18.05.21

Las Primeras Comuniones: su liturgia paso a paso (III)

primeras comuniones    Ya sé que es delicado lo que vamos a abordar; que muchas sensibilidades se pueden sentir heridas y molestísimos los que van creyéndose que son “pastoralistas-más-que-nadie” y hacen la liturgia a su aire; otros tal vez queden boquiabiertos y descolocados porque jamás han pensado estas cosas y creían que estaba bien lo que siempre veían y ellos han seguido repitiendo. ¡Paciencia, catequistas, pastores y catequetas! Lean sin prejuicio. Y entremos todos juntos en el sentido y la normativa de la liturgia, que sí es pastoral.

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   Aunque la mentalidad está muy afianzada en parroquias y en catequistas de cómo hay que celebrarlas, con bastante dosis de autorreferencialidad, hay que revisar la práctica, mejorarla, asimilar lo que la liturgia enseña y empezar a ajustar elementos y potenciar esta Misa como una Misa solemne y parroquial, no como una fiesta infantil o una Misa pueril.

    Intentemos inculcar sentido litúrgico y sentido común ante tantos excesos como se ven por todas partes:

        -Los niños debe ocupar los primeros puestos en la nave de los fieles, en los primeros bancos o sillas para ellos, mirando al altar. El presbiterio es el lugar para el sacerdote, diácono y los acólitos, nada más.

 

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11.05.21

Los Agnus Dei de cera

pío xii agnus deiHermosa tradición, antigua, ya casi en desuso, fue la elaboración de medallones de cera, con la imagen del Agnus Dei impresa, grabada, y que se fabricaban con simbólico ritual con la cera del Cirio pascual del año precedente.

  La Iglesia ha tenido ritos simbólicos muy expresivos y merecen ser conocidos para empaparnos bien de lo que fueron nuestras tradiciones. Muchas de ellas se han perdido, o se han suprimido sin más, empobreciendo todo el tejido simbólico de la liturgia, de devociones y de piedad. Y… ante tantas ausencias, se inventan cosas y ritos nuevos para distintos momentos en la vida pastoral, catequética y litúrgica.

   Dom Guéranger, en su “L’année liturgique[1] bien explica la historia y el sentido de estos Agnus Dei:

    “El Miércoles de Pascua es célebre en Roma por la bendición de los Agnus Dei: ceremonia que realiza el Papa el primer año de su Pontificado y después cada siete años.

    Los Agnus Dei son discos de cera en los cuales se graba, por un lado la imagen del Cordero de Dios, y por el otro la de algún santo. El uso de bendecirlos, en la fiesta de Pascua, es muy antiguo; se encuentran vestigios en los monumentos de la liturgia desde el siglo VII; y cuando en 1544 en Roma se abrió la tumba de la emperatriz María, mujer de Honorio e hija de Stilicon, fallecida antes de mitad del siglo V, se encontró en ella uno de estos Agnus Dei, semejante a los que el Papa bendice todavía hoy.

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4.05.21

Qué y para qué se canta en la liturgia: razones pascuales, espiritualidad y participación

notasPorque ha resucitado el Señor, el canto brota del alma, expresando alegría y paz, manifestando alabanza al Señor.

Y es que la liturgia cristiana, porque es glorificación de Dios, pide, requiere, necesita del canto: cantar es connatural a la liturgia, consustancial a la liturgia misma.

“Hay que cuidar absolutamente que no falte el canto de los ministros y del pueblo en las celebraciones que se llevan a cabo los domingos y fiestas de precepto” (IGMR 40).

La Iglesia canta; cada comunidad al celebrar la liturgia, y especialmente la Misa dominical, canta y no permanece muda, como espectadora. ¿Qué es el cielo, según narra el Apocalipsis, sino un continuo cantar delante del trono de Dios y del Cordero? Entonan un cántico nuevo, cantan: “Aleluya. Llegó la boda del Cordero, su esposa se ha embellecido. Aleluya”; cantan: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente”; cantan y adoran, adoran y aman cantando.

Cantar permite expresar mucho mejor la alabanza de Dios. Lo explicaba el papa Benedicto XVI:

“El tercer gran símbolo de la Vigilia pascual es de naturaleza singular, y concierne al hombre mismo. Es el cantar el canto nuevo, el aleluya. Cuando un hombre experimenta una gran alegría, no puede guardársela para sí mismo. Tiene que expresarla, transmitirla. Pero, ¿qué sucede cuando el hombre se ve alcanzado por la luz de la resurrección y de este modo, entra en contacto con la Vida misma, con la Verdad y con el Amor? Simplemente, que no basta hablar de ello. Hablar no es suficiente. Tiene que cantar. En la Biblia, la primera mención de este cantar se encuentra después de la travesía del Mar Rojo” (Hom. Vigilia pascual, 11-abril-2009).

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27.04.21

Misa de Primeras Comuniones: sobriedad, liturgia y sentido común (II)

en su sitio

El sentido pastoral, y el sentido común inclusive, pide sobriedad a las familias y sensatez para evitar gastos desmesurados y lujos innecesarios con las primeras comuniones:

“La preparación para la Primera Comunión, a pesar de los inconvenientes que provienen de los excesos en la fiesta familiar y social con este motivo, debe orientarse hacia una verdadera integración de los niños y de sus padres en la vida de la comunidad cristiana, evitando los inconvenientes que, no pocas veces, se organizan en la desmesura que rodea la fiesta familiar y social de las primeras comuniones” (CEE, La iniciación cristiana. Reflexión y orientaciones, n. 58).

¿No hará falta también ser mucho más moderado, más sobrio, con espíritu litúrgico y pastoral, en la celebración litúrgica de las Misas de primera comunión? ¿O no se fomenta más bien el despropósito cuando pastoralmente se ha presentado todo como una gran fiesta infantil, liturgia incluida?

La misma liturgia es, nada más y nada menos, que la celebración de la Santa Misa con mayor solemnidad si cabe, pero siendo la misma Misa en modo y forma que se celebra habitualmente el domingo en la parroquia. No es una Misa distinta, ni tiene ritos particulares, o usos especiales, sino que los niños van a participar e integrarse comulgando en la misma Misa a la que asistirán cada domingo.

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20.04.21

Cada año se estrena el cirio pascual

cirio pascual

Es para preocuparse, y se le queda a uno cara de póker, imperturbable, estupefacto, cuando sacristán o sacristana, seglar o consagrado, te comenta entusiasmado antes de la Vigilia pascual: “¡Y este año el cirio pascual es nuevo!” No dices nada, sonríes educadamente y tragas saliva pensando: “¿este año? ¿Los demás años no es nuevo? ¡Ay, Dios mío, dónde me han metido para celebrar!”

La santa Pascua del Señor es la novedad de vida nueva y resucitada: Cristo, resucitando, todo lo renueva, hace nuevas todas las cosas y da vida nueva a quienes se unen a Él por el bautismo.

Todo es nuevo. La creación entera renace: es la primavera y la primera luna llena; la Pascua del Señor repercute en el orbe entero, en la naturaleza y en el cosmos. Pasa el frío, la tierra reseca, el invierno y su letargo, y renace la vida, los árboles, las hojas y las flores, la luz vence la tiniebla y los rayos del sol derriten las nieves y expulsa el frío.

Así como la Pascua es nueva, y Cristo todo lo renueva (cf. Ap 21,5) con su poder salvador, así en la liturgia pascual todo expresa esta novedad de Vida y Resurrección.

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