Feliz noche de Reyes

Cuenta una leyenda que hubo un cuarto Rey Mago que llegó tarde al punto de encuentro para iniciar su viaje con los otros tres porque se entretuvo ayudando a un anciano.

A pesar de saber que el camino era largo, difícil y cansado para un hombre solo, no le importó seguir a la estrella “que iluminaba más que las demás” y encaminarse hacia Belén.

Como era propio de él, a lo largo del camino ofreció su ayuda a muchos necesitados. Esto le retraso el viaje, y cuando llegó a la pequeña gruta de Belén, la Sagrada Familia ya había partido a Egipto, en donde intentó buscarlos infructuosamente.

Triste y cansado volvió a su palacio. Allí se encontró a los otros Magos que le contaron lo que habían visto y oído sobre el niño Jesús. Un niño sobre unas pajas que había nacido para conquistar los corazones de los humildes.

“Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas sobre este niño” y arrodillándose le adoraron y le entregaron sus regalos: Un cofre con oro, que simboliza la Realeza. Un tarro de incienso, como muestra de su Divinidad, y, un saquito de mirra, como símbolo de la sangre y el dolor de Aquel que dará su vida por la humanidad.

Mientras los escuchaba comprendió que aquel pequeño Niño era aquel que “elige a los necios (según el mundo) para confundir a los sabios, a los débiles para sorprender a los fuertes, a los que son nada para avergonzar en su prepotencia a los que se creen algo”.

Y entonces, desde lo más profundo de su corazón, prometió gastar todo lo que tenia hasta encontrarle, a pesar de saber que viajar solo significaba encontrarse con muchas dificultades. No le importó. Eligió sus mejores joyas, e inmediatamente se puso en camino.

Pero nunca llegaba a su destino pues se enredaba arreglando las miserias del mundo.

Por fin, ya anciano alcanzó a Jesús subiendo al Gólgota, y de dijo: “Toda mi vida te he buscado sin poder encontrarte y ofrecerte las mejores joyas que poseo".

Y Jesús, con su mirada llena de comprensión y cariño, le contestó: “No necesitabas buscarme, porque tú siempre estuviste a mi lado. Cada vez que ayudaste a uno de mis hijos, me regalabas una de tus joyas más preciadas”.

¡Feliz Noche de Reyes! Y recordemos que “el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino.” (Benedicto XVI)

6 comentarios

  
Eleuterio
!Qué bien si supiéramos hacer que la meta de nuestra vida fuera, además de la misma que el cuarto Rey Mago, la de alcanzar el definitivo Reino de Dios sabiendo que lo hacemos¡
04/01/09 7:58 PM
  
Jaume Canals
No necesitabas buscarme, porque tú siempre estuviste a mi lado.
El mejor regalo de Reyes es siempre el encuentro con Jesús.
PD. Muy oportuna trayendo esta leyenda.
Feliz y santa y alegre noche y día de Reyes.
04/01/09 8:06 PM
  
Noby
Reme
Precioso,no deja de ser precioso,aunque ya sea conocido.Feliz y Santo Año Nuevo.
04/01/09 8:37 PM
  
patxu
como siempre me encantan tus articulos . Gracias, yo no sabia esta historia. Un abrazo
04/01/09 9:53 PM
  
Ana
Vale la pena el camino aunque a veces no se vea clara la estrella y parezca que ha desparecido hay que seguir adelante.
04/01/09 11:12 PM
  
ciudadano
Los cristianos tenemos vivencias emotivas que nos recuerdan periódicamente quienes somos, el Adviento, la Natividad, la Cuaresma, la Pasión.

Sin embargo este relato nos señala el "para qué", como objetivo, la Gracia de Nuestro Señor; como medio, intentar remediar las miserias a lo largo del camino.

Muchas gracias por este regalo.
05/01/09 1:05 PM

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