26.05.20

La incensación o saber manejar un incensario (y de paso, D. Marcelo de Toledo y también una película)

incensar   Siempre me ha parecido, y así intento practicarlo, que el rito de incensar debe ser profundamente orante…, y por tanto, más que correr, apresurarse, pegar una zancada para acabar pronto y dar golpes del incensario en sus cadenillas (¡que se oiga, que retumbe!), hay que ir suavemente incensando, sin mover en exceso ni hacer ruido con el incensario, sino dejando que el humo del incienso vaya cubriéndolo todo y esparciendo su dulce aroma en la Iglesia santa, subiendo a Dios como oración fervorosa.

     Saber manejar un incensario bien, suavemente, e incensar dejando que salga el humo del incienso es un arte, y como todas las artes, hay que practicar mucho antes de conseguir soltura, la técnica que ayude.

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19.05.20

Celebrar «ad orientem»: modo y manera

ad orientem Más de una vez me consultan sobre celebrar ad orientem con el Misal romano actual, el de San Pablo VI con la tercera edición típica de San Juan Pablo II.

Alguna consulta ha girado sobre la conveniencia o no de celebrar así. Otras, sobre si para celebrar así tenían que pedir permiso al Obispo o al Vicario episcopal correspondiente. Finalmente, alguna consulta sobre las rúbricas exactas para celebrar y ajustarse al Misal con su Ordo. A esas cuestiones trataré de responder con este artículo.

  1. Conveniencia

¿Se puede, se debe hacer? ¿No lo prohibió el Concilio Vaticano II y dijo que sólo y exclusivamente Misa vuelto hacia el pueblo? Simplemente, nada de eso aparece en los textos del Concilio Ecuménico Vaticano II ni en su Constitución sobre la sagrada liturgia. Ni a favor ni en contra. Y desde luego, no es argumento aducir el “espíritu” del Vaticano II que es un fantasma que revolotea y se aplica para todo y poco tiene que ver con la letra de sus documentos.

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12.05.20

Cosas que faltan y sobran en la profesión de los religiosos ( y 2ª parte)

abrazo paz 

    -En el rito de la paz, nuevo desbarajuste, efusión emocional latente; de la sobriedad del rito se pasa a la afectividad a flor de piel, incluyendo el beso de la paz a todos los que están en el presbiterio y, en ocasiones, bajando a la nave para dar también besos “de paz” a toda la familia que asiste, lógicamente, emocionada. Es un rito de preparación a la comunión, por lo que requiere sobriedad: sólo a los más cercanos, a izquierda y derecha, incluidos los nuevos profesos (cf. IGMR 83); el sacerdote –ya sea Obispo diocesano eminentísimo o Provincial flamante y recién elegido- no abandona el presbiterio (IGMR 154). Eso sí: dará el abrazo de paz a cada uno de los nuevos profesos  o profesas (Ceremoniale, n. 786).

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5.05.20

Cosas que faltan y sobran en la profesión de los religiosos (1ª parte)

profesión carmelita   La profesión religiosa es un noble acto: consagración a Dios, absoluta, total, en el seno de una Orden o Congregación, viviendo como Cristo encarnado: en pobreza, obediencia y castidad. ¡Acto noble, sacrificial!: se despoja uno de sí mismo y comienza a vivir como Cristo. Hay un morir a sí mismo, un sacar las consecuencias del sacramento del bautismo, para resucitar, vivir como resucitados una vida plena.

     La profesión religiosa posee algo de Calvario, de Cruz, de amor a Jesús crucificado, entregándose a vivir como Él. ¡Qué hermosas son las meditaciones que escribió Edith Stein para su comunidad sobre estos puntos! Para todos nos vendrá bien releer el decreto del Concilio Vaticano II, “Perfectae caritatis”, así como la exhortación de Pablo VI “Evangelica testificatio” o la exhortación apostólica post-sinodal “Vita consecrata” de Juan Pablo II. Es doctrina bellísima sobre la vida religiosa sin lenguaje falso, el lenguaje ideologizado de moda (“estar con la gente”, “signo profético de denuncia”, “vanguardia de la Iglesia porque la Iglesia está desfasada”, etc…)

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28.04.20

"Con todos los santos" (Plegaria euc.- XV)

todos los satnosTambién los santos, y el deseo que ellos provocan en nosotros, aparecen reflejados y nombrados expresamente en todas las plegarias eucarísticas.

Tiene su importancia, su valor y su significado. ¿Por qué tanta insistencia, a qué viene su recuerdo en el momento central de la Santa Misa?

¿Qué consecuencias tiene este recuerdo y este signo de comunión y de memoria agradecida de todos los Santos?

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