El Consejo de Gobierno del obispo Novell
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Nos prometió que nos iba a dar sorpresas, y nos las está dando y todas ellas agradables. Algunos ingenuos progresistas se pensaron que se refería a otro tipo de sorpresas, pero el poco tiempo que lleva en la sede de Solsona está confirmando que Don Xavier Novell está empezando a ser un verdadero modelo de obispo para Cataluña. Porque se equivocan los que creen que ya nada se pueda hacer eclesialmente en nuestra catalana tierra, se puede hacer y mucho si nos van nombrando muchos obispos como éste.



En este martes de Carnaval y a pocas horas de empezar la seria y estricta Cuaresma, planteamos una pregunta a nuestros lectores para que aprovechen estos momentos aún de euforia y alegría antes de que recibamos la ceniza en nuestras cabezas.
Dicen las malas lenguas del clero barcelonés que el cardenal Martínez Sistach logró su objetivo de no tener auxiliar. Efectivamente: el obispo Taltavull no auxilia al residencial, puesto que éste no le delega nada. El nombramiento del prelado menorquín trae causa de uno de los episodios más tristes de la archidiócesis barcelonesa: el fallecimiento del obispo Carrera, tres años después de haber presentado su renuncia al cargo, que no fue aceptada por el empeño de Sistach en nombrar a Turull o quedarse sin auxiliar. Tras la muerte del bisbe Joan , las prisas por obtener un sustituto propiciaron la designación de Taltavull. El auxiliar que no quería Sistach. Desde entonces se ha convertido en un obispo absolutamente ninguneado, convertido en un burocrático vicario general. La marginación ha sido tan evidente que ni tan siquiera se le guardó una estancia en el palacio episcopal, debiendo residir en el geriátrico sacerdotal de San José Oriol. No solo eso, sino que tampoco se le encomiendan confirmaciones directamente y solo administra aquellas para las que es llamado personalmente por algún sacerdote. A los que siempre contesta que acudirá, si el cardenal no le dispone otra misión.
San Juan de Baños de Cerrato (Palencia)
Jamás en la historia de la Conferencia episcopal se habían producido unas elecciones, en las que el panorama final resultase tan absolutamente contrario a cuanto había sido previsto. Por poco no sale elegido ni el cardenal Rouco como presidente. Solo obtuvo 39 votos de 75. Pero si esta primera votación ya casi produce un síncope, lo que sucedió después fue de aurora boreal. Los dos purpurados (Rouco y Sistach) habían presentado una candidatura conjunta para los puestos de presidente y vicepresidente. Se aseguraban mutuamente una prórroga en sus mandatos y no se postergaba al barcelonés del Comité ejecutivo, que es el órgano de poder más inmediato, al reunirse una vez al mes en la sede de la calle Añastro. Y ahí vino la primera en la frente: se elige a Blázquez por 51 votos contra los 17 de Sistach. 17 de Sistach que eran, a su vez, 17 de Rouco; ya que quien no era candidato para nada del cardenal de Madrid era Monseñor Blázquez. 




