"¡Hipócritas!" (Lefebrianos: Cismáticos de profesión de fé)

Como habían “profetizado” -que así se lo montan éstos, y lo proclaman sin pudor alguno-, lo han vuelto a hacer: 4 obispos más para su chiringuito. “¡Con un par!". Bueno: en este caso, con dos pares: matemáticas mandan. Pero, “la Palabra de Dios es más penetrante que una espada de doble filo". Y me explico, como es natual. Las Palabras más duras y descalificantes de Cristo -recogidas por San Mateo, por ejemplo-, son las que dirige a los Maestros de la Ley. Maestros que se caracterizaban por tergiversarla; muy especialmente y como no podía ser de otra manera, en su favor y contra el Pueblo; aprovechándose, por supuesto, de su sitio en el Orden Jurídico y Religioso: para medro personal, y desasistencia de las gentes, todo a la vez. Eran -y son-, aquellos que “se apacientan a sí mismos” -Palabras Reveladas-, en lugar de apacentar a la Grey por mandato divino: corrompen, de este modo, su Vocación y su Misión. Son infieles de la cabeza a los pies. Y esas Palabras del Señor, Reveladas y Publicadas, son éstas: “¡Hipócritas! ¡Raza de víboras! ¡Sepulcros blanqueados. Que por fuera parecéis blancos, pero por dentro escondeis carroña! ¡Nubes sin agua", tan falsas como Judas: de ahí la sangrienta denuncia. Únicamente las que dirigirá a san Pedro, cuando éste pretende apartarle de subir a Jerusalén y entregarse a su Pasión y Muerte, son más fuertes: “¡Apártate de Mi, Satanás, que me escandalizas!". Palabras -"apártate de Mi, Satanás…"-, que están perfectamente dirigidas por igual contra todo Jerarca que pretenda lo mismo respecto a esa Iglesia, que le encumbra y le paga: que se desvirtúe y mundanice; también respecto a las almas -a las que abandona y las pone a los pies de los demonios-; y, por supuesto, en relación a si mismo: se reconvierte de “pastor” -su más genuina Vocación y Mision-, en “mercenario": óptima performance, por cierto. Jerarcas, y asimilados, que escandalizan, con su actuar, hasta al mismo Cristo. Claro que también tienen su “recompensa", anunciada con anticipacion: “Más les valdría que les ataran una piedra de molino al cuello, y los arrojaran al mar". Nítido. Tremendo. Palabras Divinas, pues -Denuncias y Acusaciones desde lo Alto-, que pueden y deben aplicarse perfecta y directamente a los lefebrianos, sin la menor duda; en un “hoy” de la Palabra de Dios que necesitamos tener muy presente, para poder discernir con seguridad total y acierto pleno. Y guardarnos y fortalecernos ante tanta mentira como destilan todos éstos Cismáticos, desde su Cúpula hasta el último monago, aunque vayan con sotana. Que también con sotana y puntillitas se puede caer en el Infierno. Certificado. Desde el principio, y como una constante en sus enfrentamientos con los fariseos, la Palabra “hipocritas” es la que el Señor va a usar con más frecuencia para descalificarlos y señalarlos. Hasta el punto de que “hipócrita” se convirtió en sinónimo de “fariseo", y al revés. Como va de suyo, todas las Palabras fuertes de Dios a los hombres, y especialmente éstas, son Providencia Amorosa respecto a nosotros: para enseñarnos y para que aprendamos de Él, la Única fuente de Verdad. Y, por tanto, de Sabiduría, con la que hemos de regirnos, desconfiando de uno mismo: es lo mínimo en el orden de la Prudencia; Virtud Cardinal, por cierto: esas cuatro que modelan todas las demás. Por contra, lo primero que resalta, sí o sí, de las palabrillas del superior de estos chicos es exactamente lo contrario: un replegarse en sus propios presupuestos que, por ir contra Roma, son falsos de toda falsedad: se ponga como se ponga. Que se ha puesto, como era “obligado” en sus ensoñaciones Cismáticas. Recojo algunas de lo más significativas: “Queremos la Fe de la Iglesia para permanecer en la Iglesia. Y queremos la Iglesia por la Fe y en la Fe". Mayor hipocresía y corrupción de la Fe no pueden destilar. Porque ya antes del acto culminante, la FSSPX se había apresurado a sacar un comunicado del siguiente tenor: “La FSSPX lamenta profundamente que estas Consagraciones hayan tenido que hacerse sin el permiso del Santo Padre". ¿Lo van pillando? Las dos declaraciones -se podrían adjuntar más, naturalmente-, emanan un tufo de hipocresía casi insoportable. Asfixian, realmente, de tanta peste como destilan. Y manifiestan muy en concreto lo que estoy afirmando: son expresión de una fina o gruesa hipocresía: como prefieran, pues sólo son “mentira": dicen exactamente hacia fuera -públicamente-, lo contrario de lo que piensan hacer, y hacen. ¡Menudos son ellos, oigan! ¿Es compatible su grandísimo deseo de “estar” en la Iglesia montando a la vez y reiterando un Cisma, a conciencia, con el que se colocan fuera de Ella? ¿No os rechina a vosotros esta flagrante contradicción? ¿No es de un fariseísmo mayúsculo, que tira para atrás? En el colmo del cinismo más pútrido, Pagliarani se permite “contestar” al Papa en estos términos: “Estas condenas nos obligan a amar aun más a la Santa Iglesia y a atender sus necesidades con todas nuestras fuerzas". Incluido montarse el Cisma, y desgarrarla hasta pulverizarla. Tal muestra de “amor” es tan falsa como cierta. Se retratan sólos: serían capaces de darle un beso al mismo Papa, si éste se dejase, claro… La situación de estos chicos está perfectamente denunciada por Yaweh-Dios en el Libro de Jeremías. Lo clava: “Me abandonaron a Mí, fuente de Agua Viva y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua. Y en otro lugar, añade: “Abandonaron la Fuente de la Sabiduría", que ES lo mismo: NO hay Sabiduría fuera o contra Cristo y su Iglesia. Es el camino que llevan recorriendo desde 1988. Dato, por cierto, que lo tienen a gala, como ha declarado alguno de sus voceros. Fuera de ellos nadie abre la boca ahi: todos, como los tres monitos: ‘oir, ver y callar’. Eso sí: obedecer como muertos. Que es como están, espiritualmente hablando: muertos. Incluso: Iam fetet! Porque abandonan al Señor al abandonar su Iglesia, pretendiendo doblegar al Papa y a las leyes eclesiales, saliendo “vencedores". Es decir, y desde Dios y su Iglesia: perdedores, casi sin remedio; porque, en esa deriva -abandonar la Sabiduría divina, y encerrarse en la “prudencia de la carne", que NO es virtud, sino Pecado-, es dificilísimo rectificar. Casí imposible: por un milagro únicamente. Que es también la única manera de salir de una Soberbia convertida en “norma” de manejo y vida: “marca de la casa". El montaje cismático de los lefebrianos queda reducido exactamente a ésto: una a modo de "cisterna", aparentemente “normal" pero, realmente, inútil por inutilizable: está “agrietada, incapaz de retener el agua", que es su finalidad. Inservible. Mero trampantojo para ocultar la verdad. En el caso de los Cismáticos: la Verdad de Dios y de su Iglesia, la Única que Salva. “Cisterna agrietada", que se presenta como el dechado de todas las cisternas; y modelo único a imitar, de cómo hay que excavarlas. Demencial en sí mismo. Éstos chicos tan revoltosos como corruptos y corruptores, caen en el mismo vicio que toda la gran y creciente progrez eclesial: escandalizados de Dios, que “no resuelve” las cosas “more humano" -según su modo, claro-, se erigen en “salvadores” contra Dios y las almas. “Contra",porque lo quitan y se ponen ellos: lo manejan a su antojo, o eso pretenden. Tal cual. A todos éstos lefebrianos cismáticos les pasa exactamente lo mismo: “escandalizados” farisaicamente de que Dios no resuelva como a ellos les gustaría, se erigen en los únicos salvadores: de Dios, de la iglesia y de las almas todas: el que quiera salvarse que venga a mí, lefebriano cismático de profesión de fé pública y publicada. Cambian la Sabiduría de Dios -la Única Sabiduría y, por lo mismo: Verdadera- por los presupuestos mundanos: “ut si Deus non daretur!". Y olvidan, a sabiendas, que el Señor Jesús, a pesar de aquellas Palabras contra Pedro, tan duras: “¡Apártate de Mí, Satanás, que me escandalizas…", NO retira ni media de aquellas otras: "Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia". Ma da que los lefebrianos han tachado de la Biblia lo que han querido, para no tener que dar explicaciones: si tachan al Papa, imagínate unas palabras… Por el contrario, vamos a San Pablo, regla segura de pensar y obrar en Católico: "El que cree de verdad es el que obra según la Fe". Y denuncia la postura opuesta: "Hacen profesión de conocer a Dios [y también a su Iglesia, dicen estos chicos, los Cismáticos lefebrianos: que no sólo “lefebrianos", que también], pero con sus acciones lo desmienten. Elemental de puro lógico, humana y sobrenaturalmente hablando. Eso sí: lágrimas de cocodrilo no les faltan. Primero, se ponen la venda antes de la herida: "Lamentamos profundamente…". Para rematar, inútilmente -mera hipocresía, nada católica por cierto: puro fariseismo-, con: "Queremos la Fe de la Iglesia, para permanecer en la Iglesia". Por eso se salen de Ella, de la Iglesia, renunciando a su Fe: a la de la Iglesia. La de ellos va por otro lado…, “lamentando” que la Iglesia vaya por “libre", sin someterse a ellos. ¡Átame esa mosca por el rabo! Tan cínica como blasfema es su proclama de consumo interno: “Ahora Dios nos pide que…". Cuando saben perfectamente, aunque se nieguen a reconocerlo que, lo que Dios les pide es lo que YA les ha pedido con/desde el Papa, su Vicario: “que no hagan"… ¡lo que han hecho! Por éso, y para que no quede la menor duda, el Apóstol Santiago remata: "La Fe sin obras está muerta". Definitivo, y sin la menor escapatoria. Por lo menos para la gente “normal” y “en Católico", horizonte del que han huido todos éstos Cismáticos lefebrianos. Lo próximo que van a hacer, si el Señor les deja tiempo para rebozarse bien en el fango, como “la cerda lavada", será “ponerse” un Papa. Total, y ya embalados: ¿Por qué quedarse en sacerdotes y obispos? ¿Para perpetuar qué, si ya NO están en la Iglesia? ¡Se montan un Papa, y lo tienen todo asegurado! Fijo. Por lo suyo, lógicamente. De hecho, aunque no de derecho, ya se lo han montado: su jefe de filas, como antes el propio Lefebvre en su día, momento y lugar. Y se estableció por su cuenta. Como están todos éstos. De ahí la Excomunión también para los que se adhieran de facto. Qué ya vale de rizar el rizo…ñ Como es lógico, y corroborando que ya tienen “papa” de facto, le ha faltado tiempo, y le han sobrado ganas al mandamás ñde todos éstos para escribirle al Papa su “protesta", alegando que las sanciones de Roma contra ellos son “injustas” e “ilegítimas". Por lo lefebriano, naturalmente: ellos son los únicos “justos” y “legítimos” que pisan esta tierra a día de hoy: y NO hay más que hablar. Por lo Católico es otra cosa obviamente… Aviso importante para los “católicos sentimentales y de poco seso", que los hay. Acudir a las liturgias de los cismáticos lefebrianos, NO es legítimo: son liturgias ilegales. Comulgar en sus misas, sabiendo que son ilícitas, “celebradas” por celebrantes excomulgados, NO es legítimo: son Eucaristías quasi “blasfemas". Con las confesiones pasa exactamente lo mismo. Por tanto: pretender o no, pero hacer lo que hacen con su presencia: “legitimar” con su apoyo y asistencia lo ilegítimo por cismático, NO es legítimo, ni Católico: es más blasfemo que otra cosa. Hay que tener “cabeza católica” y NO jugar con la Fe. Todos éstos sentimentales y de poco seso catolico, entre los que muchos, además, y así lo demuestran ya no saben lo que es y significa tal denominación, ni a qué compromete, la Fé Católica, se exponen a tergiversar su Fe, e incluso a arriesgarse a perderla. Máxime sabiendo que los que se adhieren a los cismáticos lefebrianos quedan excomulgados: así lo ha decretado el Santo Papa Leon. No será por no estar avisados. Porque hay gentes que se condenan por malos, evidentemente; pero los hay que se condenan por tontos: ahí está, como lección de lo más clásico, “El Condenado por Desconfiado". Más tonto, imposible. ¡Qué tiempos! En una España Católica, de la cabeza -el Rey-, a los pies -el último súbdito-, incluidos los Autores más emblemáticos del Siglo de Oro, eran Católicos. Pecadores, como todos nosotros, pero Católicos. Cuya primera “preocupación” seriamente presente en su vida, era Salvarse. Ahora, por el contrario, somos mucho más pecadores, por muchísimo menos Católicos. A la vista está: desde la cabeza -Rey, políticos, jerarcas-, hasta el último súbdito; que ha sido descabalgado de su condición, para ser reconvertido en esclavo y recluido en un campo de concentración; tan inmenso que caben todos. Y sin apreturas. No podía acabar sin recordar estas cosas. Es que soy Sacerdote católico, y quiero seguir siéndolo; y morir siéndolo también, por la Gracia de Dios. Amén.

6 comentarios

  
Federico
Reconozco que esta gente me caía mejor cuando no sabía casi nada de ellos, y las únicas referencias que tenía eran las mentiras que ellos contaban de sí mismos. Lo que cambió mi imagen de ellos es ver lo que hacen (es decir, desobedecer al Papa en materia grave) y lo que dicen de los demás católicos en su web oficial. En resumen, me da la impresión de que ellos mismos son sus peores enemigos.

Lo siento mucho, pero hasta los sedevacantistas aún muy equivocados y siendo cismáticos son más coherentes que esta gente. Al menos no se mueven en esa falsedad donde dicen que reconocen la autoridad del Papa pero viven como si el Papa no existiera.
17/07/26 8:33 PM
  
JUAN FRANCISCO



(......)


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Comienzan el paseíllo los escocidos y bien centrados que no se doblan ni ante la Palabra de Diosesi sí: insultar, insultan. Es lo más "católico" que les debe quedar para afirmarse.
17/07/26 9:32 PM
  
Ricardo Moren




(.......)


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Y van dos, y sumando.

17/07/26 9:33 PM
  
patriota
me da la impresión de que ellos mismos son sus peores enemigos.

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Totalmente de acuerdo. Sólo hace falta asomarse unos días al perfil de X de esa activista acérrima lefebvrista llamada Mar Mounier para constatar, con una mezcla de pasmo y diversión, lo extremadamente violentos que son —al menos verbalmente— contra todo sacerdote u obispo que ose celebrar el Novus Ordo Missae.

Es un espectáculo digno de estudio antropológico. Resulta fascinante ver cómo esta estirpe de elegidos se autoproclama guardiana de la esencia más pura de la fe mientras destila una bilis digital que ríete tú del azufre medieval. Se les llena la boca de latín, ritos inmemoriales y mantillas, pero en cuanto bajan al fango del timeline, el amor al prójimo y el respeto a la jerarquía eclesiástica —esos pequeños detalles sin importancia del catolicismo— saltan por los aires con una alegría pasmosa. Para este selecto club de puros, la caridad cristiana debe de ser una peligrosa innovación modernista y progre del Concilio Vaticano II que conviene erradicar.

Su día a día teológico consiste en expedir carnets de catolicidad desde la comodidad del sofá, linchando virtualmente a cualquier clérigo que cometa el pecado capital de mirar de frente a los fieles o de permitir una guitarra en la iglesia. Manejan una soberbia espiritual tan estratosférica que uno se pregunta si pretenden salvar su alma o, directamente, corregirle la plana al mismísimo Dios en el Juicio Final por no ser lo bastante rígido.

Es una disonancia cognitiva maravillosa: pretenden defender la Tradición de la Iglesia destruyendo a pedradas su comunión real, todo aderezado con el evangélico arte del insulto y la condescendencia. Su liturgia favorita no es la tridentina, es el acoso digital. Para ellos, la compasión es debilidad y el matonismo tuitero, virtud teologal. Se creen cruzados en Tierra Santa, pero sólo son náufragos de su propio ego, incapaces de ver la ironía de defender el altar escupiendo al sacerdote.
17/07/26 10:28 PM
  
patriota
A pesar del ruido de sables de esta inquisición de teclado, hay un sólido espacio para la esperanza. Si la Iglesia logró sacudirse el jansenismo —aquella secta rigorista de la que Blaise Pascal, al regresar de Port-Royal, sentenció con demoledora lucidez: «Son puros como ángeles, pobres como mendigos, pero soberbios como demonios»—, el panorama actual invita más a la mofa que a la alarma. Al fin y al cabo, estos pseudo-jansenistas-donatistas 2.0 lo tienen todo bastante más difícil: carecen de la pureza de aquellos y, desde luego, de su pobreza. Para muestra, basta ver a los dos lefebvristas más contumaces, hiperactivos y prolíficos de InfoCatólica, cuyo heroico martirio consiste en sembrar dudas sobre la veracidad de las canonizaciones de San Juan Pablo II y San Pablo VI mientras deforman el sofá con el peso de sus propias posaderas. Su teología de salón es tan blanda como el cojín en el que se apoltronan. Por eso, esta pataleta digital va a ser fácil y rápida de superar; de hecho, con León XIV en la cátedra de Pedro, la cosa se está poniendo sumamente interesante y a estos cruzados de la nostalgia se les está acabando el recreo.
17/07/26 10:32 PM
  
patriota
Y la gran pregunta que uno se hace ante tanto delirio de grandeza es: ¿se habrán parado a pensar, aunque sea un segundo, en la matemática de su propia terquedad? Vamos a ver, si desde la primera consagración cismática de Lefebvre hasta la segunda consagración contumaz han pasado ya cuatro Papas, y los cuatro, uno tras otro, han ratificado la línea de San Juan Pablo II... ¿no será que los que van en dirección contraria por la autopista son ellos? Pretenden hacernos creer, con una audacia que roza el delirio, que Jesucristo se equivocó de medio a medio. Según su particular evangelio de Twitter, las llaves del Reino, el poder de atar y desatar entregado a Pedro, y la mismísima indefectibilidad de la Iglesia —sostenida nada menos que por la oración de Cristo al Padre— habrían fracasado estrepitosamente. O sea, que las puertas del infierno prevalecieron contra la Iglesia... hasta que llegaron ellos a salvar el negocio desde su cuenta de X.

Pero lo que de verdad me quita el sueño, lo que me resulta fascinante por lo trágico y ridículo, es que estén armando semejante cisma apocalíutico por unos acordes de guitarra en el ofertorio y porque a muchos curas ya no les entusiasme la mantelería de lino egipcio ni el encaje almidonado de las sobrepellices. Es enternecedor ver cómo arriesgan la salvación eterna y fracturan la comunión eclesial por un quítame allá esos flecos y esas puntillas, demostrando que su fe no está cimentada en la roca de Pedro, sino en el departamento de almidón y plancha de la sacristía.
17/07/26 11:00 PM

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