cuatro gatos que vienen....y ojito con decirles que sería muy positivo estar un tiempo determinado en el confesionario o celebrar una misa el domingo por la tarde.
Allá cada uno. Es un tiempo muy complicado para todos y el sacerdote lo tiene muy fácil para escaquearse. Demasiado.
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Rezamos por usted padre.
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Mil gracias.
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Muchísimas gracias.
Me he quedado boquiabierto ante el comentario totalmente opuesto a lo que Vd. denuncia en este post.
Desde luego que haber, hay, sacerdotes funcionarios y ya tendrán que rendir cuentas ante Dios en su momento. Pero esos sacerdotes son los menos.
Con los que yo me trato y conozco llevan a Dios por dentro y Le transmiten.
Por otro lado, estos sacerdotes se desviven y multiplican para que ningún feligrés y muchos que no lo son queden sin auxilio espiritual y por supuesto sin Sacramentos.
Su compañero bloguero: D. Jorge González Guadalix lleva las parroquias de cuatro pueblos en la Sierra Norte de Madrid. Ahora en Septiembre se traslada a Miraflores de la Sierra porque ya tiene 72 años.
Cito este ejemplo como uno entre cientos.
Y si verdaderamente el comentarista que se queja tan injustamente ha dado con un sacerdote funcionario, que cambie de parroquia.
Muchas gracias por su labor incansable D. Jose Luis.
¡Qué la Virgen del Carmen le bendiga abundantemente!
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Muchísimas gracias por tus buenísimos deseos.
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